Fuera de contrato Capítulo 29
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Capítulo 29

Gol de oro: La jugada que define el resultado, donde todo se decide.

Amber

—¡Prescott, aquí! —grita Henry, con su voz clara sobre el ruido del partido.

Me giro con rapidez, controlando el balón con un toque suave antes de levantar la cabeza.

Veo a Henry moviéndose hacia el espacio libre, y, en un instante, tomo la decisión.

Le paso el balón con un pase preciso, sintiendo la energía del juego recorrerme mientras la pelota vuela hacia él.

El partido está en su punto álgido, y, aunque es solo un amistoso, siempre existe ese nivel de intensidad.

Henry recibe el balón, girando con la agilidad que le caracteriza.

Un defensor se le acerca, pero, antes de que pueda cerrarle el espacio, Henry lo esquiva con un toque hábil.

Veo cómo se abre paso entre los jugadores contrarios, avanzando hacia la portería.

El campo parece abrirse para él y, en ese momento, sé que va a marcar.

Lo veo armar la pierna, el pie conectando con el balón en un tiro perfecto que se dirige directamente al ángulo superior.

El portero se estira, pero es inútil. El balón entra con un gol limpio.

El grito de celebración estalla alrededor del campo y, aunque debería estar sonriendo, algo dentro de mí se mantiene en guardia, recordando lo que pasó la otra noche.

Henry corre hacia mí, con una sonrisa de triunfo.

Antes de que pueda reaccionar, siento sus manos en mi cintura, levantándome con facilidad.

Sus manos me anclan por los muslos, alzándome en un despliegue de fuerza que el público devora como si fuera amor real.

Después de pasar el fin de semana con él, me parece todo todavía más extraño, y más teniendo en cuenta lo a gusto que me sentí.

Estamos en un partido amistoso, organizado por Football Together, una iniciativa para promover la igualdad de género en el deporte. Por eso el equipo es mixto, compuesto por jugadores y jugadoras de diferentes clubes, todos reunidos para dar visibilidad a la causa.

El campo está rodeado de espectadores, cámaras de televisión y fotógrafos que no se pierden ni un detalle, por lo que no, no puedo permitirme parecer confundida ahora.

No aquí, delante de todos. Tengo que fingir y actuar con normalidad.

Ya hubo dudas con ese vídeo, así que no puedo desencadenar más tipos de rumores.

Fuerzo una sonrisa, asegurándome de que parezca tan genuina como sea posible. Mis manos se apoyan en sus hombros mientras él me sostiene en el aire.

—Buen pase.

—Buen gol —respondo, y mi voz ha sonado extrañamente tranquila.

Las cámaras siguen apuntándonos, capturando cada movimiento, cada expresión. No hay espacio para errores, no hay tiempo para mostrar lo que realmente siento. Tengo que seguir adelante, seguir con el papel que ambos hemos acordado desempeñar.

En cuestión de segundos, nuestros compañeros de equipo se acercan corriendo, uniéndose a la celebración. Risas y gritos de entusiasmo llenan el aire mientras todos se agrupan a nuestro alrededor. Henry me baja con suavidad, permitiéndome volver a sentir la firmeza del suelo bajo mis pies.

—¡Vaya pase, Prescott! —grita Jack, uno de los compañeros de equipo de Henry, con una sonrisa amplia en su rostro.

Le devuelvo la sonrisa y el grupo comienza a dispersarse, volviendo cada uno a sus posiciones.

El partido se desarrolla hasta que el árbitro sopla el silbato.

Hemos cumplido con nuestro papel en el campo, pero ahora, como caras visibles del proyecto, Henry y yo sabemos que nuestro trabajo aún no ha terminado.

A medida que los jugadores y jugadoras se dirigen a los vestuarios, los periodistas, comienzan a acercarse. Henry y yo intercambiamos una breve mirada.

Nos acercamos al grupo de periodistas que ya están preparados para bombardearnos con preguntas.

Sonrío para las cámaras, consciente de que cada gesto será analizado, cada palabra será escrutada.

Henry se coloca a mi lado, con postura firme y expresión relajada, aunque sé que, por dentro, es tan consciente como yo de la importancia de mantener la calma y la compostura.

—¡Amber, Harrington! ¿Cómo se sienten después de este partido tan emocionante? —pregunta uno de los periodistas, apuntando el micrófono hacia nosotros.

—Ha sido un partido increíble. Todos han dado lo mejor de sí —respondo con una sonrisa, intentando mantener el tono ligero y positivo—. Este tipo de eventos son esenciales para mostrar que el fútbol es un deporte para todos, independientemente del género.

Henry asiente a mi lado, y sé que está de acuerdo conmigo.

Los flashes de las cámaras iluminan nuestros rostros, y, mientras respondo a las siguientes preguntas, sigo consciente de la tensión que corre bajo la superficie.

Tanto por lo que ha sucedido en el campo como por lo que sigue sin resolverse entre nosotros.

Un periodista levanta la mano y lanza la siguiente pregunta. Su voz atraviesa el bullicio de la multitud:

—¿Cómo creen que este partido influirá en el impacto de Football Together y el mensaje que la empresa quiere enviar sobre la igualdad en el deporte?

Henry me lanza una rápida mirada, una señal para que tome la iniciativa en la respuesta.

—Creo que este partido es un claro ejemplo de lo que Football Together y sus iniciativas buscan lograr —respondo, asegurándome de que mi voz sea firme y clara—.

Han hecho un trabajo increíble al reunir a jugadores y jugadoras, y demostrar que el fútbol es un deporte que puede unirnos a todos, sin importar nuestro género.

La igualdad no es solo una palabra; es algo que debemos practicar y apoyar activamente, y eventos como este son fundamentales para llevar ese mensaje al público.

Henry asiente con aprobación, añadiendo:

—Sabemos que el deporte tiene el poder de cambiar percepciones, y este proyecto es una prueba de ello.

Ver a hombres y mujeres jugar juntos, y ser tratados con el mismo respeto y admiración, es un paso en la dirección correcta, y esperamos que inspire a muchas más personas y organizaciones a seguir el mismo camino.

Los periodistas asienten con interés mientras Henry termina de hablar; sus palabras resuenan con el mensaje claro y directo que hemos venido a transmitir.

Uno de los organizadores del evento interviene, anunciando que el turno de preguntas ha terminado.

Henry y yo nos hacemos un hueco entre la multitud de periodistas para ir hacia el túnel de vestuarios.

Antes de que nos separemos para dirigirnos a nuestras respectivas áreas, Henry se inclina ligeramente hacia mí y, con una sonrisa casi imperceptible, me dice en voz baja:

—Nos vemos luego, Amber.

Asiento, recordando que ya estaba apalabrado por nuestros agentes. Esta noche cenaremos juntos, porque quieren aprovechar el impacto del partido para generar más interés en el proyecto y en nuestra «relación». Era una estrategia calculada para crear más foco en el día de hoy.

No obstante, la línea entre lo que es real y lo que no se está volviendo cada vez más borrosa.