Capítulo 17
El despeje: Sacar el peligro de tu área, pero dejando la incertidumbre en el aire.
Amber
El pitido del árbitro marca el final de la primera mitad y nos dirigimos hacia el banquillo. Estamos jugando un partido amistoso y, aunque hemos mantenido un buen ritmo, el marcador está empatado.
Aprovecho el descanso para hidratarme mientras el entrenador nos da algunas indicaciones.
Han pasado un par de días desde el evento con Henry y, desde entonces, no he vuelto a saber nada de él. Asher, por otro lado, ha estado en contacto constante conmigo. No ha dejado de llamarme, como si quisiera asegurarse de que volvemos a estar bien.
—Vamos, chicas, mantengamos la presión y aprovechemos nuestras oportunidades —dice el entrenador, con voz firme y motivadora.
La segunda mitad del partido es aún más intensa.
Corro de un lado a otro del campo, sintiendo la adrenalina circular por mis venas. Me intento concentrar en cada pase, cada tiro y en cada movimiento.
El equipo rival intensifica su defensa, pero mantenemos nuestra compostura y seguimos creando oportunidades. Finalmente, en los últimos diez minutos, logramos un avance decisivo. Asisto a nuestra delantera con un pase perfecto que da como resultado un gol decisivo.
Nos abrazamos y chocamos las manos, sintiendo la energía y la emoción del momento. El pitido final resuena y nos reunimos en el centro del campo para felicitar a nuestras oponentes por un buen juego.
Después del partido, nos dirigimos a la sala de prensa para las entrevistas.
Me siento en la mesa junto al entrenador, sintiéndome algo nerviosa por las posibles preguntas que podrían surgir.
La rueda de prensa comienza con preguntas sobre el partido y nuestra estrategia. Respondo con confianza, describiendo cómo trabajamos juntas como equipo y los ajustes que hicimos durante el juego. Luego, un periodista levanta la mano y hace una pregunta sobre la próxima temporada.
—Amber, habéis tenido una temporada increíble hasta ahora. ¿Cuáles son tus expectativas para la próxima?
—Gracias. Bueno, como equipo, siempre estamos buscando mejorar y superar nuestros propios límites. Estamos trabajando en fortalecer nuestras tácticas y en mejorar nuestra cohesión en el campo.
—¿Hay algún aspecto específico en el que el equipo esté enfocado en mejorar? —pregunta otro periodista.
—Sí, definitivamente. Estamos poniendo un énfasis especial en nuestra defensa y en la transición rápida de la defensa al ataque.
—Y en lo personal, Amber, ¿cuáles son tus metas para la próxima temporada? —interviene otro reportero.
—Mis metas personales están alineadas con las del equipo. Quiero seguir desarrollándome como jugadora, contribuir de manera significativa en cada partido y ayudar a llevar a nuestro equipo a nuevas alturas.
Justo cuando parece que la rueda de prensa está enfocándose completamente en el fútbol, otro periodista hace una pregunta que cambia el tono de la conversación.
—Amber, gran partido hoy. Tengo una pregunta: ¿Harrington no ha venido a verte jugar? —pregunta un periodista, con una sonrisa insinuante.
Antes de que pueda responder, nuestro entrenador interviene, con voz firme y profesional.
—Creo que los asuntos personales de nuestras jugadoras no son apropiados para discutir en esta rueda de prensa. Estamos aquí para hablar sobre el partido y el desempeño del equipo. Si tienen más preguntas sobre el juego, estamos encantados de responder.
Asiento, agradecida por la intervención de nuestro entrenador. Aprecio su enfoque en lo que realmente importa en este momento.
La rueda de prensa continúa con preguntas más centradas en el fútbol, lo que me permite relajarme y disfrutar del momento.
Después de la sesión de preguntas y respuestas, nos despedimos de los periodistas y nos dirigimos al vestuario.
—¿Visteis la cara del entrenador cuando preguntaron por Henry? —dice Alex, riendo—. Pensé que iba a lanzar el micrófono a alguien.
—No me puedo creer que le hayan preguntado eso —afirma Alison—. A todo esto, ¿desde cuándo estás con Henry? Yo, al menos, no tenía ni idea.
—Lo ocultabas muy bien —añade otra compañera, guiñándome un ojo.
Solo Alex y Sam saben la verdad, y han prometido mantener el secreto. Las demás saben lo mismo que cualquier otra persona: lo que dicen los rumores y lo que muestra la prensa. Y aquí estoy, añadiendo más mentiras para mantener la farsa.
—Sí, es algo reciente —miento, recordándome que es necesario para que esto funcione—. No quería que se convirtiera en un tema principal, ya sabéis cómo es la prensa.
Esbozo una sonrisa mecánica, aunque cada mentira me deja un regusto amargo en la garganta.
—¿Reciente? —Alex me lanza una mirada cómplice, sabiendo que es parte del plan.
—Sí, bueno, tampoco quería hacer un gran anuncio. Queríamos mantenerlo entre nosotros durante un tiempo —añado, tratando de sonar convincente.
—No puedo creerlo —indica una compañera—. Siempre pensé que era más un ligón sin remedio.
Ya tardaban en sacar ese tema. Sabía que las historias sobre Henry, sus aventuras y su reputación como un ligón me iban a salpicar tarde o temprano. No es fácil mantener una fachada perfecta cuando todos tienen una opinión formada sobre tu «novio».
Mi teléfono vibra y lo saco de manera discreta. Veo un mensaje de John.
John:
Buen trabajo en la rueda de prensa.
Asegúrate de coordinar bien la próxima salida con Henry.
La prensa estará atenta.
La palabra «coordinar» me hace gracia. Todo esto es tan falso. Aquí estoy, fingiendo una relación y «coordinando» nuestras salidas como si fueran una coreografía bien ensayada. Es frustrante pensar en lo que se espera de nosotros.
Mientras guardo el teléfono, otra notificación aparece. Esta vez es de Henry.
Henry:
Creo que nos toca mover ficha.
¿Tienes alguna idea?
Suspiro y le respondo de manera lenta.
Amber:
¿Cenamos mañana?
Henry:
Perfecto.
Paso a recogerte sobre las 20:00.
Todavía hay prensa en mi casa.
Las chicas siguen hablando a mi alrededor, pero mi mente está atrapada en los próximos pasos de esta farsa.