Fuera de contrato Capítulo 19
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Capítulo 19

Tiro al palo: Cuando estás tan cerca de marcar, pero el destino decide otra cosa.

Amber

Estoy revisando algunas notificaciones en mi teléfono cuando, de repente, suena una llamada. Miro la pantalla y veo el nombre de mi madre.

—Hola, mamá —digo, tratando de sonar casual, mientras contesto la llamada.

—Hola, pequeña. ¿Cómo estás? —Su voz es cálida y familiar, lo que me hace sentir un poco más tranquila.

—Bien, todo bien.

—Me alegra escucharlo. —Hace una pausa—. He visto lo que dice la prensa.

—¿Me estás queriendo preguntar algo en concreto, mamá?

—¿Desde cuándo estás con Harrington?

—Es complicado.

—¿Tan complicado que no puedes decir una fecha exacta?

—No estamos saliendo como tal, mamá.

Por contrato, sé que no puedo ir por ahí diciendo que es una mentira.

Más que nada, porque esto que estamos haciendo entonces no tendría sentido.

Pero es mi madre. Ella sabe detectar una mentira incluso por mi voz, así que, se lo cuento.

Ella siempre ha estado a mi lado, tanto en los buenos como en los malos momentos, y ha sido mi mayor apoyo desde que era una niña.

Mis padres se separaron cuando yo tenía diez años, pero siempre han mantenido una relación cordial por mi bien.

De hecho, ambos han acudido a la mayoría de mis partidos.

Ahora, mi padre está con la madre de Asher y, aunque Asher y yo no compartimos la misma sangre, siempre nos hemos considerado hermanos. Nuestras familias se unieron y, a pesar de las circunstancias, logramos construir una relación sólida.

Mi madre siempre ha sido directa. Nunca ha tenido miedo de decir lo que piensa, y siempre ha sido la primera en defenderme cuando alguien intentaba menospreciar mis logros.

Sé que mi madre podría detectar cualquier falsedad en mi voz, así que le cuento lo del contrato, lo del proyecto, la cena de ayer con Harrington y parte de los eventos que nos esperan en los próximos meses.

—Ya me extrañaba a mí.

—¿Que me fijase en él? Ya, él es un poco…

—No, no —me interrumpe—. Él es guapísimo, pero me parecía raro que te fijaras en un futbolista. Bueno, sé lo mucho que te ha costado llegar hasta ahí, como para que relacionen todo tu éxito con un hombre. —Resopla—. Lo de la rueda de prensa fue una falta de respeto intolerable, ¡qué desfachatez!

—Mamá… —intento frenar sus palabras.

—Como vuelva a escuchar una sola palabra así hacia mi hija…

—Lo mejor es ignorarlos, mamá. —No permito que acabe la frase porque sé que haría cualquier locura por mí—. Además, ¿no recuerdas lo que era ser pareja de un futbolista, o qué? —Suelto una carcajada.

La oigo resoplar al otro lado de la línea.

—Pero en tu caso, tú también eres futbolista, hija. Además, tu padre era local —añade para excusarse.

—Lo sé, mamá. No te preocupes. Sé lo que estoy haciendo.

—Eso espero, porque ya sabes que no dudaré en decirte lo que pienso si veo que algo no va bien.

—Lo sé, mamá. Gracias, de verdad.

—Cuídate, y recuerda que estoy aquí para lo que necesites, ¿vale?

—Vale, mamá. Hablamos pronto.

Terminamos la llamada, pero sigo manteniendo el teléfono entre mis dedos.

Entro en Instagram y voy directamente a la foto que Henry subió anoche. Me fijo en que ya tiene miles de likes y cientos de comentarios. Al parecer, los dos fingimos demasiado bien porque la gente se lo está creyendo.

Me detengo un momento, observando la foto. No puedo negar que, aunque todo esto sea una farsa, la cena de anoche no fue tan mala. De hecho, me sentí bastante cómoda con Henry, y fue evidente que él hizo un esfuerzo para que todo saliera bien.

Dejo el teléfono a un lado, apoyándolo en la mesita junto al sofá.

Me levanto y me dirijo a la cocina. Al abrir la puerta del frigorífico, el aire frío me golpea la cara, ofreciéndome un alivio temporal de las tensiones acumuladas.

Agarro una botella de agua y me sirvo un vaso, observando mi mano al hacerlo.

El pequeño tatuaje que tengo entre el pulgar y el índice siempre me recuerda por qué empezó todo.

Las palabras Why not están grabadas en una tipografía fina y delicada, siguiendo la curva de mi piel.

Para mí, es más que un simple tatuaje; es un recordatorio de que no debo temer a los desafíos, de que en cada obstáculo hay una oportunidad para crecer.

Decidí hacerme este tatuaje cuando estaba en una encrucijada en mi carrera como futbolista, dudando de si realmente tenía lo necesario para llegar a ser alguien en este deporte.

«¿Por qué no intentarlo?», me pregunté. «¿Por qué no luchar por lo que quiero, aunque parezca difícil?».

Estas dos palabras se convirtieron en mi mantra, en la fuerza que me impulsó a seguir adelante, incluso cuando las cosas parecían imposibles.