Finge que es mentira (Rise as One 5) 12 Glen
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12 Glen

CAPÍTULO DOCE

GLEN

Tengo un mensaje de mi padre con las palabras exactas que llevo pensando desde que empezó el partido: «Estos chicos se crecen con la presión».

Tiene razón. Están haciendo el partido de su vida.

Indiana está jugando muy bien, debo reconocerlo, pero les estamos dando un baño.

Si no fuera porque su defensa es la mejor de la liga, este partido llevaría ganado desde el segundo cuarto.

Dudo mucho que su ataque sea capaz de remontarnos en menos de tres minutos los dos touchdowns de ventaja que tenemos, pero nunca hay que fiarse.

El partido no se acaba hasta que el árbitro pita el final.

Observo las posiciones y frunzo el ceño.

Esa jugada no es una de las habituales y no me queda claro si va a ser de pase o de carrera, aunque supongo que es justo la idea: despistar.

Están a menos de diez yardas de la zona de anotación y están en su tercer down.

Lo mejor que podemos hacer es anotar; así, el partido estaría sentenciado y podríamos celebrar la victoria.

Intento analizar la jugada, para ver por dónde van a tirar y, aunque apostaría a que es una jugada de pase con Tyler, no pondría la mano en el fuego por ello.

—¿Esa jugada es nueva? —pregunta Brooke y asiento—. ¿Saldrá bien?

—Igual que el resto del partido —la tranquilizo con una sonrisa. No ha parado de darle vueltas a un anillo que lleva desde que han empezado a jugar.

El balón sale disparado hacia Hunter y tanto Joe como Barry frenan la defensa los primeros.

Es una pasada la velocidad que tienen para lo grandes que son.

Ese segundo de diferencia es lo que los ha hecho entrar en el draft: la rapidez de reflejos.

Tyler consigue escaparse y Kieran se acerca a Hunter, pero este se gira y da el pase casi sin mirar.

Tyler lo recepciona en el aire, pero, antes de poder ver si aterriza o no en el suelo, mi vista se desvía unos metros más allá donde los gemelos siguen luchando contra la línea defensiva.

No sé por qué oteo hacia allí, solo sé que veo el momento exacto en el que Barry es arrollado por un jugador de Indiana y cómo su pie se queda clavado, haciendo que su rodilla haga un giro antinatural.

Todas las gradas estallan en un grito de júbilo.

Tyler ha conseguido poner los dos pies en el suelo, dándonos la ventaja definitiva para sentenciar el partido.

Sin embargo, yo soy incapaz de apartar mis ojos de Barry, que sigue en el suelo, retorciéndose de dolor mientras todos a su alrededor festejan la victoria.

—Barry se ha lesionado —suelto sin pensar, paralizada, y noto varias miradas sobre mí—. Barry se ha lesionado; está tirado en el suelo.

Los señores Coleman y Candy llegan hasta la primera fila, donde estamos todos quietos, sin celebrar nada hasta que Barry se ponga en pie. Dudo que lo haga por sí solo.

—¿Qué le pasa? —pregunta la señora Coleman al borde de las lágrimas.

—A Barry le ha arrollado un jugador de Indiana y se le ha quedado clavado el pie —le informo intentando ser lo más neutral posible—. Se ha lesionado la rodilla.

—¡Mentirosa! —me grita Candy, perdiendo totalmente los papeles—. ¿Qué vas a saber tú? ¡Barry no se ha lesionado! ¡No puede lesionarse!

—No se levanta —murmura el señor Coleman con una expresión de pánico mientras traga saliva—. Barry no se levanta.

—¡No! ¡No! —vocifera Candy—. ¡Está exhausto por el partido, pero se levantará y vendrá hasta aquí!

—Puedes gritar todo lo que quieras, pero la realidad no va a cambiar —le escupo. No está preocupada por él como el resto de nosotros, solo le importa que ya no va a tener la puta vida de ensueño que tanto quería. ¡Que se joda!

Entre varios consiguen poner en pie a Barry, pero es incapaz de permanecer así.

Lo sacan del campo y se lo llevan directo al túnel de vestuarios ante la mirada de todo el equipo.

Eso solo puede significar una cosa: es más grave de lo que nos gustaría.

Los señores Coleman y Candy desaparecen, imagino que en busca de la enfermería, y el resto nos sentamos a esperar la entrega de trofeos.

La ceremonia tiene un regusto agridulce.

Todos están contentos, pero no paran de desviar la vista hacia el túnel de vestuarios por donde ha desaparecido Barry.

Y, en cuanto les dejan, Joe, Kieran, Tyler y Hunter, junto con algunos compañeros más, salen disparados hacia allí.

Esta situación es una mierda. El móvil me vibra con la llegada de nuevas notificaciones, pero lo ignoro, pendiente de si nos dicen qué va a pasar con Barry.

—Se lo llevan al hospital —nos informa Brooke—. Tienen que hacerle pruebas.

—Voy a pedir un Uber y vamos todos —dice Savannah sacando el móvil—. ¿Cuántos somos?

—Yo iré por mi cuenta —suelto y todas me miran sorprendidas.

—¿Estás segura? —me pregunta Aba poniéndome una mano en el brazo—. Puedes venir con nosotras si quieres. No nos estorbas.

—Lo sé. —Le regalo una sonrisa triste—. Es que necesito hacer una cosa antes.

Asiente y subimos las gradas hacia la salida en silencio. En cuanto las pierdo de vista, subo las escaleras de dos en dos hasta uno de los palcos. Nada más llegar, me encuentro a Henry y a mi padre, que viene directo a abrazarme.

—¿Qué te parece?

—Todo lo que diga ahora sería especular.

—Lo sé, pero ¿qué te parece?

—Tiene pinta de rotura del ligamento cruzado anterior, puede que incluso se haya roto el menisco. —Cierro los ojos cuando confirma mis sospechas y se me escapa un pequeño sollozo. Si es eso… no quiero ni pensarlo.

Mi padre me aprieta más contra él y noto una mano acariciándome el pelo que, claramente, es de Henry. Respiro hondo un par de veces para reponerme y me separo para mirarlos.

—Vamos a pensar que es otra cosa. —Henry me guiña un ojo—. Igual solo le ha dolido más porque es grande.

—¿Vas a ir al hospital? —le pregunto, ignorando su sugerencia.

—Claro, ¿me acompañas? —Asiento y me conduce hacia la salida con una mano en la espalda, trazando círculos para tranquilizarme.

Cuando me subo al coche y miro por la ventana el estadio una última vez, suspiro. El hospital era el último sitio donde esperaba acabar esta noche.