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pero quedamos en que no necesitaba saberlo y además sería lo mejor para dar un poco de credibilidad a lo que podría pasar si el hijo o hijos no son suyos.
- Uff, me dejas mucho más tranquila. ¿y qué te ha dicho de que seáis más que amigos y que estés aquí?
- Nada, a ver, por supuesto que me dejó claro que está comprometido con ella y no la va a dejar escapar, pero le comenté que estaba embarazada y que tenía que ser consciente de que había un pequeño porcentaje de posibilidades de que no fuera suyo.
Torció un poco el labio, pero se dio cuenta de que él también acababa de aparecer en su vida y no podía controlar el “pasado”.
- ¡Hahahha! ¡Un pequeño porcentaje!, pobrecito, no tiene ni idea de la semejante operación que puso en marcha su futura esposa.
- No seas mala Greta. Al menos sabe que si no es suyo, será mío.
- ¿Y si no es de ninguno de los dos?
- Pues no te preocupes, nos haremos los sorprendidos y yo soltaré una broma en plan, mira con la chica, qué bien se lo ha pasado en nuestra ausencia…, o lo que se me ocurra en el momento. Si eso es lo de menos, siempre que no aparezcan más protagonistas en esta telenovela, claro.
- ¿Y qué pasaría si el niño no es vuestro? Porque estoy convencida de que James lo querrá adoptar.
- Ya lo sé, querría adoptarlo incluso si es mío, a lo que por supuesto le dejé claro que ni de coña. Que se conforme con ser el padrastro.
- Madre mía, recemos para que sea algo sencillo, por favor. Aunque bueno, veo que la cosa ha ido mucho mejor de lo esperado, qué tranquila me dejas.
- Pues he de decirte Greta, que ahora el que no está muy tranquilo soy yo.
- ¿Y eso?
- No había caído en la cuenta de que el hijo/os pueden no ser de ninguno de los dos, y ahora que casi me he hecho alguna ligera ilusión de que aunque no pueda estar con ella, no la perdería nunca si el bebé es mío, me quedaría un poco chafado si no lo es.
- Ay madre, esto es el cuento de nunca acabar.
Que ganas tengo de que se despierte y tome las riendas de su vida.
No nos alteremos Isaac, vamos a dejar de preocuparnos de manera gratuita hasta que tengamos la certeza.
Según nos han dicho en unos días se podrá saber si son uno o dos, e igualmente en un par de semanas podremos hacerle el test de paternidad.
- ¿Sin que esté despierta?
- Eso es, la tecnología cada vez hace la medicina menos invasiva y creo que casi es preferible que esté dormida.
- Pobrecita, cuando abra los ojos no se lo va a creer.
Con Greta más tranquila e Isaac un poco más nervioso, volvieron con el resto.
Parece que ellos se llevaban cada día mejor, hicieron muy buenas migas, normal, por eso me gustaban tanto ambos, eran encantadores y muy buena gente.
Todo eso descolocaba un poco a mis amigos.
Luis por fin pudo volver de Berlín y enseguida las otras dos lo pusieron al día. No daba crédito de lo que había pasado en tan poco tiempo y de lo fácil que, a simple vista, había sido que los dos caballeros se entendiesen.
Bueno, era una manera de verlo. No sabemos lo que pasará cuando tengamos los resultados de paternidad, y yo me lo voy a perder…
Espero que no tomen ninguna decisión importante en mi ausencia, aunque si somos sinceros, todo lo que están decidiendo es bastante importante para mí.
Como decía Agatha, me lo tengo merecido, me he encargado de tomar decisiones por un montón de gente a sus espaldas (aunque oye, yo no obligué a nadie a caer en mis brazos), y claro, ahora se ve que mis amigos deciden por mí.
Menos mal que se trata de mis amigos. Me fío plenamente, aunque me hubiera gustado verlos a través del cristal de la sala de cuidados intensivos.
Mis tres mosqueteros, como digo, se quedaron bastante satisfechos de cómo estaban saliendo las cosas, y Greta ni os cuento, seguía convencida de ser la manager del cotarro tal y como le había augurado su galleta de la suerte.
Pese a que mis dos amantes se llevaban súper bien, aquello no se convirtió en una “cuchipandi”, y mis amigos del alma tampoco querían hacerles partícipes de todas nuestras historias y nuestra intimidad de años,
por lo que se veían de vez en cuando pero ellos seguían quedando para charlar acerca de mi futuro como siempre a solas.
Habían establecido unos horarios para que yo estuviera siempre acompañada (aunque no lo supiera), y las mañanas que eran cuando los médicos aparecían o podía haber noticias, siempre estaban cubiertas por uno de los tres.
James o Isaac podían aparecer también, pero las reglas y el control lo marcaban ellos.
James estaba teletrabajando en mi casa por lo que esa solución le parecía estupenda porque podía atender su trabajo pero sabiendo que yo estaba cien por cien en buenas manos y cualquier novedad la sabría al instante.
En el caso de Isaac, cuya vida laboral estaba bastante resuelta en estos momentos, solía ir mucho más a verme, sin que James lo supiera, es decir que hacía más horas allí de las que se le habían asignado, no lo podía evitar y realmente sí que estaba un poco preocupado, casi triste podríamos decir.
Qué monada y que mal me siento, pero es el bucle este del que no se puede salir, alguien va a pasarlo mal seguro…