Fuego Exquisito (Saga Chase nº 4) 9
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Una semana después, el día de la inauguración, había anticipación en la perfumería principal de la marca N.

Los primeros compradores, millonarios y competidores, no hacían fila.

Esperaban sentados en sofás de terciopelo como si estuvieran a punto de presenciar una obra de arte en vez de adquirir un producto.

Los frascos de las dos ediciones de Fuego Exquisito aparecieron bajo la luz cálida, emanando un aroma cautivador que parecía moverse con voluntad propia y atacar con precisión a cada cerebro.

Las primeras unidades desaparecieron en minutos.

Los ascensores de los rascacielos de Dunas Doradas percibían el movimiento constante de ejecutivos, modelos, familias nobles y coleccionistas descendiendo para adquirir el perfume.

En las calles, los jóvenes estaban en filas frente a las boutiques con la esperanza de obtener un frasco firmado por Nash.

Los críticos estudiaron las moléculas de la fragancia e intentaron rastrear la procedencia de las notas, sin éxito.

La fórmula era imposible de imitar. Quien lo probaba, experimentaba una oleada que no era racional: una mezcla de poder, lujuria, sosiego y exaltación al mismo tiempo.

La alta sociedad, por primera vez en esa era moderna de Nallane, no sabía cómo clasificar un perfume.

Ningún diseñador de veintidós años había logrado un impacto semejante en el distrito de lujo.

El empresario Nash Chase había superado todo estándar establecido y su nombre se escuchaba ese día más que el de Akash, el rey de Jangwa.

Cuando Fuego Exquisito apareció en las redes, los seguidores de la moda lo dejaron todo para acceder a la web oficial de la marca N.

Las fotos profesionales de Shery aparecieron en la portada principal y los foros frecuentados por la alta sociedad se llenaron de mensajes y los artículos inundaron las redes.

Todos hablaban de Nash… y de su cuñada. La mujer de su gemelo. La elegida del mismísimo Sylvan Chase, que ya era conocido en toda Jangwa desde hacía años debido a su prestigiosa familia y sus conexiones con todos los gobiernos de Nallane.

Hablaban sobre cómo posaba Shery para Nash. Hablaban del vestido negro con cadenas que él mismo había diseñado para ella. Analizaban la mirada que ella le dedicaba al fotógrafo, que todos sabían que era Nash.

Era una mirada de excitación y furia, como si quisiera que él la tomara ahí mismo, sobre la alfombra, en vez de sacar fotos.

Todos se preguntaban lo mismo: “¿Es su amante? ¿Sylvan lo sabe? ¿Es esto una grieta en la relación entre los gemelos? ¿Qué pasará entre ellos ahora?”

La polémica se expandió como fuego en los circuitos eléctricos.

Las ventas subieron incluso más por el morbo, porque todos creían haber descubierto un secreto.

Nash observaba todo desde su estudio, sentado en la silla giratoria de cuero.

Sylvan estaba a su lado, con una sonrisa igual de diabólica que la de su hermano.

—Tu idea de usar a mi novia fue una jugada maestra —comentó Sylvan, orgulloso del resultado—. El producto es excepcional y la campaña controversial ha sacudido el reino entero. Justo como lo calculamos.

—Creen haber descubierto una grieta entre tú y yo —dijo Nash, riéndose de lo rápido que la gente asumía lo peor—. No saben que nosotros no funcionamos así, ni necesitan saberlo.

—Exacto, hermanito. ¿Listo para ver cómo ha salido la campaña de la edición limitada? —preguntó Sylvan, porque anticipaba un resultado inesperado.

—Aquí está, el hombre muerto andante —dijo Nash, mostrándole la pantalla—. La anomalía del Oráculo, Juanito, ha superado las expectativas.

La edición limitada de Fuego Exquisito, creada para cada género, edad y orientación sexual, se acababa de agotar en todas las sucursales en menos de una hora.

Nadie esperaba un modelo no convencional en una campaña de alto lujo. Nadie anticipaba que un diseñador representara a todos en un mercado que siempre había excluido a medio mundo.

La edición de Juanito se volvió tendencia número uno. Los titulares sobre él dominaron las redes:

“La estética masculina del año: el héroe improbable”.

“Fuego Exquisito redefine lo deseable”.

“Nash Chase acaba de cambiar el concepto de belleza en Dunas Doradas”.

La comunidad queer siempre había adorado a Nash, pero ahora lo veía como su nuevo ídolo, como el hermoso joven que rompió reglas que nadie se había atrevido a tocar en la industria.

Las redes se llenaron de sus comentarios de apoyo, agradecimiento y emoción.

Nash se pasó un dedo por la cadena plateada y soltó una carcajada.

—La perfección atrae, pero lo excéntrico es inolvidable.

■ ■ ■

En la cocina de la casa de Nash, al otro lado de la playa, Naomi estaba salteando langostinos con una mano y leyendo los reportes financieros con la otra en una tableta. Le echó más ajo y puso el fuego en alto, pensando:

Jódete, Shery. Te creías especial por ser la modelo de Fuego Exquisito. Pero solo eras una más del montón. ¡La edición con Juanito como modelo ha superado la tuya en ventas! ¿A que duele, maldita zorra?

En la sala de estar, ante pantallas flotantes, Théodoré se estaba muriendo por el pánico porque no podía ordenar todo el dinero de Nash ni su papeleo ahora que había tantísimas ventas en la marca N en un solo día.

Rhal estaba armando jaleo en la azotea, volando con un parapente que había hecho con pegamento. Auroro estaba leyendo un libro sobre criaturas acuáticas. Voss estaba escondido en la lavadora, porque el Lutecio con tentáculos se sentía atraído a él por el color rosa, y lo perseguía en toda la casa.

Juanito y Eloy estaban teniendo una cita en el jardín, con velas flotantes, loros y violín dramático.

Naomi los estaba tolerando a todos porque estaba muy feliz por el éxito de Nash.

En las redes, Naomi recibió muchísimos mensajes. Entre todos, el que tenía más likes decía: “Al carajo los perfumes. Te lo ruego, Naomi, dinos cómo es Nash en la cama.”

Ella, muy orgullosa de estar en posición de responder a esa pregunta, decidió decir la verdad e incinerar las redes: “Me muero cada noche. Y resucito por la mañana solo para perseguir ese placer otra vez”.

Los likes y los seguidores de la cuenta de Naomi aumentaron. Todos se volvieron más adictos de los que ya estaban a Nash. A Naomi le encantaba presumir descaradamente.

Fiona Tempest, la celebridad más famosa del mundo, le dio a like al comentario de Naomi.

Fiona no solía interaccionar en las redes sociales.

Naomi apretó la mandíbula. Sabía qué significaba eso. Significaba “yo también sé cómo se siente eso”.

No había secretos entre Nash y Naomi. No había engaños ni manipulación. Pero dolía recordar que no era su única.

Dolía mucho y se aguantó. Siguió cocinando los langostinos.

■ ■ ■

Shery salió de la universidad con el portátil bajo el brazo, taconeando con furia.

Odiaba la inesperada popularidad de Juanito, pero no por él, sino porque imaginaba que Naomi se había alegrado mucho.

Se regañó a sí misma por darle importancia a una don nadie como Naomi.

Se dirigió a su coche deportivo morado que podía aparcar delante de la cancela de la universidad por ser la novia de un Chase.

Apenas cruzó la cancela, una muralla de flashes la envolvió. Micrófonos, cámaras, reporteros que se alimentaban de chismes y tragedias…

—¡Señorita Shery! ¿Es cierto que eres la amante de Nash Chase?

Shery se detuvo. Todo el mundo esperaba que huyera, o que gritara, o que negara histéricamente. Pero ella… se acercó más a los reporteros.

Ellos la seguían grabando, mostrándola en vivo en todas las redes.

—Tal vez —respondió, con una sonrisa torcida—. Tal vez me los tiro a los dos. A los gemelos Chase. O tal vez solo fue una consigna de venta, porque mi cuñado es muy astuto y sabe jugar con vuestras mentes.

Los reporteros estaban escuchando, muy atentos.

Shery miró hacia la cámara, les dedicó un guiño a todos y concluyó:

—¡Nunca podréis confirmar qué es real y qué no! ¡Esa es la magia de la marca N!

Los reporteros seguían sin palabras, con las cámaras y los micrófonos levantados.

Shery se subió a su coche, hizo rugir el potente motor y se marchó.

La arrogante declaración de Shery se convirtió en cuestión de minutos en el clip más visto del mes, repetido en cada pantalla, diseccionado en cada foro de moda y lujo.

Unos aseguraban que ella acababa de confesar un amorío explosivo con Nash. Otros creían que todo era una estrategia brillante de la marca N. Nadie conseguía decidirse y esa incertidumbre disparaba la obsesión colectiva.

La edición principal de Fuego Exquisito también desapareció de los estantes.

La gente más tradicional y conservadora comentaba entre susurros teatrales sobre lo inapropiado que había sido insinuar que ella tenía algo con los dos. Odiaban a Shery pero igual compraron el perfume con su rostro.

Varios influencers confesaron que ellos también querían “tirarse a los gemelos Chase”.