Fatale, fatal (Operación Femme Fatale nº 2) 11 #2
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​-​ No cambiarás nunca. Ya veremos, ellas mismas me llamarán si hay algo interesante que contar.

​-​ ¿En serio?

​-​ Es un poco complicado de explicar. Si tiene que ser será. Yo te aviso. Pero ahora es hora de que descansemos un poco.

Me dejó así, rodeada de un aura de misterio que ya os podéis imaginar y salió de la habitación. Parecía que flotaba, para ser tan mayor andaba súper ligera.

Yo debí de quedarme dormida porque ya no recuerdo nada más de aquella conversación.

Lo que yo os diga, eso eran las drogas, en otro momento mi yo terremoto estaría saltando de la cama y buscando el móvil para preguntar a mis amigos qué estaba pasando, pero ahora no, entre las drogas, que por cierto espero que fuesen inocuas para el bebé, aunque de eso se encargan los médicos,

y el modo madre, que al parecer todo el mundo decía que ya estaba dando señales, no estaba nada alterada.

Mientras en mi ausencia parece que las cartas de Agatha tenían toda la razón.

Llovieron hombres como ya os comenté, para limpiar su nombre o al menos quedarse tranquilos de que la cosa no iba con ellos.

También, según me contó Greta que estaba al mando, hubo algún interesado que al ver que era algo importante quiso pasarse a ver si le caía algo, pero mi amiga, con su genio característico, y me refiero tanto al genio de mal humor como al genio de genialidad, porque Greta era genial,

sus ocurrencias eran únicas, y supo cómo librarse de cualquier aprovechado que intentaba sacar tajada o ganar protagonismo.

Imaginaos que hasta vino aquel vecino deportista con el que finalmente no quedé en mi Operación Femme Fatale, pues sí, pero seguro que para salir en la foto, ¡hahaha!

Los importantes estaban ahí, y en cuanto James llegó, decidieron llevar el plan de Isaac adelante, es decir, explicarle lo que había pasado y el porqué de tantísimo revuelo acerca del embarazo.

Al parecer todo fue más fácil de lo que pensaban, porque Greta, pese a lo alocada que pueda parecer, me confesó que no estaba nada tranquila pensando en que ambos se fuesen a conocer.

Ella evita el conflicto a toda costa y no quería ver una pelea de gallos y mucho menos sin mí, porque no podía defender ni decantarse por ninguno (aunque ya sabemos sus preferencias).

Ella lo tenía todo planeado, la hora, el día, pero parece que como siempre, el destino, a veces hace él mismo los planes y Greta se quedó a cuadros cuando la mañana en la que iba a darse el gran encuentro los vio aparecer por el hospital a los dos juntos con cara de amigos de toda la vida.

Sí, Greta se quedó muerta, no quiero ni pensar en la cara de Emma, espero que estuviera sentada mi pobre amiga.

Como Isaac, es muy listo, pero sobre todo práctico, yo creo que quiso quitarle ese marrón a Greta.

O bueno, quizás le salió natural, o prefería que la cosa fuese más discreta en un sitio no tan concurrido como el hospital, en el que todos estamos hipersensibles, por supuesto me refiero a los visitantes y familiares, yo ya sabéis que estoy drogada.

Lo cierto es que fuese por eso, o simplemente porque se le ocurrió así, todo salió mucho mejor de lo previsto.

Ya sabéis que los tíos piensan diferente, lo que para nosotras es el acabose, ellos ni le dan importancia.

Greta había pasado toda la noche sin dormir, a Emma ni se lo había contado para mantenerla en pie al día siguiente y que le apoyase en el encuentro, y los otros dos venía por el pasillo echándose unas risas.

​-​ Pero bueno, ¡qué ven mis ojos!, Isaac y James juntos, veo que ya os conocéis.

​-​ Así es mi querida Greta, quedamos ayer. No me digas que te hemos chafado algún plan de los tuyos —dijo Isaac.

​-​ Para nada, me acabáis de alegrar el día, porque no tenía ni idea de cómo iba a salir este encuentro.

​-​ O encontronazo —dijo Emma con la boca pequeña.

Todos se empezaron a reír, pero la reina de las risas no estaba para chistes aquel día y enseguida les paró diciendo.

​-​ ¿Me queréis poner al día por favor y explicarme qué ha pasado?

​-​ Pues lo más normal del mundo Greta. Ayer quedé con Pepe en que me avisase cuando llegase James a casa, y como es un señor súper cumplidor y eficiente, en cuanto James cogió el ascensor ya me estaba llamando.

(Para que Pepe actúe así es que ha visto en Isaac una muy buena persona y de confianza, a saber que charleta han tenido esos dos).

​-​ Ahora entiendo el tercer grado que me hizo, y eso que ya me conocía, pero quería saber si cenaría en casa, si me iba a duchar directamente, que a qué hora me solía acostar, seguro que estaba recabando datos para decirte cuándo llamar, hahaha —soltó James.

​-​ Eso es, y por eso le llamé, para comentarle que era un amigo que había estado cuidando con vosotras de nuestra amiga estos días y que me gustaría quedar con él para tomarnos algo, y ponerle en situación fuera del hospital.

​-​ Qué listo es este chico —dijo Emma

(Está claro que la resolución de conflictos es lo suyo, qué efectividad y eficiencia, por eso le han ido tan bien las cosas).

​-​ Pues muchas gracias Isaac, me has ahorrado un marrón, pero si me das un poco de detalle de vuestro encuentro, siento ser cotilla, pero ahora me he quedado con las ganas del momento.

​-​ Eres única Greta —dijo James.

​-​ No hay mucho que contar, quedamos en un bar a provechando que había partido y nos tomamos unas cañas.

​-​ ¿En serio que le contaste todo el “temazo” viendo el fútbol?

​-​ No, mujer. Nos conocimos viendo el futbol y cuando acabó el partido le comenté la situación por la que está pasando nuestra amiga. Era un partidazo y por suerte James también había pensado verlo por lo que nos vino muy bien a ambos.

​-​ Desde luego Emma, para que veas, nosotras sufriendo y ellos pensando en el fútbol, ya te digo yo que son de otra especie.

​-​ Bromas aparte, ¿tenemos entonces todos claro a lo que nos enfrentamos? —sentenció Emma.– Porque no estoy muy segura de si James sabe todo, todo.

​-​ Uy, me estáis asustando, ¿ha pasado algo más?, está bien?, sigue estable?

​-​ Sí, sí, por eso no te preocupes. A lo que Emma se refiere es a si pudimos hablar abiertamente de quien soy yo, porqué he estado estos días cuidándola y porqué la quiero tanto.

​-​ Ah, vale, sí no os preocupéis, la verdad es que me alegré un montón, porque sé que ha estado súper cuidada en mi ausencia por todos vosotros.

Muchas gracias la verdad, yo no podía llegar antes, pero Greta insistió mucho en que estaba todo bajo control.

Pobrecilla, pensar que estamos todos aquí y ella tan sola.

(De sola nada, menuda compañera de cuarto me había tocado, qué suerte había tenido, porque eso es una lotería, pobrecitos, a veces por desgracia te toca conocer a gente muy malita que no lo lleva nada bien, y la estancia se hace muy dura para todos, pero con Agatha,

mi estancia estaba siendo fantástica).

​-​ Bueno, tú no te preocupes, en la Uci está muy bien atendida y esperemos que en cuanto su cuerpo vuelva a estar a pleno rendimiento pueda subir a planta para poder achucharla.

​-​ Pobre, menuda torta que debió de llevarse para tener que estar así de inmóvil y controlada.

​-​ Fue increíble.

​-​ ¿Lo dices por lo que ha salido en prensa?

​-​ Sí, sí, por eso y por lo que nos indicaron los médicos, claro.— Se cortó Isaac.

(Estaba claro que no le contó que me estaba esperando el día del accidente, casi mejor. Pese a que habían hablado, no llegó a darle tantísimos detalles como que esa mañana habíamos quedado para comer, que las flores desperdigadas por la calle eran suyas, menos mal que la nota estaba en mi despacho).

Greta miró a Isaac con cara asesina y dijo.

​-​ ¿Isaac me acompañas a por unos cafés?

A lo que Isaac no tuvo ni que contestar y salió de la habitación casi a paso de marcha militar.

(¡Qué pareja!, y yo me lo estoy perdiendo todo).

​-​ Me quieres explicar qué está pasando?

​-​ ¿A qué te refieres?

​-​ ¡Isaac!, ya me estás contando con pelos y señales qué le has contado a James, no nos podemos arriesgar a meter la pata, ¿recuerdas?

​-​ Tranquila, como quedamos le he comentado que soy un viejo amigo, bueno en ocasiones más que eso, y que estoy aquí desde hace algún tiempo.

Que conozco su actual situación y su reciente compromiso con nuestra amiga, pero quería que supiera de primera mano lo que había sucedido antes de su entrada en escena.

​-​ ¿Habrás sido un poquito más conciso, ¿no?, o seguimos con tus juegos misteriosos?

​-​ Que, no, de verdad, que se lo conté todo muy bien, y fui lo suficientemente claro como para que sepa que hemos sido más que amigos y justo antes de su compromiso, eso no es verdad,