Fuera de contrato Capítulo 36
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Capítulo 36

Tarjeta amarilla: Una advertencia. Una señal de que estás al borde de perder el control.

Henry

El evento de esta noche tiene un aire más relajado que las típicas galas a las que suelo asistir.

Es una mezcla de celebración y recaudación de fondos, con diversas actividades deportivas, subastas silenciosas y, por supuesto, la oportunidad de socializar con otras personalidades del mundo del deporte.

Se supone que Amber y yo deberíamos estar aquí juntos como futbolistas y representando a Football For All.

Mientras paseo por el área principal, con decoraciones deportivas y un ambiente más festivo, empiezo a notar que la ausencia de Amber es cada vez más evidente. Lo cual me extraña, ya que el último mensaje que intercambiamos fue un «Nos vemos», por su parte.

Me acerco a la mesa donde Tony conversa con algunos patrocinadores, pero antes de que pueda preguntarle nada, él me hace una señal.

—Henry, Amber no ha llegado —me dice en voz baja. Sus palabras confirman mis peores sospechas—. Parece que no va a venir.

Siento una punzada de preocupación, pero trato de mantener la calma mientras miro alrededor, como si Amber pudiera aparecer en cualquier momento. Solo ha pasado un par de días desde que nos vimos en el campus infantil.

Mi mirada recorre el salón buscando a Asher. Mis ojos escanean a cada una de las personas, buscándolo. Finalmente, lo encuentro al otro lado de la sala, charlando con un par de compañeros de equipo. Sin perder tiempo, me dirijo hacia él.

A medida que me acerco, Asher levanta la vista y nota mi presencia. La sonrisa que tenía en su rostro se desvanece de manera ligera cuando ve mi expresión.

—¿Dónde está Amber?

—¿Y lo tengo que saber porque…? —responde, con un tono de sarcasmo que no esperaba.

—Eres su hermano —replico, intentando mantener la calma, aunque la frustración empieza a filtrarse en mis palabras.

—Eso no implica que estemos veinticuatro horas hablando —dice, con un aire de indiferencia que solo aumenta mi preocupación.

La conversación se queda en el aire por un momento y, aunque intento no mostrarlo, mi mente ya está pensando en todas las razones por las que Amber no está aquí.

Saco el móvil del bolsillo y busco su nombre en la agenda. La llamada suena un par de veces, pero no hay respuesta. Frunzo el ceño y lo intento de nuevo, pero el resultado es el mismo: nada.

—¿Cuándo ha sido la última vez que te ha contestado o hablado?

—Antes de ayer —responde, cruzándose de brazos.

Antes de que pueda responder, veo a Mark aparecer en nuestra dirección. Su expresión cambia al notar la tensión en el aire.

—¿Por qué tenéis cara de perro? —pregunta, mirándonos a ambos.

Asher suelta un suspiro y señala en mi dirección.

—Pregúntale al delantero —señala con un tono sarcástico—. Parece que tiene algún tipo de locura con mi hermana.

Mark dirige su atención hacia mí, esperando una explicación. Suspiro, intentando mantener la calma mientras guardo el teléfono en el bolsillo.

—Es solo que… —empiezo, buscando las palabras adecuadas—. Me parece raro, ¿vale? Amber siempre viene a todo. Tenemos un contrato firmado y me envió un mensaje diciendo que nos veíamos aquí.

—Voy a hablar con nuestro representante —aclara su hermano mientras se aleja un poco.

—¿Estás bien? —pregunta Mark, aprovechando que nos hemos quedado solos—. Quiero decir, sé que es raro que Amber no esté aquí, pero igual se retrasa o algo. No pasa nada.

Frunzo el ceño, todavía preocupado, y no puedo evitar pensar en cómo de inusual es esta situación.

—Pero… Bueno, no pasa nada si te preocupa un poco más de lo normal. A lo mejor… te importa más de lo que crees —lo comenta con un tono ligero, como si lo dejara caer sin darle demasiada importancia.

Lo miro, negando con la cabeza, firme en mi postura.

—No es eso, Mark. Es solo que algo no cuadra —insisto, todavía aferrado a la idea de que mi preocupación es puramente profesional.

—Como digas —indica, sin dejar de observarme con esa mirada que me hace sentir que no me cree del todo.

Antes de que pueda decir algo más, Asher vuelve a aparecer en mi campo de visión. Se acerca con el ceño fruncido, moviendo la cabeza en señal de desaprobación.

—John no sabe nada —informa y su voz está cargada de frustración—. También la ha llamado y no le ha cogido el teléfono.

Mi preocupación se intensifica al escuchar eso.

La idea de que Amber esté incomunicada, que ni siquiera su representante sepa dónde está, hace que todas mis alarmas internas se disparen.

Miro a Asher, esperando que tenga alguna idea de qué hacer, pero su expresión refleja la misma incertidumbre que siento yo.

—Voy a ir a su casa —anuncio de repente, decidido a no quedarme de brazos cruzados.

Asher me mira como si hubiera perdido la cabeza.

—¿De qué hablas? —exclama—. Ya te había dicho yo que tenía una fase de locura o algo —afirma hacia Mark.

—Con sinceridad, prefiero que vaya a buscarla a que se quede aquí dando vueltas como un león enjaulado.

Las palabras de Mark parecen cerrar la discusión, y, aunque noto el suspiro resignado de Asher, no intenta detenerme. Mi decisión está tomada, y cada segundo que paso aquí sin saber qué ha pasado con Amber solo aumenta mi nerviosismo.

Empiezo a caminar hacia la salida del evento, sintiendo las miradas de ambos en mi espalda, pero no me detengo.

Mi mente empieza a correr con diferentes posibilidades.

Algunas son racionales, pero otras… menos.

Amber es responsable, siempre lo ha sido, y su ausencia en un evento así, sin avisar a nadie, no tiene sentido.

No me gusta sentirme así de impotente, pero, hasta que llegue a su casa, esa es la única sensación que puedo describir.