Fuera de contrato Capítulo 15
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Capítulo 15

Golazo: Un momento brillante que queda grabado en la memoria de todos.

Henry

Algo ha pasado. No estoy seguro de qué, pero estoy siguiendo a Amber a través del evento como un loco. La veo dirigirse hacia la salida y me apresuro a seguirla. El aire fresco de la noche me golpea el rostro en cuanto cruzo el umbral.

Amber se detiene en la pared, apoyando su espalda. Su postura es tensa, parece molesta.

Me acerco, tratando de entender qué la ha alterado tanto.

—Amber, ¿estás bien? —le pregunto, manteniendo una distancia entre ambos.

Ella gira la cabeza hacia mí, con una expresión de frustración en su rostro.

—¿Por qué me da la sensación de que apareces siempre en el momento menos oportuno? —Su tono es mordaz, lleno de una mezcla de enojo y desesperación.

—No quiero molestarte. Solo quiero asegurarme de que estés bien —respondo, tratando de reducir la tensión.

Amber aprieta los labios y baja la mirada, como si estuviera debatiéndose de manera interna.

—¿Bien? —Amber se ríe sin humor, sacudiendo la cabeza—. ¿Sabes lo que me acaba de decir Asher? Que tal vez no soy capaz de manejar la presión de esto, que debería retirarme del proyecto por mi propio bien. No confía en mí.

—No le hagas caso. Estoy seguro de que no lo decía en serio.

—Claro, porque tú siempre sabes lo que pasa por la cabeza de todos —replica, cruzando los brazos sobre el pecho—. Estoy casi segura de que compartís casi la misma neurona en tema de ligues.

—No eleves la voz, Amber.

Me acerco a ella y me apoyo en la pared, manteniendo la distancia justa para que no se sienta invadida, pero lo suficientemente cerca para que nadie escuche nuestra conversación y arruine nuestra farsa.

—No compartimos la misma neurona en ligues, te lo aseguro —le digo con una sonrisa—. Y creo que me la voy a jugar porque aquí no me puedes dar una hostia, pero, cuando estás enfadada, te pones aún más atractiva.

—Creo que algo sí que me conoces, porque sí, te hubieras llevado una hostia —suelta, sin ceder un centímetro.

Nos quedamos muy cerca. Tanto, que puedo sentir su aliento cálido contra mi piel. Mi boca está peligrosamente cerca de su cuello, y el olor de su perfume llena el aire entre nosotros.

—He aprovechado las cámaras para jugar a mi favor —susurro, en un tono apenas audible para ella.

—¿Qué cámaras? —pregunta, frunciendo el ceño.

—Detrás del coche rojo hay un paparazzi —indico, sin romper nuestra burbuja—. ¿Sabes lo que sí quedaría bien? Que te besara.

—¿Estás loco? —sisea.

Sonrío, acortando la distancia hasta que mis labios quedan a un suspiro de los suyos.

—Piensa en ello, Amber. Si lo hacemos bien, esto podría calmar a la prensa y hacer que nuestra relación parezca más real. Solo un beso. Además, ¿no dijiste que íbamos a hacer todo lo posible para que esto funcionara?

Ella duda por un momento. Sus ojos buscan los míos, como si tratara de decidir si confiar en mí o no.

—Está bien, pero solo un beso —cede finalmente, aunque su tono sigue siendo desafiante—. Pero si haces algo que no me guste, te juro que la próxima vez sí te llevas esa hostia.

—Trato hecho —murmuro, acercándome aún más.

Me acerco de manera lenta. Mi corazón late un poco más rápido con cada paso que acorto entre nosotros. La veo ceder, aunque su tono sigue siendo desafiante. Es una señal de que está dispuesta a confiar en mí, aunque sea solo un poco.

Cuando estoy lo suficientemente cerca, veo cómo sus pestañas se bajan y sus ojos se cierran. Su respiración se vuelve más lenta, preparándose para el beso que espera.

Me inclino hacia ella, deteniéndome justo antes de que nuestros labios se encuentren.

En lugar de besarla, como habíamos acordado, desvío mi trayectoria y dejo que mis labios rocen la comisura de los suyos.

Apenas es un susurro de contacto, pero lo suficiente para que, desde cualquier ángulo, se vea como un beso real.

Desde la perspectiva del fotógrafo, no hay duda: parecerá un beso. Pero, entre nosotros, hay una diferencia clara, un límite que no he cruzado.

Cuando me retiro, veo cómo sus ojos se abren de manera lenta, como si estuviera saliendo de un trance.

—¿Esperabas que te besara? —susurro.

Ella parpadea, como si mi pregunta la hubiera sacado de un pensamiento profundo. Su mirada se endurece, y puedo ver que ha recuperado la compostura de forma rápida.

—No espero nada de ti, Henry, y menos un beso.

Todavía no me acostumbro a oír mi nombre salir de su boca, pero debo admitir que me gusta cómo suena cuando ella lo dice. Hay algo en la forma en que lo pronuncia que me resulta intrigante, casi encantador.

—Mejor volvamos dentro antes de que atraigamos más atención —afirmo, todavía cerca de su rostro.

—Buena idea —murmura, con los labios rozando los míos al hablar.

Antes de que se marche, la agarro del brazo de manera suave.

—Si esto sigue así, voy a pensar que en el fondo te caigo bien.

—No te confundas, es solo parte del acuerdo.

Mi ego se siente dolido por un instante, pero sé que Amber miente. Aunque solo haya rozado sus labios, he estado mirando su mano. La ha tenido quieta todo el rato, sabiendo que podía haber parado segundos antes de empezar.

La veo girarse y caminar hacia la entrada del evento, con la cabeza alta y la postura firme.

Mientras la sigo, no puedo evitar pensar en lo fácil que le resulta proyectar esa imagen de seguridad y control absoluto, como si nada ni nadie pudiera afectarla. Es fascinante y, al mismo tiempo, desconcertante. A veces me pregunto qué pasa realmente por su mente.

Entramos de nuevo al salón y parece que todo sigue igual. Las luces, la música y las conversaciones llenan el ambiente, como si nada hubiera pasado. La gente sigue disfrutando del evento sin percatarse de lo que acaba de ocurrir entre nosotros.

Mark se aproxima con una copa en la mano y una sonrisa divertida en su rostro.

—Dime que no has utilizado esa excusa para…

Lo corto antes de que pueda terminar la frase.

—Esta vez no era mentira. Nos estaban mirando.

Mark arquea una ceja.

—¿Y cómo ha reaccionado la señorita Prescott?

—Creo que esto va a ser más complicado de lo que pensé —respondo, tomando la copa de la mano de Mark y bebiéndomela de un trago.

—Pues sí que empezamos bien. —Se ríe.

Asiento, mirando a mi alrededor. La sala sigue llena de invitados charlando, riendo y disfrutando del evento. Amber se ha alejado, hablando con algunos de los organizadores del acto. La observo por un momento, notando su postura tensa y la forma en que fuerza una sonrisa.

—Creo que necesito otra copa —digo, girándome hacia el bar.