Capítulo 9
El amague: Engañar para ganar, aunque te cueste lo personal.
Amber
—¿Quieres cogerle el puñetero teléfono?
—¿Cómo voy a hacerlo si estás llamándome? —le respondo a mi hermano, Asher, mientras intento sostener el móvil entre el hombro y la oreja, maniobrando para abrir la puerta de mi apartamento.
—Pues devuelve la llamada, Amber. John ha intentado localizarte cinco veces —suelta Asher, con la exasperación traspasando la línea.
Tanto Asher como yo tenemos el mismo representante.
—Lo sé, lo sé. Es solo que he estado ocupada —miento, mientras dejo caer mi bolsa de deporte en el suelo.
—¿Has visto las redes sociales? —pregunta Asher, y su voz de repente se vuelve más seria.
—No, ¿qué pasa? —digo, sintiendo una punzada de preocupación.
—Mira, llama a John porque seguramente quiera hablar de eso —responde Asher, y su tono sugiere que es algo importante.
—De acuerdo.
Respiro hondo y busco el número de John en mi teléfono. Presiono el botón de llamada y me preparo para lo que venga.
El teléfono suena solo una vez antes de que este conteste, con su voz llena de la energía habitual.
—¡Amber! Por fin. ¿Podemos hablar ahora?
—Sí, John. Lo siento, he estado ocupada —respondo, sintiendo una punzada de culpa por haberlo evitado.
—Está bien, solo necesito que prestes atención. ¿Has visto lo que está circulando por las redes sociales?
—No, no he tenido tiempo. ¿De qué se trata? —pregunto, con mi ansiedad aumentando.
—Las fotos del proyecto han salido y las redes sociales se han vuelto locas. Las imágenes de ti y Henry han causado un gran impacto.
—Eso es positivo, ¿no? —digo, sintiéndome un poco aliviada.
—Bueno… —John duda un segundo antes de continuar—. La gente ha empezado a decir que estáis juntos. Os están shippeando .
—¿Qué? —La pregunta me sale sola y elevo la voz, sorprendida.
Me invade una mezcla de incredulidad y frustración. Detesto esta manía social de las suposiciones absurdas.
—O sea, ¿una chica y un chico, y ya tienen que ser pareja? ¡Joder! —resoplo mientras soy incapaz de controlar mi cabreo—. Habrá que salir y desmentirlo, John.
—De eso quería hablar —dice, con su tono más serio—. Necesitamos aprovechar esta situación. Queremos que finjáis una relación.
Me quedo en silencio, paralizada. ¿Acabo de escuchar bien? Esto no puede estar pasándome. No voy a fingir nada. No voy a fingir una relación con Henry Harrington, ni con nadie. La incredulidad y la negativa se apoderan de mí, mientras intento procesar lo que John acaba de decir.
—¿Amber? —John interrumpe mi aturdimiento—. Tendréis que firmar ambos un contrato con unas cláusulas. Lo he hablado con Football for All y durante la duración del proyecto, quieren que seáis pareja.
—¿Qué? —repito, ahora con más claridad y firmeza en mi voz—. John, no puedo fingir una relación. Esto es ridículo.
—Amber, escúchame —dice con tono suave pero insistente—.
Sé que parece una locura, pero esta es una oportunidad enorme para ti, para Henry y para el proyecto.
Las redes sociales están explotando con esto.
Si manejamos bien la situación, podremos impulsar la igualdad de género en el fútbol de una manera que nunca antes habíamos logrado.
—Pero ¿fingir una relación? —protesto, tratando de mantener la calma—. ¿No podemos simplemente hacer nuestro trabajo sin tener que mentir a todo el mundo?
—Sé que es mucho pedir —admite John—, pero Football for All cree que esta estrategia atraerá aún más atención y apoyo para el proyecto. Y no es solo por las fotos. La gente realmente cree que hay química entre vosotros dos.
—¿Todo este caos por un par de fotos de una sesión? —replico, buscando una grieta lógica en su argumento.
—No es solo la sesión, Amber —indica con un tono más serio—. Alguien os pilló hablando. Él estaba en su moto y tú estabas ahí, enfrente. Parece que incluso os estéis despidiendo. No sé, Amber, estáis cerca. La gente…, ya sabes cómo es, siempre buscando historias.
Lo cierto es que en ese momento ni siquiera pensé que alguien nos estaría observando, y mucho menos sacando conclusiones de una simple conversación.
—Esto es una locura, John. ¿De verdad crees que fingir una relación ayudará al proyecto? —pregunto, todavía incrédula.
—Sí, lo creo. Y no soy el único. Football for All también está convencido.
La atención mediática puede ser muy poderosa si la usamos bien.
Por favor, Amber, solo considéralo. Firmaréis un contrato con todas las cláusulas necesarias para proteger vuestra privacidad y asegurar que todo se maneje de manera profesional.
—¿Henry lo sabe?
—Tengo que llamar ahora a su representante para ver cuál ha sido su respuesta, pero sí, hemos hablado de buena mañana.
No puedo evitar sentirme inquieta sobre cómo Henry reaccionará a todo esto. La idea de fingir una relación con alguien que apenas conozco, y que parece tener una personalidad tan diferente a la mía, es abrumadora.
—¿Tengo alguna opción de rechazar?
John suspira al otro lado de la línea.
—Amber, sé que esto es mucho pedir. Pero también sé lo importante que es este proyecto para ti. Rechazarlo no arruinará tu carrera, pero podría limitar las oportunidades que Football for All quiere ofrecerte en el futuro. Además, piensa en el impacto positivo que podemos tener.
Respiro hondo, sintiendo el peso de la decisión. No es solo una cuestión de carrera, sino que es una cuestión de principios y de cómo quiero que se me vea.
—Está bien, John —acepto finalmente—. Envíame el contrato y lo revisaré. Pero te advierto, esto tiene que ser manejado con mucho cuidado. No quiero que esto se convierta en un circo mediático.
—Lo será, te lo prometo. Gracias, Amber. Hablamos pronto.
Cuelgo el teléfono y me dejo caer en el sofá, mirando al techo.
La idea de fingir una relación con Henry Harrington sigue pareciéndome absurda, pero, si esto puede realmente ayudar al proyecto y a la causa, quizás valga la pena intentarlo.
La curiosidad empieza a picarme. Me incorporo y agarro el móvil, abriendo las redes sociales para ver de qué hablaba John.
Mis ojos no dan crédito a lo que ven.
—Increíble —murmuro para mí misma, mientras sigo navegando.
Las fotos y los comentarios sobre nosotros son abrumadores. La gente realmente ha perdido la cabeza con esto.