Feral 17 #2
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17 #2

—Porque nadie sabe de su existencia, excepto los que trabajan allí.

—Se hizo el silencio. Faye jugueteó inconscientemente con el asa de su taza e Inaya tomó asiento en el taburete junto a Micah.

Todos supimos que las siguientes palabras de Faye lo cambiarían todo—.

Lo que sucedió en el mirador lleva años ocurriendo.

Esas personas formaban parte de un grupo organizado que trabaja de forma encubierta para Black Edge.

Los llaman cazadores. Cuando los científicos del laboratorio necesitan nuevos sujetos de pruebas, los envían a ellos.

Y, como habéis comprobado, no cazan animales salvajes ni se adhieren al marco legal sobre experimentación.

Juniper apretó el pad con tanta fuerza que sus nudillos se volvieron blancos.

—¿Tu padre tiene una subdivisión con un laboratorio secreto?

—Black Edge es su labor principal. El resto es una constelación de empresas legítimas para generar ingresos, justificar gastos enormes en I+D y, sobre todo, proteger y ocultar lo que ocurre en realidad.

La observé con mucha atención, captando sus pequeños reflejos involuntarios. Un temblor en la barbilla, los deditos de los pies contraídos.

—¿Y qué ocurre? —pregunté.

—Experimentan ilegalmente con cambiaformas. Desde hace años.

Expresarlo en voz alta fue como el pistoletazo de salida de algo. Todos reaccionamos de alguna forma, pero en el fondo ya lo sospechábamos. Faye solo lo estaba confirmando. E incluso así... escucharlo era horrible. El alma se me estremeció.

Pensé en Calum. En Holt Golding. En las decenas de morfos de Oregón que se habían esfumado sin explicación solo para reaparecer hechos pedazos.

Micah fue el primero en lanzar la pregunta más obvia y urgente.

—¿Dónde está el laboratorio?

Faye sacudió la cabeza.

—Siempre que me trasladaban me vendaban los ojos. Sé que está a unos cuarenta minutos, a veces un poco más, de mi casa. Íbamos en coche, está bajo tierra y puedo describiros la mayoría de sus subniveles. Pero no cómo llegar allí.

Juniper anotó todo. Deslicé la mano por la espalda de Faye y, con mucha suavidad, rocé su cicatriz más reciente por encima de la camiseta.

A aquellas alturas debería decirme que no la tocara tanto.

Casi lo esperaba. Los humanos no eran como los cambiaformas, no tenían nuestras mismas etiquetas sociales, e incluso yo era consciente de cómo los instintos se me desbarataban cuando la tenía cerca.

Sin embargo, Faye se limitó a contener un poco el aliento y a mirarme la rodilla.

—¿A qué te refieres con que «te trasladaban»? —pregunté.

Meditó su respuesta durante unos cuantos segundos. ¿Iba a mentirme? ¿O a soslayar la verdad? Fuera una cosa u otra, llegó a una conclusión con un mohín de labios.

—He estado allí muchas veces, en contra de mi voluntad y aborreciendo lo que ocurre.

—Sin duda, eso era un resumen muy breve y edulcorado.

Había visto sus cicatrices—. El objetivo de Black Edge está relacionado con la mayor obsesión de mi padre: las diferencias entre humanos y cambiaformas y por qué vosotros sois más fuertes biológicamente.

—Las inseguridades de mierda de los que se sienten inferiores, vaya —comentó Micah con acritud—. ¿Estás dispuesta a darnos todos los datos que recuerdes sobre el laboratorio?

—Por supuesto que sí. Eso es lo que quería deciros.

No estoy de acuerdo con lo que hacen mi padre y sus científicos.

—Me dio la sensación de que había una pizca de desesperación en su voz.

Como si necesitara que la creyéramos—. Y si los cazadores capturaron a una de las chicas del mirador. .. deben haberla llevado allí.

—Amanda Lebow —dijo Juniper. Su expresión se tiñó de lástima por un momento, sin duda pensando en su prima Summer—. Pero es humana. Dices que experimentan con cambiaformas. ¿Por qué la tomarían?

—No estoy segura. —Faye suspiró—. La persona a cargo de las cacerías de cambiaformas y los experimentos es Ravena Moreau, la directora del laboratorio, y sus razones.

.. —Torció el gesto, como si fuera algo demasiado complicado y no lo entendiera—.

Está tan obsesionada con vuestra biología como mi padre.

No siente remordimientos y nada es demasiado para conseguir sus propósitos.

Si ordenó que la cogieran es porque encaja de algún modo en sus planes. Y eso... no significa nada bueno.

Ravena Moreau. Intercambié una mirada con Juniper y supe que mi guardiana no descansaría hasta tener un currículum completo sobre esa mujer. Si había algún hilo digital del que pudiéramos tirar para llegar al laboratorio, Jun lo encontraría.

—Voy a tener que hablar contigo largo y tendido —le advirtió a Faye.

—Y yo —gruñó Micah.

—Claro. Todo lo que necesitéis.

Fui consciente de como las aletas nasales de Micah se estiraban. Estaba intentando captar las mentiras o los subterfugios en Faye. No existían. Tanto el jaguar como yo ya lo teníamos claro.

Lástima que mi beta fuera el tipo más desconfiado de toda la puta manada. Aunque, ¿a quién iba a engañar? Yo actuaría como Micah de estar en su lugar y si dependiera de mí el bienestar del alfa.

Mi amigo me lanzó una mirada que capté a la perfección: «Hazle tú las preguntas o lo haré yo».

No era imbécil. Sabía que había muchas incógnitas alrededor de Faye y yo era el primero que estaba deseando despejarlas.

Le di unos toquecitos en la espalda para llamar su atención.

—¿Por qué me estás evitando los ojos? ¿De repente sientes la compulsión?

Su postura se había ido relajando conforme hablábamos, pero, de repente, se tensó de nuevo.