Perder la final del campeonato jode. Estar atrapado en el mismo resort de pretemporada que mi bully… todavía peor.

Cuando nuestra cabaña aparece destrozada por el equipo rival, devolvemos el golpe. Una irrupción imprudente.

Un trofeo robado. Y, de repente, estoy encerrado en un dormitorio con mi bully personal y enemigo jurado, Sebastian Walsh. Sin salida, sin refuerzos… y con un cuchillo en la garganta.

Comentarios (0)

Escribir reseña
Comentar como usuario