Capítulo 11. Tan fácil como respirar
Tan fácil como respirar
J ulieta
Con el corazón desbocado entro en mi habitación. Mi abuela ya duerme y he hecho poco ruido. ¿Qué ha sucedido? ¿Por qué solo deseo que él me bese?
Ha sido… ha sido…
Agitada, voy al baño para lavarme y ponerme el camisón. Cuando salgo, escucho un ruido. Él está allí. Parado delante de la ventana. Mirándome.
—Dime que me vaya, Juli. Y me iré.
—No quiero que te vayas, Noah.
Me levanta en brazos y me posa suavemente sobre la cama. Se quita la camiseta, el pantalón y las botas. Enseguida se desnuda del todo, mientras yo, echada en la cama, lo hago también. Nos miramos, agitados, excitados y deseosos de fundirnos de nuevo.
—Esta vez no echaremos un polvo, Juli. Te haré el amor.
Esas palabras agitan mi corazón. Se echa a mi lado, besándome mientras acaricio su espalda.
Luego, baja por mi cuello, colocándose encima de mí.
Siento su calor, su dureza que quiero que sea mía.
Se desliza, atrapando mis pechos, jugando con ellos y yo acaricio su cabello.
Gime cuando su lengua hace que mi pezón se endurezca.
Gimo cuando baja por mi vientre y cuando atrapa mi centro, húmedo de nuevo.
Jadeo cuando me arqueo al sentir su lengua masajeando mi clítoris y cuando siento que me alcanza el orgasmo casi sin empezar. Suelta una risa y sube, besándome la piel que ya está encendida.
—Me aguantas poco, Juli.
—Has aprendido mucho, Noah. Entra en mí…
No hace falta que se lo repita. Se coloca dentro de mí y comienza a moverse con suavidad, encendiéndome de nuevo. Va muy despacio, mientras su lengua explora la mía, acariciándose, sintiéndose. Quiero llegar, y a la vez que no se acabe.
El ritmo comienza a aumentar y noto que está más endurecido, así que lo beso con ganas, y dejo que el clímax me alcance de nuevo.
Él sale, entrando de golpe y quiero gritar de placer.
Lo hace dos veces y creo que moriré en sus brazos.
Al final, acaba corriéndose dentro de mí, apoyado en mi cuello y murmurando algo que no entiendo. Se apoya en los codos, sin salir.
—Eres preciosa, Juli, me ha encantado volver a hacer el amor contigo.
Asiento. Su barba me roza la mejilla y lo abrazo. No quiero que se despegue de mí, joder. Él se deja caer sin aplastarme. Me encanta sentir su cuerpo sobre el mío. Es algo que me llevaré de recuerdo.
Se ríe en mi cuello y me aparto un poco.
—¿Qué?
—La primera vez que lo hicimos también me agarraste para que no saliera, aunque estaba muerto de miedo por si se había roto el condón.
—Me gusta abrazarte.
—Y a mí que lo hagas —dice levantando la cabeza para mirarme—, incluso aunque fuera un niño con sobrepeso. Jamás entendí que viste en mí.
—Te vi a ti, Noah. Solo eso.
—Y por eso me enamoré de ti, Juli.
Se retira y se echa sobre la cama, con los ojos cerrados. No sé qué hacer, pero al final, acabo recostándome en su pecho. Él abraza mis hombros.
—Enseguida me iré.
—Puedes… quedarte a dormir. Mi abuela siempre se entera. Yo creo que tiene campanitas en mi ventana.
Se ríe suavemente y se gira hacia mí, abrazándome. Me meto en su cuello porque si le miro a los ojos, no sé qué haré.
Estira la mano y nos tapa con la sábana. Mi cuerpo y el suyo son uno, y es algo que recordaré para siempre.
Nos quedamos dormidos, abrazados, hasta que se escucha unos golpes en la puerta.
—Vamos, dormilones. Y dile a Noah que no hace falta que salga por la ventana. Tenéis el desayuno en la mesa, bajad cuando queráis, yo me voy al mercado.
Nos miramos y nos echamos a reír.
—¿Quieres ducharte?
—Gracias, sí.
—Quiero decir, ¿conmigo?
—Tu abuela está despierta.
—Pero se va a ir.
—Detrás de ti.
Salgo de la cama desnuda y entre risas, me persigue. Abro la ducha y me empuja dentro, aunque sale fría todavía, pero sus besos ardientes me hacen entrar en calor.
Grito un poquito pero me acalla con sus besos. Me lleva hasta la pared y pone sus brazos a cada lado de mi cuerpo. El agua cae por su cabeza y se queda mirándome.
—Esto es fácil, Juli. Podría ser tan sencillo que da miedo.
—¿Es… fácil?
—Estar contigo. Es algo que nos sale de natural —dice acercándome y dándome un beso. Paso los brazos por su cuello mientras el agua ya caliente se funde con mis lágrimas.
Sería fácil. Podría serlo.
Me hace el amor y siento un pequeño atisbo de luz.