46 August
A ugust no tenía forma de saber si funcionaría o no, si aún quedaba algo que los uniese, pero tenía que intentarlo de todos modos.
Cuando estaban en Blackwood, había podido sentir la presencia de Wren allá donde fuese, porque él mismo le había entregado un fragmento de su alma, pero cuando Edith había bloqueado la magia de Wren, esa conexión parecía haberse apagado.
Sin embargo, no había vuelto a intentar alcanzar ese vínculo desde que ella había acogido al Desalmado en su interior.
Mientras atravesaba a la carrera el vestíbulo del Centro Elíseo, buscó a tientas esa conexión que compartía con Wren, y rezó porque aquello bastase para encontrarla.
Wren. Cariño, por favor. ¿Dónde te has metido?
Al principio, el silencio fue su única respuesta. Un silencio profundo e insondable. Pero entonces, casi como una mano fantasma alargándose hacia él, la sintió. Era una llamada débil. El eco de un eco. No era su voz, pero… era algo .
Allí estaba, oculta entre la oscuridad. Tratando de abrirse paso hacia la superficie.
Ahí .
August abrió los ojos de golpe.
La había encontrado .