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Faye
-Actividad cerebralinusualmente organizadaen situaciones de estrés extremo.
-Ausencia de microrrespuestas inconscientes ante estímulos que, en otros sujetos, generan reacción automática incluso sin percepción consciente.
-Capacidad de mantener contacto visual prolongado con cambiaformas sin signos de respuesta límbica.
Informe del doctor D OMINIC D RUMMOND
En cuanto Ravena Moreau cerró el ventanuco, abrí los ojos y me puse en marcha. Empecé a quitarme con cuidado todos los catéteres y a deshacerme de los sueros. Si ya iban desencaminados conmigo antes, ahora no tenían ni idea de quién era y qué había en mi interior.
Mantener los sedantes a raya me estaba costando un gran esfuerzo, pero ya podía hacerlo con catorce años.
Ahora, más sana y fuerte que nunca, me llevaba en torno a un veinte por ciento de energía el ordenar a mi tálamo constantemente que mantuviera activa la señal de vigilia y empujara en contra del efecto del propofol.
No iba a poder hacerlo para siempre, pero bastaría para salir de allí. Ya había pasado más de un día. Y que la doctora Moreau se asomara para regodearse en mi vulnerabilidad significaba que estaba viviendo mi propia visión y que Amanda estaba a unos metros.
Había empezado a entenderlo todo mientras Remi y los demás discutían sobre la toxina y la extorsión de mi padre. Me imaginé a mí misma regresando al laboratorio y no pude evitar recordar la extraña energía que había percibido tras aquella puerta.
Era yo. Y como había resultado ser un futuro contra el que no se podía luchar gracias a la jugada de mi padre, lo mejor era aprovecharlo a nuestro favor.
Ojalá hubiera tenido más tiempo para explicárselo a Remi, pero mi compañero era protector y cabezota.
Así que tenía que confiar en que había despertado, había escuchado a sus miembros y había aceptado mi plan.
Y que habían convencido a Vance y todo estaba en marcha.
De esa manera, todo acabaría allí mismo, esa misma noche.
Me puse en pie y me observé. Qué horror, la verdad era que no había echado de menos las bragas quirúrgicas y la banda pectoral, pero el aspecto era lo de menos en ese momento. Cogí un bisturí del armario de enfermería y eché un vistazo al teclado junto a la puerta blindada.
Veinte minutos. Esperaría veinte minutos para que trasladaran a Amanda.