Finales decadentes (Academia Blackwood 2) 49 Irene
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49 Irene

A l final, Irene Manette Bamford encontró justo lo que había estado tanto tiempo buscando.

No era el poder. O la gloria. Sino algo intangible, un concepto tan ridículo, tan absurdo, que cuando la magia estalló en lo más profundo de su pecho, destruyendo cada uno de los átomos que conformaban su alma, desgarrando su conciencia, lo único que pudo hacer fue quedarse allí de pie… , sonriendo.

En ese momento, lo comprendió todo. Eso que siempre se le había escapado entre los dedos. Esa idea que siempre se le había antojado tan difusa e inalcanzable. No era el poder lo que anhelaba. Ni tampoco la gloria.

Era sentir una conexión con alguien.

Era sentir el maldito amor.

Se carcajeó. En alguna parte, oyó cómo alguien la llamaba. Cómo unas manos cálidas acunaban su rostro.

«Irene. No lo hagas. No te atrevas a abandonarme».

Pero esa era la cuestión. Irene no pensaba irse a ninguna parte. En realidad no.

Porque, en ese momento, Irene Manette Bamford se había convertido en la propia esencia de las estrellas. Era el universo infinito. Era la luz de la luna. Era el susurro de la lluvia al caer. La suave caricia del viento.

Era, y siempre lo sería, todo .