Fatale, fatal (Operación Femme Fatale nº 2) 14
65%

14

Greta ya parecía Isaac, con sus mensajes en clave, y poco texto, pero los otros dos ya la conocían y no hubo nada más que decir, lo habían pillado a la primera y estaban igual de nerviosos que Greta.

Ni contestaron al chat. A las ocho como un clavo los tres, bueno, las dos, Luis las esperaba dentro, estaban plantadas delante de su puerta…

otro mini cónclave y yo me lo estaba perdiendo.

—Bueno chicos, ha llegado el gran momento. ¡qué nervios, por Dios!

—Tranquila Greta, ya no ha hay nada que hacer, en tus manos está el futuro de nuestra amiga.

—Lo veis como las galletas no engañaban.

—¿En serio?, otra vez con las dichosas galletitas, ya nos ha quedado clarísimo Greta, tú nos guiarás por el fin de los tiempos, pero vamos al tema —refunfuñó Emma.

—Al lío —dijo Luis.

A la pobre le temblaban las manos, no había ni abierto el sobre por miedo a lo que había dentro, que ya ves tú, no se iba a escapar de ahí, pero ella necesitaba el apoyo de los otros dos para saber que había dentro de mi vientre.

Todavía sigo flipando de que lo haya conseguido, es tremenda, lo que se proponga lo hace, pagaría por ver su interpretación ante mi doctor.

—¡A la de tres!

Aunque solo ella contó, el resto estaba deseando quitarle la carta de las manos por tanto misterio.

Abrió el sobre y allí estaba.

—¡Lo sabía! —dijo Emma

—Sí claro, ahora eres bruja.

—Dejadlo chicas, y analicemos ese resultado.

Embarazo múltiple, con dos sacos bien diferenciados. Evolución favorable de ambos fetos.

—Lo dice bien clarito, nuestra amiga va a ser madre por partida doble.

—¿Y sabemos si son dos niños, dos niñas, o parejita? —preguntó Emma con cara de ilusión.

—Eso se sabe luego, pero no creo que sea lo más importante ahora mismo, ¿no te parece?—

—No seas gruñona, que deberías estar contenta, ambas vais a ser Madrinas —dijo Luis para quitarle tensión al momento.

Y menudas Madrinas, Hadas Madrinas, diría yo, por todo lo que están consiguiendo por mí en mi ausencia y lo que me están cuidando y protegiendo.

—Lo bueno es que ambos bebés están bien. Eso sí que es una alegría. Deberíamos informar también a su ginecólogo, aunque poco podrá hacer hasta que se despierte.

—Dice que uno es de mayor tamaño que el otro, por lo que puede ser que se hayan concebido en momentos distintos, eso cuadraría con dos padres distintos.

—¿no lo dice en la carta?

—Esperad que hay varias hojas.

—Bueno antes de nada quiero que sepáis una cosa —dijo Greta.

—¿Qué has hecho ahora?

—¿Algo ilegal?

—No, bueno, creo que no.

—¿cómo que creo?

—A ver, dejadme que me explique. Ahora, cuando leamos la segunda hoja con los resultados de paternidad, quiero sincerarme con vosotros porque me va a dar algo si no lo suelto, y deciros cómo he podido conseguir que podamos saber si alguno de los dos es el padre.

—Suéltalo ya.

—Con Isaac no pasa nada, porque como él estaba en el ajo le pedí directamente una pequeña muestra de sangre y me la dio sin dudarlo.

—¿Entonces cuál es el problema?

—A ver, que no es un problema, pero en el caso de James, como no sabía nada de nada de todo esto, tuve que encontrar la manera de conseguir una muestra sin que lo supiera.

—Anda mira otra Femme Fatale.

—Calla, loco, que no es una muestra de esperma esta vez, era una muestra de sangre o saliva.

—¿y qué hiciste?

—Pues cortarle sin querer, montando una buena escena en la cafetería y apretándole el dedo para que saliera suficiente sangre con la excusa de limpiarle la herida.

No veáis el cuadro que tuve que hacer para guardar las gotitas en un vaso medio roto.

Pero bueno, no hubo daños mayores más que una tirita, además estábamos en el hospital.

Lo raro fue llevarme el vaso roto al baño mientras le pedía a una enfermera que estaba desayunando que le pusiera una tirita a James.

—Hija, ¿algo de lo que tú haces se acerca en algún momento a la normalidad? —dijo Emma echándose las manos a la cabeza. —Ni me imagino la escena.

—¿por qué no nos pediste ayuda?, igual hubiera sido más fácil.

—No sabía si lo aprobaríais.

—Pero no es ilegal, eh., además como James no se va a enterar nunca, eso es súper importante que todos lo tengamos claro, James no se puede enterar.

—Bueno, pensaba que era algo más grave. Lo que sí tenemos que ocultar a toda costa este documento y que nunca en la vida llegue a manos de James. Hay que dejárselo claro a la bella durmiente en cuento abra los ojos.

—Pobrecita, qué cantidad de información por asimilar en cuanto vuelva. Su mente va a colapsar. — Dinos ya que pone ese documento que yo sí que voy a colapsar —dijo Luis.

—Veamos, Isaac, resultado POSITIVO.

—¿Y James? —gritó Emma, casi arrancándole la hoja a Greta.