Feral 49
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Remi

Echaremos de menos a nuestro pequeño gato de las nieves, pero está listo para volver con los suyos. El corazón de un Callahan está en lo profundo de Willamette.

T ULOK , alfa de los Mordiscohelado

Seguí con los prismáticos el convoy en el que iban Vance y su equipo de cazadores.

Enfoqué el contenedor metálico de la pickup , una estructura que podía pasar por un compartimento para transportar cualquier cosa.

.. incluidos cambiaformas. Allí dentro, maniatados y fingiendo estar heridos y asustados, estaban Fabian y Juniper.

Fabian podía parecer indefenso si se lo proponía y Juniper era una actriz del método. Se había dejado golpear en la nariz durante la falsa cacería y todos habíamos escuchado el crujido a pesar de estar escondidos a decenas de metros.

«Le debo todo a mi círculo», pensé. «A mis amigos».

No solo habían velado por mí pacientemente mientras me recuperaba en Nunavut, sino que se habían entrenado durante mi ausencia para poder ocupar puestos de guardianes y estar cerca en el momento en el que ascendiera a alfa.

Y, ahora, no habían dudado un solo instante en hacer de cebos para ayudarme a recuperar a mi compañera.

Porque ellos sabían que eso era lo que me impulsaba ahora mismo.

Acabar con Black Edge y con Valentin Kovalenko se había vuelto secundario.

Sentí una opresión en el pecho cuando el convoy se perdió tras la curva de Mehama, una antigua comunidad rural de humanos que se reubicó más al norte tras la cesión del bosque a las manadas.

Micah bajó sus propios prismáticos.

—Pues ya está. Será en cualquier momento.

Quiso sonar despreocupado, pero su mandíbula podría estar tallada en piedra.

A nadie le hacía ni puta gracia perder de vista a Fabian y a Juniper, ni siquiera sabiendo que nos reuniríamos esa misma noche.

Era inviable seguir a los cazadores sin que se dieran cuenta, estaban preparados para eso.

Vance calculaba que harían dos o tres paradas de control antes de enfilar el último tramo hacia el laboratorio.

Pero, como Moreau había picado el anzuelo como una estúpida perca, no necesitábamos seguirlos.

Regresamos al pie de la loma, donde nos esperaban los guardianes con los coches preparados. Lachlan Northwood estaba apoyado contra el capó de su Dodge Ram TRX. Supuse que era el único automóvil en el que su corpachón cabía cómodamente, pero, joder, era taaaan previsible para un oso.

—Están en marcha —anuncié.

Se escuchó el abrir y cerrar de decenas de puertas y motores volviendo a la vida. Los Tierrasangre no habían dudado un instante cuando los había llamado. Aquello era lo que llevábamos años esperando, poder saldar cuentas con los responsables de tantas muertes de nuestra especie.

—Vamos a por tu chica y acabemos con esto —gruñó Lachlan. Golpeó el capó del Dodge. Si no lo había abollado era porque debía estar reforzado de algún modo.

Me planté frente a él.

—Por Callum, Holt y todos a los que les jodieron la vida.

—Tiene que ser una de estas cinco —estaba murmurando Micah con el pad en la mano.

En el mapa de Oregón estaba resaltada la estrecha tira de tierra que ocupaba todo el Valle y que se había vuelto la obsesión de mi beta durante todas aquellas semanas.

Era el cambiaformas más cabezota que conocía—. Me juego un testículo.

Lachlan se cruzó de brazos y la tela de su camiseta negra crujió.

—Bueno, ver eso puede ser interesante.

La respuesta seca de mi beta se perdió con el sonido de un mensaje.

Todos nos quedamos paralizados.

Comprobé mi móvil rápidamente. Vance había escrito:

«44.233294, -123.354724»

Micah introdujo las coordenadas en el pad rápidamente.

—¡Sí, joder! —exclamó con un gruñido, por lo que supuse que su testículo estaba a salvo—. Dentro del Valle y a cuarenta y cinco minutos exactos de la casa de Kovalenko, como dijo Faye. Tu humana tiene un cerebro de oro.

—Metahumana —mascullamos Lachlan y yo a la vez.

Micah no nos hizo ni puto caso, estaba como loco comprobando la ubicación.

—Es una de los cientos de granjas familiares que se dedican a la producción de avellanas, en el condado de Lane. La población más cercana es Junction City, a unos cinco kilómetros y medio.

Joder. Había estado allí charlando con Chandra. El bosque de Santiam, el hogar de Callum, estaba a tiro de piedra.

Sabíamos que estaban cerca, pero constatar cuánto ...

Por suerte, aquella noche podría deshacerme de toda aquella furia y sentimiento de injusticia. Todos podríamos.

—¿Cuál es la mejor ruta para acercarnos?

—Por el oeste, atravesando el río Long Tom. La noche nos da ventaja. Vosotros... —Micah miró a Lachlan.

El oso puso los ojos en blanco.

—Impedimos que nadie se escape y esperamos a que la misión deje de ser para todos los públicos.

Seguro que a los Tierrasangre les jodía tener que quedarse atrás en la primera parte, pero los osos no eran sigilosos ni sutiles. Y necesitábamos sorprender a Black Edge tanto como pudiéramos.

Faye había pasado exactamente veinticinco horas y dieciséis minutos en manos de esos cabrones. Imaginarla sola allí dentro, en un complejo de siete niveles repleto de enemigos...

«Puedo respetar tus costumbres y tus procesos, pero nunca que te comportes como si yo fuera algo que se puede romper. Fuiste tú quien me dijo que no lo era».

Y lo creía. Faye estaba hecha de acero por dentro.

Tras pulir un par de detalles más, estábamos listos.

—Recordad dejar vivos a unos pocos para la mierda judicial que quieren Vance y su organización —comenté a la ligera.

Lachlan sonrió e hizo crujir los nudillos.

—Eso nos da una horquilla de trabajo respetable. Hecho.