Fuera de contrato Capítulo 42
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Capítulo 42

Juego limpio: Cuando todo parece justo, pero las emociones encuentran formas de desafiar las reglas.

Amber

Para sorpresa de nadie, estoy al lado de Asher.

Pondría la mano en el fuego a que ha movido cielo y tierra para que ambos estuviéramos juntos.

Tampoco es que me moleste, pero, cuando saca este lado tan protector, siento que la rabia se acumula dentro de mí.

Y en parte, aunque no debería, me siento mal.

—Vas preciosa, hermanita. —Se inclina y me besa en la cabeza.

Asher lleva un traje gris claro que le sienta como un guante; realza su figura atlética. La tela, de calidad impecable, brilla sutilmente bajo las luces, y la corbata, de un tono más oscuro, acentúa la seriedad de su mirada.

—Tú no te quedas corto. —Ambos sonreímos.

—Creo que lo va a ganar —comenta con una sonrisa confiada, mirándome con esos ojos que siempre han sido mi refugio.

—Yo también.

Los nominados están en las primeras filas y el ambiente está cargado de expectación.

Las cámaras parpadean, capturando cada gesto, cada sonrisa.

Mientras observo a mi alrededor, me doy cuenta de que, aunque mi hermano esté a mi lado, no puedo escapar de la presión que se cierne sobre mí.

Esa atención constante y la necesidad de sonreír ante las cámaras hacen que el aire se sienta denso.

En el fondo, me gustaría poder disfrutar del momento, pero la incertidumbre de los resultados y esta farsa pesa sobre mí.

Asher me da un suave empujón, como si sintiera mi inquietud, y su presencia me recuerda que no estoy sola en esto.

Él cree en mí, pero, en este momento, la presión es abrumadora.

Mis pensamientos se dispersan y, por un instante, me pierdo en la multitud.

Algunos rostros me son familiares, otros son desconocidos, pero todos parecen estar disfrutando del espectáculo.

Cuando la música se detiene, todo el mundo se calla.

El presentador aparece en el centro del escenario con una sonrisa perfecta. Demasiado ensayada, pero adecuada para el momento. La gala ha comenzado de manera oficial.

El presentador comienza a hablar, su voz resuena por el gran auditorio y, poco a poco, menciona los primeros premios. Los nombres de los nominados aparecen en la gran pantalla y, una a una, las categorías avanzan: mejor entrenador, equipo revelación, mejor jugador del año…

Los aplausos llenan la sala cada vez que uno de los ganadores sube al escenario.

El momento que hemos esperado llega.

El Jugador más joven de la Liga.

Lo sé, porque noto cómo el aire de la sala cambia y cómo la atención se centra en una sola dirección.

A pesar de que esto sea una farsa, no puedo evitar sentir una corriente de nervios recorriéndome. Me muevo en el asiento, intentando ver algún movimiento de cabeza por parte de Henry.

El presentador hace una pausa dramática antes de abrir el sobre. El sonido del papel se rompe y parece amplificarse en la sala.

Mi respiración se suspende por un segundo, mientras el nombre del ganador está a punto de ser anunciado.

Las luces se enfocan sobre los nominados de nuevo y todos esperan expectantes. Este es su momento.

—Y el ganador al Jugador más joven de la Liga es… ¡Harrington! —anuncia el presentador y la sala estalla en aplausos.

El nudo de nervios en mi estómago se disuelve en una oleada de emoción.

Me levanto de manera automática de mi asiento, como si mi cuerpo reaccionara antes que mi mente. Sin darme cuenta, me encuentro abrazada a mi hermano, ambos sonrientes.

Después de separar nuestros cuerpos, me llevo las manos a la boca, incrédula.

Henry ha ganado.

La emoción me desborda y, por un momento, olvido todo lo demás: la farsa, las cámaras… Incluso mi propio papel en todo esto. Solo puedo pensar, por muy extraño que suene, en lo orgullosa que me siento en ese instante.

Cuando Henry sube al escenario, lo veo bajo la luz de los focos y no puedo evitar pensar lo guapísimo que está. Es su noche, y verlo allí, recibiendo el premio, me provoca una oleada de orgullo y una sensación inesperada que me revuelve por dentro.

Los aplausos continúan mientras Henry toma el micrófono, pero, en ese momento, todo lo que puedo hacer es mirarlo, deslumbrada por cómo parece brillar en el escenario.

Los aplausos, poco a poco, empiezan a menguar, mientras Henry coge el micrófono, preparándose para hablar.

La gente se empieza a callar y el silencio se apodera del auditorio, mientras todos esperan sus palabras.

Henry se aclara la garganta y sonríe.

—Bueno… —empieza, dejando que su mirada recorra la sala—. No me he preparado nada, para ser sincero, porque no estaba seguro de que esto fuera a pasar. Así que seré breve.

Algunas risas suaves se escuchan entre el público, pero Henry mantiene su atención en el micrófono.

—Quiero dedicar este premio, en primer lugar, a mi madre.

Ella siempre ha estado ahí, apoyándome desde el principio.

Incluso cuando nadie más lo hacía. Mamá, esto es para ti.

—Su voz se quiebra un poco al mencionarla—.

A mi equipo, porque sin ellos no estaría aquí.

Son mi segunda familia y esto es tanto suyo como mío.

—Henry respira hondo—. Y, por supuesto, a Amber.

Que, aunque hoy esté aquí como mi pareja, es incluso mejor futbolista que yo.

Estoy seguro de que el mundo sabrá apreciar, como yo lo he hecho, todo lo que representa: dedicación, esfuerzo y pasión por este deporte.

Cuando escucho esas palabras salir de la boca de Henry, es como si el aire a mi alrededor se detuviera por completo.

«Todo lo que representa: dedicación, esfuerzo y pasión por este deporte».

Las palabras resuenan en mi cabeza y, aunque sé que forman parte de esta farsa, no puedo evitar sentir que algo en ellas es real.

Me llevo una mano al pecho, tratando de disimular el nudo que se forma en mi garganta, y es entonces cuando noto la mirada de Asher. Su expresión es difícil de descifrar, pero puedo sentir que observa cada reacción, como si intentara entender lo que ocurre entre Henry y yo.

Desvío la mirada, intentando mantener la compostura, pero la sensación no desaparece.

Es como si algo más se estuviera formando entre las palabras que Henry ha dicho y lo que realmente siento.

Y, mientras las cámaras siguen captando cada gesto, me pregunto si estoy preparada para lo que esto significa.