Capítulo 31
—¡Es que está buenísima! —grita Jota, que incluso suelta el volante para apretar los puños de la rabia que le da lo buena que está la cantante.
En el coc he suena la música de su cinta a todo volumen.
Jota ha conseguido que Uve se tranquilice, aunque le ha costado.
Ahora incluso entona con él algunas frases de la canción, que ya se ha aprendido también.
Los dos cantan al unísono y Jota sonríe al ver a su amigo decir que no con el dedo, señalarse a sí mismo y después al frente, a un tú ficticio, tal y como indica la letra.
—Uve —le dice—. Uve, mírame.
Desde el asiento del copiloto, Uve lo mira con unos ojos que vuelven a estar sedientos de porvenir.
—Uve, todo lo que hay detrás de esa luna es nuestro pasado.
Jota señala el cristal trasero del coche, refiriéndose a esa luna, pero Uve mira a la otra, a la que se desvanece, casi llena, en el cielo matutino.
—Y nuestro pasado es toda la mierda de la que estamos escapando —continúa Jota—. ¿De qué estamos escapando, Uve?
Su amigo siempre tarda unos instantes de más en responder.
A veces parece que le costara dejar de mirarlo.
—¡De toda esa mierda! —acaba gritando Uve con una sonrisa.
Jota hunde el pie en el acelerador.
—¡Nos piramos!