Capítulo 55
Partido suspendido: Cuando por motivos ajenos o propios, el juego se suspende.
Amber
—Id cogiendo asiento, sí —dice el representante de Football For All, indicándonos con un gesto que ocupemos los lugares que nos ha asignado.
El panorama es el siguiente: estoy sentada junto a mi representante y a escasos metros, está Henry con el suyo.
Casi podría resultar una reunión normal, si no fuera por el hecho de que ninguno de los presentes tiene la menor idea de que anoche estuvimos juntos.
Y no solo eso. Fui yo quien tuvo que recordarle esta reunión a Henry, porque ni siquiera la tenía apuntada.
La suerte que hemos tenido es que no dormí en su casa, por lo que cada uno ha venido por su lado.
La reunión comienza sin preámbulos, el representante de Football For All y los suyos ya han preparado un análisis detallado de nuestra campaña.
Aunque trato de mantener la compostura, siento mis nervios alerta, y me descubro consciente de cada mínimo gesto de Henry.
Para quienes nos rodean, esto es solo el final de una campaña.
Para nosotros… es mucho más complicado de lo que nadie imagina.
—Queremos agradecer la participación de los dos —señala el representante—. La repercusión ha sido excelente, y tenemos claro que ha sido por la química entre ambos. Aunque no fuera una relación real, el público se ha enganchado. Así que, de verdad, gracias por vuestra dedicación.
Asiento con una sonrisa profesional, una que practiqué tantas veces frente al espejo, que ya sale de manera automática. Lanzo un vistazo rápido a Henry. Tiene la expresión seria, pero noto cómo se le escapa una pequeña sonrisa, mientras desvía la mirada de inmediato.
—Nos alegra que la campaña haya tenido el impacto deseado —respondo, tratando de sonar neutra, aunque siento mi voz algo tensa.
La reunión avanza, mientras nos muestran estadísticas, informes de redes, proyecciones para futuras colaboraciones…
Todo es perfectamente profesional, pero la dinámica entre Henry y yo está lejos de serlo.
Cada tanto, mi mirada se cruza con la de él, y es como si algo en el aire que hay entre nosotros se tensara.
Es como si ambos estuviéramos sosteniendo un hilo invisible, que amenaza con romperse al más mínimo movimiento en falso.
—Como veis —continúa el representante—, el proyecto ha superado nuestras expectativas. Las interacciones, las menciones en redes sociales, el crecimiento de la visibilidad… Todo indica que esta ha sido una de nuestras campañas más exitosas.
Me limito a asentir, mientras paso las páginas de los informes que han distribuido. Las cifras son impresionantes, realmente lo son, y estoy orgullosa de lo que hemos logrado. Pero mi mente no deja de volver a lo que significa esto.
—¿Qué opináis del resultado? —pregunta mi representante, girándose hacia Henry y hacia mí.
—Ha sido una experiencia interesante —responde Henry, con una sonrisa serena que, solo yo sé, lo que le ha costado ocultar.
Miro la forma en que sus labios se curvan y tengo que obligarme a concentrarme en mi respuesta, antes de que el silencio se alargue.
—Coincido —añado con rapidez, recobrando la compostura.
La reunión prosigue con más detalles sobre futuros proyectos; propuestas que nuestros representantes discuten con entusiasmo. Hablan de nuestras próximas oportunidades de colaboración, posibles asociaciones y nuevas campañas.
De repente, Henry se aclara la garganta y levanta una mano con una sonrisa sutil, llamando la atención de todos los presentes.
—Antes de irnos —anuncia mirando a los presentes—, quería agradecer la oportunidad de haber participado en esto y vuestro apoyo.
—Mira al agente de Football For All—. Así como la dedicación de todos.
—Sus palabras son formales, su tono es profesional, pero la forma en que sus ojos se detienen en el equipo de Football For All, y luego en mí, me mantiene atenta, esperando el giro que puede dar a lo que dice—. Gracias a ti también, Amber.
Mi respiración se congela un instante, sorprendida de que me mencione directamente, aquí, delante de todos. No sé si lo que siento es orgullo, nervios o simplemente tengo ganas de irme de esta sala ya, de ya.
—Fue un placer trabajar con alguien tan profesional y apasionada…
—agrega. Su voz es algo carrasposa. Un tono que me hace dudar de si está hablando de fútbol o de algo más.
Hace una pequeña pausa y luego, mirando hacia la mesa, se corrige—…
del fútbol. —Su voz se recupera al instante y sus ojos se vuelven a alzar hacia mí, como si buscara asegurarse de que lo he entendido.
Tengo que reprimir una sonrisa.
Henry vuelve la vista al frente y termina su agradecimiento. Esta vez, hacia su representante.
Las palabras de Henry cuelgan en el aire y, aunque parece una simple despedida, no puedo evitar sentir que son algo más, como si se tratara de una promesa disfrazada de formalidad.
La reunión finalmente llega a su fin.
Los representantes de Football For All se incorporan, despidiéndose con sonrisas satisfechas y apretones de manos.
Mi representante me lanza una mirada aprobatoria, asintiendo con una sonrisa, mientras recoge algunos papeles y se prepara para salir.
Yo me levanto también, manteniendo la compostura, aunque el corazón me late rápido. Miro hacia Henry una vez más, antes de que los representantes nos rodeen y el momento desaparezca.
Mientras todos se mueven hacia la puerta, Henry se adelanta un poco y, al pasar por mi lado, susurra lo justo para que solo yo lo oiga:
—A ver si la próxima vez recuerdas las reuniones tú, en lugar de dejarlo en mis manos.
No puedo evitar una sonrisa y sacudir con la cabeza, porque, si no fuera por mí, él ni siquiera estaría aquí.
Cuando Tony empieza a despedirse de mi representante, Henry eleva su mano, solicitando un apretón. Me parece que es un gesto algo escaso, después de que le haya visto lo que tiene entre las piernas, pero me parece algo acorde a dónde y con quién estamos.
Después de despedirse, solo quedamos John y yo.
—John… —empiezo y cuando él me mira, bajo un poco la voz, sintiéndome algo avergonzada—, hay algo que quería preguntarte, sobre las cláusulas que firmamos para la campaña.
Él asiente, con el interés de quien ha tratado cada detalle de esos contratos.
—Claro, Amber, dime.
—¿Existe alguna cláusula…? —trato de ordenar mis palabras, eligiendo el tono correcto—. Es decir, en caso de que, en un futuro, Henry y yo… tengamos algo. Ya sabes, fuera de lo profesional.
John me observa un segundo, como procesando lo que acabo de decir, antes de sonreír de manera comprensiva.
—Ah, entiendo. Quieres saber si existe alguna cláusula de restricción personal.
—Asiento, sin saber muy bien si debería sentirme avergonzada o aliviada—.
No te preocupes, Amber —dice, con un tono que intenta tranquilizarme—.
No hay ninguna cláusula en contra de eso.
La relación que mantengáis después de esta campaña es completamente asunto vuestro.