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Faye
La neuroquinesis (o control mental) está incluida en un subgrupo que nos gusta llamar las Tres Muertes, junto con la supertelepatía (también llamada mente colmena) y el ilusionismo (solo hay un caso conocido).
Doctora J IMENA W ALSH , archivos secretos de Nexo
–Estoy bien...
Remi me fulminó con la mirada y me estrechó más en sus brazos mientras salíamos del ascensor hacia el cobertizo.
—Has vomitado hasta que has tenido arcadas secas.
—Y a ti te han disparado.
—No es nada.
Quise protestar, pero la verdad era que la herida se había ido cerrando conforme salíamos de los subniveles.
Y después de todo aquello yo me encontraba muy cómoda acurrucada contra su musculoso y calentito pecho.
A veces me venía bien la tendencia protectora de Remi y estaba segura de que nadie podía juzgarme.
Un miembro de los Tierrasangre que tenía ciertos conocimientos médicos, en especial sobre metahumanos, me revisó y aseguró que me pondría bien. Ignoró los gruñidos de desaprobación de Remi con mucha elegancia para ser un oso.
—Comida, una ducha y a la cama, y estará como nueva —le dijo a mi compañero, guiñándole un ojo.
—¡Remi! —Lachlan lo llamó desde un extremo.
Y volvió a gruñir.
Sentada sobre la enorme rueda de repuesto de un tractor, le di un empujoncito.
—Aquí no puedo defenderte. Te toca trabajar.
Como si no pudiera evitarlo, me enterró el rostro en el cuello y aspiró en profundidad. Intenté no avergonzarme por lo roñosa que estaba. Los dos nos encontrábamos desastrosos y cubiertos de sangre. Estaba convencida de que era la única razón por la que no me besaba.
Contemplé su ancha espalda alejarse. Sentí los músculos muy pesados de pronto. Toda la energía y adrenalina estaban evaporándose.
El oso tenía razón. Ducha y cama sonaban genial.
Di un repaso al lugar que había ocultado horrores durante tantos años.
Era tan... anodino. Que seguro que era la intención.
Había pasado por allí muchas veces sin tener ni idea de lo que me rodeaba.
Había pajas de heno como las de las películas.
¿No podía haber estado un poco más atenta y olerlo? ¿Habría supuesto alguna diferencia?
Tal vez Amanda Lebow no habría sufrido tantas semanas. Ni ella ni los cambiaformas cautivos estaban a la vista. Esperaba que ya estuvieran en algún vehículo de camino a sus hogares, en especial la hembra rata.
Sucia y exhausta, sorteé los escombros del cobertizo hasta que me coloqué en el camino de un tímido rayo de sol.
Estaba amaneciendo y ahora mismo me parecía que aquellos haces dorados que surcaban las hileras de avellanos y coloreaban el Valle de Willamette eran la estampa más hermosa que había visto en la vida.
Aunque tal vez nunca más pudiera comer crema de avellanas.
¿Cuántas veces había enfilado aquel camino a ciegas, temblando por dentro?
Mis pensamientos eran caóticos. Me picaban las piernas por echar a correr para drenar todo aquello, incluso aunque probablemente fuera incapaz de avanzar seis metros antes de desplomarme.
Unos minutos más tarde, Remi me abrazó por detrás, cerré los ojos y, por fin, todo se ralentizó un poco. Absorbí su inagotable energía, recargando pilas.
—Lachlan quiere hablar contigo —murmuró contra mi pelo.
El oso alfa tenía el aspecto de alguien que había cumplido con su trabajo y se sentía bien, desaliñado y lleno de polvo.
Por suerte, había encontrado unos pantalones que ponerse.
No es que no estuviera ya un poco acostumbrada a ver partes íntimas ajenas, pero era la pareja de Morgan.
Prefería no tener que mirar a mi nueva amiga a los ojos sabiendo qué aspecto tenía el pene de su compañero.
—Lo hemos subido a uno de nuestros coches —me dijo. No tuve que preguntar a quién se refería—. Hay varias cuestiones que deberías considerar sobre qué hacer con él. Nosotros...
—Lo sé —lo corté. Clavé la vista en un cubo de plástico bocabajo en el que habían dejado unos guantes de jardinería—.
Si lo detienen y lo llevan a juicio, nada asegura que no hable de mi existencia y cuente que tengo poderes mentales; que hay al menos una humana inmune a los imperativos de los cambiaformas.
Aunque nadie le creyera, lo investigarían y hostigarían a los Colmilloscuro para que me entregaran y declarara como su hija.
—Nunca te entregaría —protestó Remi.
—También lo sé. —Le di una palmadita en el brazo—. La posibilidad de que la existencia de los metahumanos se descubra es una amenaza. Pero él está vinculado a Black Edge. Su nombre está por todas partes. Y no podemos interferir en la investigación, esto tiene que saberse.
Lachlan asintió y echó un vistazo a la entrada de la finca. La figura alta de Vance estaba junto a uno de los todoterrenos y hablaba con gesto serio con Roderick. Se había quitado las botas llenas de vómito y mostraba unos calcetines verdes sorprendentemente monos.
—Pues no tenemos mucho tiempo para decidir antes de que su organización llegue y empiece todo el papeleo. Para ese momento es mejor que solo estén aquí los involucrados... ya me entiendes.
Sí. Vance y sus jefes respetarían el trato y no habría represalias para las manadas.
De hecho, sospechaba que aquello abriría un sinfín de nuevos debates sobre las jurisdicciones entre humanos y cambiaformas.
Al fin y al cabo, Black Edge era (o había sido) una organización humana presidida por un humano, pero que atentaba y violaba los derechos de los cambiaformas.
Sin embargo, yo debía irme. Mi presencia allí generaría demasiadas preguntas.
Suspiré.
Al final, siempre había sabido lo que había que hacer.
—Borraré sus recuerdos sobre mí —dije.
Lachlan arqueó las cejas.
—¿Puedes hacer...? Perdona, Morgan dice que cuestionar el alcance de las habilidades psíquicas de alguien es limitante y condescendiente. Bonitos ojos de metahumana, por cierto.
Me rocé la parte alta de los pómulos. Había visto algo en el reflejo del ascensor... Y lo había notado cuando había dado por perdida mi relación con Valentin Kovalenko. Todo se había puesto en su lugar en mi interior.
—Gracias. Y siempre hay una primera vez para todo.
—Van a confiscar y escarbar en la vida completa de Kovalenko —añadió Remi—. Me encargaré de que alguien vaya a tu casa y saque tus cosas.
—Bueno, tenía prevista una mudanza de todas maneras. Eso que me ahorro.
Micah pasó por nuestro lado y gruñó:
—Estás majara perdida.
Seguí a Lachlan hasta un gigantesco Dodge. Mi padre estaba atado de pies y manos en el asiento trasero. La confusión por mi manipulación mental ya se había desvanecido y sus ojos volvían a ser tan oscuros y fríos como el río Willamette en invierno.
No me gritó.
No rogó.
No mostró ni una sola emoción.
—¿Y ahora qué, mi dochka ?
—Ahora pagas por todo lo que has hecho.
No torció el gesto lo más mínimo. Me miró, me miró y me miró, luego miró a Remi por encima de mi cabeza y regresó a mí.
—Espero que, cuando te des cuenta de quiénes son los verdaderos monstruos, no sea demasiado tarde para ti.
No esperaba palabras de amor a aquellas alturas; si mi padre dijera algo remotamente cariñoso o dulce, sí que me moriría allí mismo.
Asentí.
—Hasta nunca, papa —susurré.
Luego me introduje en la mente del hombre que me había traído al mundo y evaporé sistemáticamente cada una de las conexiones sinápticas relacionadas conmigo.
Remi me sostuvo la mano en todo momento.
Escalofriante descubrimiento en el mundo de la ciencia y la seguridad nacional: hoy ha sido detenidoValentin Kovalenko, el controvertido empresario y científico, tras destaparse la existencia deBlack Edge, un laboratorio clandestino donde, según las autoridades, se realizaban experimentos ilegales con cambiaformas y se desarrollabanarmas antimorfos.
Los investigadores aseguran que las instalaciones eran casi inaccesibles, rodeadas de estrictas medidas de seguridad. Señalan que en Black Edge (presuntamente) se llevaron a cabo pruebas genéticas extremas y actos que han costado vidas cambiaformas y humanas.
Comunicado de última hora en The Alpha’s Chair
Expertos en biotecnología y derechos de los cambiaformas califican los hallazgos como «un ataque directo a la vida y a la seguridad de los cambiaformas».
De la edición especial de la revista Feralité
«Esto demuestra que los cambios recientes en la sociedad no han sido suficientes. Lo que Kovalenko estaba haciendo no solo era ilegal, sino moralmente aterrador», afirma Shohreh Nisa, presidenta del Consejo General de Cambiaformas.
Noticias internacionales
Valentin Kovalenko ahora enfrenta cargos porexperimentación ilegal, asesinato y conspiración, y podría enfrentar la pena capital. La comunidad cambiaformas sigue de cerca el caso, mientras el mundo se pregunta cuántos Black Edge podrían existir en estos momentos operando en secreto.
The Sentinel Post