Fortuna en Mallorca EL COLECCIONISTA
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EL COLECCIONISTA

Un ornamentado teléfono de disco sonó en Palma:

—Hey, sweetie pie —se escuchó al otro lado de la línea.

—¡Ali! ¿Qué tal está mi cliente favorito?

—Déjate de dulzuras y vente a una de mis fiestas.

—Tal vez a la próxima, que tienes mala fama. ¿En qué puedo ayudarte?

—No te podrás negar eternamente, lo sabes. Escucha: quiero una moneda, actually una específica: de oro, antigua, con un dibujo muy concreto.

—¡Claro! Tengo mano en el sector, me viene de familia. Te la encontraremos sin problema.

—No hace falta buscarla, ya estoy negociando con el vendedor. Se trata más bien de que no se me escabulla, ya sabes cómo son estas cosas. Si llega por tu lado, te pagaría lo tuyo, ¿de acuerdo?

—Por supuesto, Ali. Estaré atenta.

—Hasta pronto, sweetie pie .