15
—NEGATIVO.
—¿Negativo, negativo?
—Sí, lo que viene siendo negativo. Que no es el padre.
—Pero a ver, ¿de los dos hijos o solo de uno?, porque hemos dicho que hay dos.
—Esperad que hay más candidatos.
—¿cómo que más?, pero no eran dos —dijo Luis con cara de no entender nada.
—Pues claro, tras el aluvión de postales, cartas y demás presentes, algunos de los aspirantes, pasaron por aquí, y como somos súper aplicadas, Emma y yo hicimos los deberes. No te enfades, sabíamos que tú no ibas a animar a conseguir muestras genéticas, por lo que para qué decirte nada.
—Sois increíbles, ¿a quién más le habéis robado sangre, saliva, pelo, o lo que sea que le hayáis quitado?
—Pues se pasó por aquí Elías, Miki, Dani, aunque este último como por suerte no cató, pues no fue necesario.
—Alucino. Por lo que veo robar el material genético a estos otros no te preocupa lo más mínimo, ¿no?, lo digo por lo que nos decías de James.
—Es que no creo que vuelvan por aquí.
—Eres tremenda. Y tú no te libras eh Emma, menudas dos, si por algo sois amigas de la Femme Fatale. Pues nada, veamos qué dicen los resultados que la cosa se pone interesante.
—Oye que tú también, eh bonito. Quien esté libre de culpa que tire la primera piedra.
Y todos empezaron a reír.
—Bueno, veamos que pasas con el resto. Mismo resultado en todos los demás para el primer bebé que James, es decir negativo.
—¿Y qué pasa con el segundo?
—Mismo resultado que con el primero.
—¿Para todos?
—¿Quieres decir que los dos son de Isaac?, no será que vuestras muestras cogidas de cualquier manera no sirven?, ¿esto será fiable?
—Pero qué dices, si Elías nos la dio libremente, es más, salió de él la iniciativa, cien por cien fiable —dijo Emma.
—Dejaos de tonterías, el caso de Isaac está súper claro. Son, los dos suyos, las cifras son aplastantes, 99,99% compatibles, no hay duda.
—Madre mía, qué liada —soltó Emma cayendo a plomo en el sofá de Luis.
—¿qué pasa?, sabíamos que era una posibilidad ¿no? —dijo Luis el apaciguador.— Además esta opción desde mi punto de vista es buena. Sobre todo pensando en que había más opciones y que además estaban dispuestos a reaparecer en su vida, imaginaos el lío.
—¿Cómo que buena, qué pasa con James? —sollozó Emma.
—No pasa nada con James, Emma, lo único que pasa es que se va a casar con nuestra amiga que está gestando los hijos de otro, pero eso él ya sabe que podría pasar.
—Ya, pero sabiendo que los hijos son de Isaac, a lo mejor Isaac, cambia de tono, y en lugar de respetar la decisión de su matrimonio de buenas maneras como ha dicho, ahora si sabe que los dos hijos son suyos hace lo que sea para separarlos.
Por no decir que quizás esta amistad que han fraguado yéndose de cañas y demás desaparece en cuanto James sepa que sus hijastros son de él.
—A ver, haya paz, no creo que vaya a hacer eso. Además de momento nadie va a hacer nada, porque la última decisión la tomará la madre cuando despierte. Eso es lo acordado y nadie dirá nada a nadie jamás, salvo a la interesada en cuanto reaparezca.
—Nadie dirá a Isaac que los niños son suyos, tienes toda la razón, eso es lo que acordamos y así debe de ser, por nuestra amiga.
—Justo, no podemos hacerle eso. Ella debe de tomar la decisión. La cosa se complica un pelín estando los dos aquí, pero ella verá lo que quiere hacer con su vida y lo mejor para los pequeños, ¿no os parece?
—¿y qué hacemos si Isaac pregunta?, él dio la muestra de sangre por lo que sabe que se ha analizado.
—Pues nada, le diremos que como se trata de datos confidenciales, con nombres y apellidos, por la ley de protección de datos el hospital solo los facilitará a la madre.
No creo que intente conseguirlos él y esperará a que despierte.
Además, nosotros los tenemos de pura chorra, por tu insistencia y armas de loca mujer, ¿recuerdas?
—Es cierto, no me los querían dar, así que esa excusa es buena.
—Puff, menos mal, aunque me quedo un poco chof, pobre James.
—Para Emma, que no pasa nada, que es el prometido.
—Vale, tenéis razón. Me hubiera gustado que fuese uno de cada uno.
—Eso hubiera sido mucha carambola, ¿no te parece?
, nuestra amiga volvería a salir en los medios pero por ser una de las poquísimas mujeres del mundo que se han visto ante tal situación, menuda fama, quita, quita, eso sería horrible para ella si se llegase a saber, y está claro que en este hospital hay un topo.
—Calla, calla, ya vale de prensa. Menuda liada sería esa.
—Demos gracias que el padre lo tenemos localizado, al menos en caso de necesidad sabemos quién es porque las opciones eran bastantes.
—Tienes toda la razón, dentro del posible caos, está más ordenado de lo que podría.
—Además ya sabemos que los nenes van a ser tan monos —dijo Greta con su risita maliciosa.
—Con cualquiera lo serían, el gusto de nuestra amiga es bastante selectivo, yo no sé dónde los encuentra —dijo Luis riéndose.
Tras leer y releer el documento varias veces para tener súper claro de que lo que les había leído Greta era correcto ,decidieron guardar la carta en la caja fuerte de Luis hasta que yo me despertase.
Era la mejor opción, Greta era muy despistada, y de repente la podría traspapelar en cualquier parte, y Emma no quería ni verla delante, así que bajo la tutela de Luis estaba a buen recaudo.
Isaac sí que llegó a preguntar a Greta pasados unos días si sabía algo, pero ella se hizo un poco la loca la primera vez diciendo que preguntaría al médico, y cuando ya estuvo más tranquila, al cabo de un par de días le dijo lo que habían planeado, que según el doctor,
al tratarse de una información muy sensible y confidencial, solo se la podía notificar a la madre.
A él no le pareció raro, y solo podía esperar, además como James no sabía nada pues lo único que podía hacer era eso, esperar a que yo abriese los ojos.
Mis amigos respiraron tranquilos por un ratito, sobre todo Greta, y estaban felices por mí, por lo importante, que era que los niños o niñas, o niño y niña, ya lo veremos, estaban bien.
Ahora que lo pienso, sí que vamos a necesitar una casa más grande, o al menos hacer una buena reforma porque dos, ocupan el doble que uno.
Dos cunas, dos carritos, dos de todo, y ya no os digo nada si son niño y niña, porque a medida que crezcan tendrán que tener su propio espacio, puff, cuantas cosas a considerar, a ver en qué queda la cosa, pero se avecinan muchos cambios tal y como decían las galletas.
Según los médicos la cosa iba muy bien, mi naturaleza era fuerte, mi cuerpo estaba en muy buen estado a nivel muscular, que lo suyo me había costado en horas de gimnasio, con lo que a mí me costaba ir, pero mira, al final me ha servido de algo, la recuperación está siendo bastante rápida.
Y me alegro, porque solo pensar en el follón logístico de turnos de mis amigos, debían de estar agotados con tantos días de hacer guardia y controlando además que nada se desmadrase.
—¿Estás preparada Bonita?
—Hola Agatha, ¿dichosos los ojos?, ¿dónde has estado?, te han tenido de pruebas, me imagino, te estaba echando de menos.
—Pruebas a las que me pones tú. Sí, sí., de pruebas.
—A veces no hay quien te entienda, aunque desde que sé que eres pitonisa, se te perdona ese hablar tan extraño.
Agatha empezó a partirse de risa.
—¿Me echabas de menos?
—Mucho, me aburría, y además creo que le he perdido el miedo a tus cartas, ¿podríamos volver a preguntarles?
—¿Preguntarles?, ¿qué quieres preguntarles?
—Quiero saber cosas sobre mi bebé, y su padre.
—Ya te he dicho que eso lo sabrás gracias a los médicos, ellos lo solucionarán todo, las cartas ya te han dicho suficiente, ellas van por libre, como tú, son ellas las que nos avisan si algo pasa pero tú no las puedes llamar.
—¿En serio?, pero si hay personas que echan las cartas a diario y en cualquier momento.
—Te confundes de cartas.
—Pues vaya, yo pensaba que esto era como una bola de cristal, siempre a punto para que le preguntes cosas.
—Ay Bonita, estate tranquila. ¿estás preparada?
—¿Preparada para qué?
—Creo que pronto vuelves.
—¿A dónde?
Y Agatha me señaló a mis piernas
—¡Anda!, pero si ya no tengo escayola. Uy, pero no estoy bien, no las puedo mover.
—Claro, no ves que estás drogada. Te tenían que mantener inmóvil para que te curases lo antes posible.
—¿Pero todo está bien, verdad? ¿podré andar?, quiero poder bailar, saltar y correr con mi niño en brazos.
—No te preocupes, serás una súper mamá.
—Menos mal.
—¿Estás preparada?, ¿estás preparada?, ¿estás preparada?
—¡PREPARADA PARA QUÉ! —grité desesperada.
Y de repente, veo como seis ojos me rodean y se abalanzan sobre mí casi quitándome el aire.
—Chicos pero ¿dónde os habíais metido?, ¿cómo no me habéis venido a ver?, Agatha me decía que me estabais ayudando, ¿pero dónde?, os he echado tanto de menos. Menos mal que no estaba sola y Agatha me ha dado unas conversaciones estupendas, ya os contaré.
Mis amigos se miraron entre ellos, porque sí, los seis ojos eran Greta, Emma y Luis, el doctor les había avisado de que me despertarían a esa hora, y ellos,
muy inteligentes no les habían dicho nada a James ni a Isaac para poder hablar conmigo antes de que la locura de todo lo sucedido durante mi ausencia provocada me abordase.
—Ay pobre, todavía está bajo los efectos de la anestesia —dijo Emma.
—Tranquila, no hemos fallado ni un día, pero no nos dejaban entrar en la UCI —dijo Luis.
—Tenemos un montón de cosas que contarte, y necesitamos que nos cunda el tiempo porque mañana tendrás aquí a la caballería y tienes que estar preparada —soltó Greta.
—¿La caballería?, ¿dónde está Agatha?
—No sufras, estabas soñando.
—Que no, llama a la enfermara por favor.
—Voy, voy, no te estreses que acabas de volver a la vida real.
Odio que me contradigan, Agatha se había esfumado y estos tres me estaban tomando por tonta, como si me lo estuviera inventando. Yo sé con quien he pasado esta larga estancia, y menos mal, no quiero ni pensar estar tanto tiempo sola en esta habitación, y ellos sin dar señales. Me tenían contentos.