Fuera de contrato Capítulo 62
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Capítulo 62

El bloqueo: Interponerse entre el balón y el objetivo.

Henry

Acabo de perder a piedra, papel y tijera, y todavía no me lo creo.

Ahora, gracias a eso, soy el que tiene que enfrentarse a los cuatro periodistas que están esperando en la zona de prensa.

Mis compañeros, que se han librado de esta, se ríen a carcajadas, y algunos incluso me lanzan sonrisas de apoyo falso, como si realmente lo sintieran.

Puedo escuchar un «¡Suerte, campeón!», entre risas, mientras me alejo.

—Cabrones —murmuro, lanzándoles una mirada, antes de salir del vestuario y dirigirme hacia la sala de prensa.

Al entrar, los periodistas ya tienen sus grabadoras listas.

Ajusto el cuello de mi camiseta y dejo escapar un suspiro.

«Vamos allá».

—Henry, ¿cómo ves la nueva temporada? ¿Cómo se siente el equipo con la preparación y el estado físico? —pregunta la primera periodista, con una sonrisa que trata de hacerme sentir cómodo.

Me enderezo, buscando sonar motivado, aunque no esté para discursos motivacionales.

—Bien, estamos con ganas de empezar fuerte. Creo que todos hemos trabajado duro en la pretemporada, así que vamos con energía para los partidos que se vienen. —Mi tono suena lo suficientemente convincente, o eso espero.

—¿Y en qué aspecto crees que necesitas mejorar para esta temporada? —se interesa otro periodista, observándome con atención.

—Siempre hay cosas que mejorar. El equipo es fuerte, pero, personalmente, creo que debo seguir puliendo la precisión en los pases y mejorar la velocidad en la recuperación. Ya sabes, todo suma.

Mientras suelto una respuesta de manual, trato de no poner los ojos en blanco. Solo quiero salir de aquí, acabar con esto e irme al vestuario. El trabajo en equipo, los desafíos, las expectativas… Todo eso lo he dicho mil veces, y dudo que alguien esté realmente escuchando algo nuevo.

—Henry, hablando de la temporada… Queríamos saber cómo está la relación con Amber. ¿Creéis que os afectará en algo a lo largo de la temporada?

La pregunta me toma por sorpresa, como un puñetazo inesperado.

Miro al periodista, y noto una expresión traviesa en su rostro, como si tuviera información de primera mano.

Mi mente intenta procesar la pregunta, mientras un silencio incómodo se instala en la sala.

Me doy cuenta de que todos los demás están atentos a mi reacción.

Respiro hondo y le miro con neutralidad, intentando recuperar el control.

—Creo que te has perdido la última noticia —indico, con voz tranquila, aunque mis pensamientos van a mil—. Amber y yo comunicamos hace poco que… ya no estamos juntos. Fue una decisión mutua, y ambos seguimos nuestros caminos.

Espero que esta respuesta sea suficiente para él, pero el periodista no parece convencido. Me lanza una sonrisa ladina, como si supiera algo que no estoy dispuesto a admitir en público.

—Eso no es lo que nos ha llegado —señala, cruzando los brazos—. Según nuestras fuentes, parece que sigue habiendo algo entre vosotros. Algo más allá de lo que el comunicado oficial dice.

Me congelo por un segundo. La incomodidad es tan fuerte que siento cómo se me tensa la mandíbula. ¿Nuestras fuentes? ¿Qué significa eso? Termino de responder con una sonrisa tensa y palabras que, honestamente, ni siquiera recuerdo, porque mi cabeza sigue girando alrededor de esa última insinuación.

El resto de la rueda de prensa pasa en un borrón, en el que apenas presto atención a las preguntas sobre la temporada y el equipo. Mis pensamientos están en Amber y en la idea de que alguien haya filtrado algo.

En cuanto los periodistas terminan y me dan el visto bueno para irme, prácticamente salgo disparado de la sala y vuelvo al vestuario.

Mi mirada busca a Jack, que está bromeando con algunos de los chicos, aparentemente sin una sola preocupación.

Camino directo hacia él, tratando de contener la molestia que va en aumento.

—Jack —le llamo, y mi tono debe sonar serio, porque se gira y me observa con una ceja levantada.

—¿Qué pasa?

—No me chupo el dedo —suelto, y noto cómo todo el vestuario vuelve la cabeza en nuestra dirección, atentos a cada palabra—. Lo has filtrado tú, ¿verdad? Niégamelo en la puta cara.

Jack se cruza de brazos, observándome con esa media sonrisa arrogante.

—Vaya, parece que al pollito le han salido alas.

—Llámame como quieras. Has sido tú, ¿verdad?

—Habría que hacerlo oficial, ¿no crees?

Antes de que la cosa suba de tono, Asher y Mark se meten entre nosotros.

—Ey, ey… ¿Qué está pasando aquí? —pregunta Asher, mirando primero a Jack y luego a mí, tratando de entender de qué va la discusión.

—Sí, en serio, ¿qué pasa? —insiste Mark, colocándose en medio, para evitar que la situación se descontrole.

—Jack ha decidido que sería divertido contarle a la prensa lo que pasa entre Amber y yo.

—Oh, por favor, Henry, relájate —suelta, dando un paso hacia atrás, pero sin perder el contacto visual conmigo—. Solo he dicho lo que todos sospechaban. Nadie se cree el comunicado que sacasteis, y tú lo sabes. A veces hay que darle al público lo que quiere.

—No tienes derecho a decidir eso —le espeto, sintiendo cómo el enfado me hierve bajo la piel—. Y mucho menos a meterte en algo que no te incumbe.

Asher y Mark intercambian una mirada rápida y vuelven a intervenir, tratando de calmar las cosas.

—Vamos, chicos, no merece la pena —dice Asher, poniéndose de lado, entre Jack y yo, y alzando las manos en un gesto de paz—. Jack, si has hablado con la prensa, es una putada, pero ya está hecho. No vale la pena discutir por esto ahora.

La tensión en el vestuario es evidente. Todos los demás han dejado lo que estaban haciendo y ahora nos miran, atentos a cada palabra. El aire se siente espeso, y el murmullo bajo de algunos compañeros añade aún más presión al momento.

Jack, con los brazos cruzados y esa media sonrisa que ya no puedo soportar, sigue sin apartar la mirada.

—Quieres jugar, ¿no? —le digo en un tono que resuena en el silencio del vestuario, y veo cómo algunos de los chicos intercambian miradas curiosas—. Perfecto, pues que sepáis todos que sí —admito, girándome hacia los compañeros—. Tengo algo con Amber. ¿Satisfecho, Jack? ¿Ya tienes tu «primicia»?

Un murmullo recorre el vestuario, y puedo ver cómo algunos chicos abren los ojos con sorpresa o intercambian miradas incrédulas, pero ninguno se atreve a comentar nada.

—Aún no te has dado cuenta, ¿no? —rumio entre dientes, con el enfado quemándome por dentro. Mark me toca el hombro, en un gesto que trato de recibir como apoyo para no perder el control completamente—. Ellas juegan en otra liga y no solo lo digo literalmente.

—Yo no creía que…

—Cállate, Jack —le ordena Asher—. No eres quién, para decidir sobre nadie.

Jack cierra la boca y su expresión se endurece, pero, por primera vez, parece entender que se ha pasado de la raya. No tengo ganas de quedarme aquí ni un segundo más y, sin mirar atrás, salgo del vestuario, dejando la tensión y el murmullo de los chicos detrás de mí.

Mientras camino por los pasillos, mi cabeza se llena de pensamientos sobre Amber.

Me preocupa que todo esto pueda alcanzarla, que la presión mediática comience a caer sobre ella y no tenga forma de esquivarla.

Sé cómo funciona este mundo, y lo fácil que es que los rumores, los comentarios y las «filtraciones» se descontrolen.

La diferencia es que, aunque no sea fácil, yo estoy acostumbrado a lidiar con esa atención, pero Amber está en una posición completamente distinta.

A diferencia de mí, su mundo no tiene el mismo margen de error; cualquier comentario o suposición sobre nuestra relación puede usarse en su contra.

Incluso si no hay nada de cierto en lo que dicen.

La presión mediática sobre ella sería injusta y desmedida, y lo peor es que no tengo manera de protegerla de todo esto.