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Los servicios de urgencia me inmovilizaron y consiguieron meterme en la ambulancia, aunque todavía seguía inconsciente y acompañada en todo momento por Isaac que no era capaz de soltarme la mano.
Mi bolso también lo había cogido el bueno de Isaac, menos mal, es algo que me agobia muchísimo pensar cuando suceden accidentes, o cuando vas en un avión y te dicen que lo dejes todo en caso de urgencia y salgas pitando y encima descalza.
¿Cómo te vas a ir sin tu bolso, documentos, tarjetas de crédito, el móvil, me pongo nerviosa solo de pensarlo.
Siempre me había preguntado qué sucede con las pertenencias en situaciones así, en pleno centro, hay gente con las manos muy largas, pero por suerte, siempre hay un buen samaritano que se encarga antes de que se lo lleve un despistado y te quedes perdida en un momento.
Desde luego para mí sería la perdición quedarme sin móvil y sin cartera.
Greta acudió directa al hospital, casi llega antes que yo, y por supuesto fue la encargada de avisar al resto de la pandilla de lo que había sucedido.
Como ya nos dejó claro en nuestro retiro, tenía ese sexto sentido para la organización, y fue capaz de ir más allá para minimizar los daños de todo lo que estaba a punto de pasar.
Decidió no alertar a mi familia, que como sabéis no residía en la ciudad y simplemente les dijo que me acababa de atropellar una bici, para quitarle hierro al asunto y porque si mi padre se entera que uno de esos bichos con ruedas había sido capaz de dejarme en coma, lo denuncia donde haga falta,
y no estaba la cosa para más espectáculos.
Les dejó claro que no hacía falta que se trasladasen, que ella les informaría todos los días de la evolución.
Y menos mal, porque lo que menos quería en esos momentos era tener a mis ancianos padres allí con la que estaba a punto de liarse.
Lo peor de todo es que este traspiés, y nunca mejor dicho, alteraba de manera inminente el plan trazado y que había hecho que durmiese tan pocas horas la noche anterior.
Tan pronto como Greta llamó a Emma, ella, que estaba al tanto de mis últimas decisiones y de lo que pensaba hacer con Isaac durante el almuerzo, se apresuró a poner al día a Greta nada más decirle que él estaba conmigo.
Emma se dio cuenta por la hora que era de que no habíamos podía comer todavía, y por tanto el pobre Isaac no tenía ni idea de nada.
Explicó con pelos y señales, tanto nuestra conversación nocturna, como la visita al ginecólogo y posterior charla con el plan definitivo, para que Greta con su magia intentase salvar la situación. A ver qué se le ocurría.
En paralelo, tanto Emma como Luis, ya estaban de camino, rumbo al hospital. Y lo malo es que no solo ellos, ya os contaré.
Os dais cuenta como después de tantos quebraderos de cabeza para hacer las cosas medio bien, un golpe del destino puede trastocarlo todo y ahora depender de lo que tus buenos amigos hagan para que continúe la historia…
Greta y Emma decidieron poner al corriente a Luis. Él no iba a poder unirse enseguida porque tenía reuniones de trabajo fuera, pero al menos su punto de vista les pareció esencial para saber por dónde tirar.
Tras una charla a tres bastante larga, Greta fue tajante y dijo,— ¡Se acabó, esto se soluciona ahora mismo, voy a contárselo a Isaac antes de que James regrese y la cosa se complique todavía más.
- ¿En serio vas a decirle con tu tacto característico que no es el elegido?, el pobre está súper preocupado.
- Tienes razón, voy a darle una vuelta, y le daré unas pinceladas de maquillaje pero hay que contarle algo, o preferís esperar a que nuestra amiga despierte y sea ella la que lo haga?
- Creo que no debemos precipitarnos, lo importante ahora es su salud y la del bebé/s —dijo Luis.
- Ya, pero ¿qué hacemos si aparece James y ve que a los pies de su amada hay un tío bueno llorando los vientos por ella? Y que encima estaban juntos, o casi, cuando todo pasó.
- Por eso no os preocupéis, le diremos que es un súper amigo de la universidad que de casualidad había ido a verla cuando sucedió, pero tiene que quedar real, lo que no podemos es fastidiarle la relación con James mientras está inconsciente, no nos lo perdonaría.
Ya veis el lío en el que estaba metida y en el que había metido sin querer a mis tres amigos, una vez más.
Como según los médicos de momento me mantendrían en coma hasta asegurarse de que el bebé o bebés, estaban bien, mis amigos junto con Isaac decidieron hacer turnos.
Al principio, Isaac fue un poco reacio, según dijo, él no tenía nada mejor que hacer que estar a mi lado cuidándome (qué mono), pero pudieron convencerlo.
Comenzaron dejando que hiciese las noches, de manera que los médicos, que siempre hacen su ronda por la mañana, pudieran darle todos los detalles a alguno de mis amigos, sobre todo por lo del tema baby del que Isaac no tenía ni idea.
Aunque eso no duró mucho, Isaac no podía dejar de pensar en mí y tras una pequeña cabezadita en su hotel, pronto volvía a aparecer en el hospital.
A simple vista la situación parecía que se podía manejar, pero como ya os he contado antes la prensa se hizo eco del accidente, y mi nombre pronto apareció en los medios, lo que precipitó lo que ninguno de mis tres amigos vio venir.
James fue el primero en llamar a Greta para saber lo que había sucedido.
Súper preocupado quedó con ellos en poder estar en la ciudad en dos días.
Greta le dejó claro que estaba bien con ellos, es decir que no estaba sola, y bien cuidada, para intentar ganar tiempo y que tardase un poco más en llegar. Solo consiguieron dos días más.
No sé si ya lo he dicho, pero la prensa es tremenda, buscan la chicha de donde sea y no sabemos cómo, una publicación dejó caer que yo, la directiva de éxito, estaba embarazada, lo que lio el embrollo todavía más.
A saber quién se había ido de la lengua en el hospital, porque estaba segura de que mis amigos no habían sido.
¿Y si habían sido las enfermeras de mi ginecólogo al ver la noticia en prensa?
, ya sabéis que no haya nada más jugoso para las cotillas que tener la posibilidad de salir en los medios.
Esa opción no era del todo descabellada, pero bueno, no hay que buscar culpables porque el daño ya estaba hecho, y yo no estaba en situación en aquel momento de poder desmentirlo.
Pese a estar en la Uci, que es donde trasladaban a los enfermos en coma, el hospital decidió asignarme una habitación de inmediato para mi posible traslado a planta, no porque creyesen que no iba a tardar mucho en volver a despertar, sino porque gracias a la prensa,
comenzaron a llegar ramos y ramos de flores, tarjetas y más tarjetas y aquello comenzó a ser inmanejable por la secretaría del centro, es decir que lo de la habitación era casi como un almacén en el que dejar todos los presentes que no dejaban de llegar.
Greta y Emma eran las encargadas de gestionar lo que llegaba y ante todo de leer las tarjetas para que no cayesen en las manos equivocadas.
Y ahora entenderéis porqué lo digo. Todos y cada uno de los integrantes de la “Operación Femme Fatale” enviaron una postal preguntando por mi estado y deseando tener noticias mías en cuanto recobrase el sentido, bueno no lo decían así, ya me entendéis, en cuanto mi salud me lo permitiese.
Alguno se atrevía a indicar que estaba muy preocupado por lo que habían leído en los medios con respecto a un posible embarazo y solicitaban que les contactase en caso de que tuvieran algo que ver en el asunto para ver cómo se podía solucionar.
Imaginaos, ¿cómo se podía solucionar?, es decir, no quiero tener nada que ver en el asunto.
Pues iban listos, ni yo tampoco, y menos de pensar en perder a mi garbancito o lentejita.
Desde luego, menos mal que a esos los había ido descartando, y qué razón tenía al querer realizar la operación sin dar ninguna explicación a los susodichos…
, ya veis el interés, me gustaría haberles visto la cara de “acojonados” pensando en lo que habían hecho de ser ellos los padres de la criatura, ¡menuda complicación se les venía encima!
Eso no era preocupante, y les escribiría en cuanto mis fuerzas me lo permitiesen, lo preocupante es lo que sucedió en el hospital durante mi largo sueño.
Como James aparecería por allí de manera inminente, en menos de dos días, mis chicos decidieron que había que hacer algo porque segurísimo que se cruzaría con Isaac en algún momento y no podía haber una pelea de gallos en mi ausencia.
Greta, que llevaba el mando de la operación “coma” que es como, un poco de coña y en mi honor, decidieron llamar a aquel entuerto, decidió que sería ella la que hablase con Isaac antes de que apareciese James.
También me hubiese encantado ver la cara de Luis y Emma, tras tal proposición, qué miedito.
Aunque por otro lado de perdidos al río, seguro que a los dos les había quitado un gran peso de encima.
Al día siguiente era el gran día. Greta que sabía cuándo estaría Isaac en el hospital, decidió presentarse para coincidir con él e invitarle a un desayuno, para contarle algo “muy importante”. Él por supuesto, si tenía que ver conmigo, estaba disponible y deseando saber de lo que se trataba.
Os narro a continuación la conversación entre ambos que mis amigos me resumieron cuando desperté.
Greta, que ahí donde la veis, y aunque no lo parezca, a veces va un pasito por delante, decidió sacarlo del hospital por si James hacía su aparición antes de tiempo, nunca se sabe, más vale prevenir.
Fueron a una cafetería no muy alejada donde poder hablar tranquilos, apartados del ambiente hospital y de posibles reporteros cotillas.
- Greta, me tienes un poco intrigado. ¿Has tenido noticias de los médicos?, ¿debo preocuparme?
- No, tranquilo, no se trata de eso, pero necesito tener una conversación contigo cuanto antes, el día del accidente mi amiga pensaba contarte algo pero ya sabes que le fue totalmente imposible y creo que debo hacerlo por ella antes de que la cosa se pueda complicar, todavía más.
- Pues peor me lo pones, qué misterio os traéis, sácame de dudas por lo que más quieras. ¿Complicar?