Fuimos Roma 23
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Just give me a reason

Flora

Después de aquello, me volví inaccesible para él. Me convertí en una isla, una a la que nadie podía llegar. Medía cada uno de sus movimientos, esperando con tensión el próximo anónimo y preguntándome a quién citaría esta vez, qué palabras elegiría para desgarrar aún más mi estabilidad.

El ambiente cambió, aunque nadie se atrevía a mencionarlo.

El silencio, espeso y pesado, lo llenaba todo, convirtiéndose en un grito ensordecedor que rebotaba entre las cuatro paredes.

Todos sabíamos que la dinámica había cambiado, que algo irreparable se había instalado entre nosotros, pero nadie rompía la barrera de la incertidumbre para hablar de ello abiertamente.

Ambos tomamos distancia, lo necesitábamos, pero eso no le restaba dolor. Nuestras miradas se encontraban a metros de distancia, nuestros cuerpos permanecían cerca, pero nuestras almas estaban a años luz de volver a encontrarse.

Cada día, cada minuto, su imagen empezaba a desdibujarse encontrarse mi mente, transformándose en algo más oscuro, más aterrador. La sombra de mi acosador se sobreponía a él, envolviéndolo en una neblina que lo alejaba cada vez más de mí, devorando lo que alguna vez había sido.

El nudo en mi garganta era asfixiante. Cada vez más férreo por las palabras no dichas y las preguntas no formuladas, que me atormentaban su respuesta.

¿Por qué haría algo así? ¿Qué sentido tenía?

¿Todo había sido una cruel mentira? ¿Era siquiera posible?

No podía ni pensar en ello con claridad, y mucho menos atreverme a decirlo en voz alta.

No sabía qué debía hacer ni cómo actuar.

Solo sabía lo que deseaba: un respiro, una verdad, una explicación que devolviera algo de paz a mi corazón.

Pero la incertidumbre me perseguía, implacable, esperando pacientemente a que cerrara los ojos para inundar mis sueños de su presencia, de sus palabras, de su sombra.

Dolía. Dolía horrores. La traición había quemado el centro de mi pecho hasta traspasarlo, viendo a través de él y preguntándome, sí era verdad que no estaba destinada a vivir en la oscuridad.