Fortuna en Mallorca CAZA MAYOR
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CAZA MAYOR

Aparte de refinada y artística, Victoria era cazadora.

En un principio había sido un hobby impuesto por la necesidad de mantener el contacto con la familia rural de su madre, pero poco a poco fue aprendiendo a disfrutar de la tradición.

Al haber practicado desde la infancia, tenía interiorizada la fría y paciente violencia necesaria para cazar.

Se acercó a una de las cajas de seguridad, solida, rectangular y con cerradura electrónica.

Como el cada rincón del piso, aquí también se conservaban antigüedades, pero en este caso seguían siendo funcionales.

Se trataba del armero de su padre. Dos veces introdujo sin éxito el código, y ante las sonoras protestas del sistema, dudó.

Escuchó la tos del padre desde el salón, sus andares inusualmente lentos, y pensó en cómo lo habían dejado tirado en el suelo.

Volvió a marcar el código, esta vez con acierto, y eligió la escopeta paralela AYA.

Dos cañones, dos gatillos, hecha de madera de nogal y decorada con elaborados detalles florales labrados.

Sintió el familiar peso del arma en las manos; era, a su manera, un artefacto histórico.

Victoria se sonrió. La veda de la cabra silvestre estaba abierta todo el año:

—Un cabrón grande y ruidoso, eso es lo que eres, Ali: un gran cabrón.