9 #3
- No doctor, en este caso estoy aquí por todo lo contrario. Lo que parecía una misión imposible ha sucedido y en tiempo récord, por lo que necesito que me digas que mi bebé está bien.
- ¿Tu bebé?, pero cómo puede ser eso, no habrás perdido la regla precisamente por la causa que comentamos la última vez?
- No, no estoy embarazada.
- ¿Pero te has hecho un test?
- Afirmativo, aquí tienes la prueba. Y saqué el test que me había hecho con los chicos en mi retiro.
- Sí, sí, positivísimo, no hay lugar a dudas. Esto tengo que verlo con mis propios ojos. Prepárate y en un momento estoy contigo.
Procedí a desvestirme de cintura para abajo en una salita contigua y me coloqué una sábana azul que me cubría hasta que me senté en, como yo la llamo, la silla de espatarre.
Como ya es normal en cualquier revisión, mi doctor procedió a introducirme ese chisme largo en mi cueva del tesoro y ¡Tachán!, en unos segundos nos giró la pantalla para que fuésemos testigos de lo que tenía dentro.
- Efectivamente, estás embarazada. Todavía es muy pronto, estás en el primer trimestre, por lo que amiga mía te tienes que cuidar al máximo.
Uy, espera que parece que veo algo más detrás, veo dos saquitos, pero no es preocupante, el otro parece más pequeño, no se intuye nada, muchas veces es un saco gestacional vacío, y teniendo en cuenta que tu cuerpo está un poco loco hormonalmente hablando, seguramente será absorbido,
no podremos ver mucho más hasta que pasen las semanas.
- Ajá. No supe nada más que decir.
- Pero entonces doctor —dijo Emma, —¿Podemos decir que está embarazada y que todo va bien?
- Efectivamente, está en estado de buena esperanza, pese a las pocas posibilidades que augurábamos en su última revisión. Este niño es de oro, más vale que lo cuides porque no se si tendrás muchas más opciones.
Emma y yo nos miramos con cara de, ¿perdona?, que es la cara que puse yo en mi anterior visita ante tal entusiasmo, ya recordaréis.
- Si no es indiscreción, ¿no decías que no tenías pareja?
- Bueno, eso ha cambiado de manera muy drástica en mis últimas semanas.
- Veo que te tomaste muy en serio tu labor fecundadora, ¡ha, ha, ha!
Emma carraspeó, y el doctor paró de reír pidiendo disculpas.
- Ese es el otro tema del que quería hablarte. Y aquí necesito total discreción.
Respiré profundo unos segundos y lo solté.
- Necesito una prueba de paternidad antes de que nazca el bebé, ¿eso es posible?
- No es lo más frecuente pero existen laboratorios especializados en pruebas genéticas muy detalladas que sí lo hacen.
Te daré su contacto. Pero creo que no se pueden realizar hasta pasada la semana 10 de gestación, yo me esperaría un par de semanas, pero está bien que llames ya para que te indiquen cómo proceder.
- Genial, gracias, hoy mismo les llamo.
- Estupendo, pues de momento, te voy a dar las pautas a seguir a partir de ahora en cuanto a cuidados, restricciones y demás temas a tener en cuenta para que este bebé nazca sano y todo llegue a término.
A tu edad, y con tus opciones tenemos que tenerlo entre algodones, así que aunque te veo muy bien, y no veo nada raro en la ecografía, te pediría que te portes bien.
Nada de alcohol, cafeína, alimentación muy sana, bebe mucha agua, nada de deportes extremos, por supuesto fuera tabaco, aunque creo que no es el caso, y paz y tranquilidad.
Intenta bajar el ritmo y dormir ocho horas diarias, o las que te pida el cuerpo, porque a partir de ahora empezarás a notar muchos cambios en tus rutinas, ya no mandas tú, te lo aseguro.
- Está bien doctor, me portaré bien.
- Necesito que nos veamos una vez al mes para hacer un seguimiento exhaustivo. Ahora les digo que te den cita mensual.
- Por favor doctor, total discreción, sobre todo en lo segundo.
- Por supuesto, te doy ahora mismo el contacto del laboratorio, esto se queda entre tú y yo.
Y por lo otro, siento decirte que vas a ser la comidilla de la clínica, porque mis ayudantes no van a dar crédito cuando vean que estás embarazada, pero por supuesto por la fantástica noticia, impensable, podríamos decir, y sobre todo sin ayuda hormonal u otras técnicas de fertilidad,
después de tu anterior visita, que es la mejor noticia que podríamos tener. ¡Muchísimas Felicidades!
La cara de Emma era un cuadro. A saber lo que estaba pasando por su cabeza en estos momentos. Ya estaba deseando salir de allí para comentar.
- Gracias doctor, estoy muy feliz, era lo que ansiaba desde siempre, pero quiero resolver un par de flecos, ya sabes. Todavía estoy un poco descolocada.
- No te preocupes, es normal, tu vida va a cambiar por completo, ya verás. Por favor mantenme informado de cualquier novedad a mi correo directo, y nos vemos sin falta en un mes. Y si necesitas algún abogado o algo, para resolver cualquier cosa, me avisas, que conozco expertos en estos temas.
- Mil gracias, esperemos que no sea necesario.
Regresé a la sala contigua para vestirme mientras Emma recogía la información del doctor sobre del laboratorio especializado y las pautas a seguir a partir de ahora en mi embarazo. Todavía no me lo creo, me suena de raro, mi embarazo. Solo pido que todo salga bien.
A la salida nos esperaban las ayudantes del doctor con una sonrisa de oreja a oreja.
- Aquí tienes tu próxima cita, nos vemos en un mes.
- Esperaremos para darte la enhorabuena entonces, que hay que ser prudentes, ya sabes.
(¡Serán brujas!)
Nos despedimos y salimos de allí corriendo.
- Busquemos un café discreto que esto hay que digerirlo.
Parecía que ambas estábamos de acuerdo, íbamos procesando todo lo sucedido y no dijimos ni mu hasta encontrar un buen sitio en el que poder hablar sin interrupciones ni demasiado ruido.
- Dos cafés dobles por favor, uno de ellos descafeinado.
Dijo Emma en cuanto entramos en la cafetería.
- Pues sí que te lo has tomado en serio, ¿descafeinado?
- Hombre no, ya has oído al ginecólogo, más te vale que cambies el chip y a partir de ahora te lo tomes todo a rajatabla, con la que has liado no nos puedes dar más disgustos y este bebé tiene que salir perfecto.
- Tienes toda la razón. Sentémonos en la mesa del fondo que allí estaremos tranquilas.
Buscamos un rincón tranquilo, separados de la mayoría de mesas en el que poder conversar y Emma no tardó nada en soltar su monólogo.
- ¿qué acaba de pasar en esa clínica?, por cierto, el doctor una monada, pero menudas dos cotorras tiene de ayudantes.
¿Has escuchado lo que te ha dicho el ginecólogo, ¿verdad?, que hay dos saquitos, te imaginas que hay dos bebés?, y si cada uno es de un padre?, querida, la cosa se complica, pero como no, contigo nada sucede de manera normal. ¿Y ahora qué hacemos?, ¿cómo te sientes?
- A ver, lo de los dos saquitos está por confirmar, ya has visto que en ocasiones uno no prospera.
- ¿Y si prospera?
- Pues tendría dos hijos, menudo lío, pero es lo merecido, después de tanto picoteo, no me lo podía poner fácil el universo.
- Eso es, justo y merecido.
Acabo de googlear y aunque se trata de algo rarísimo, sí se han dado casos, diecinueve en todo el mundo por lo que estoy leyendo que una misma mujer tras relaciones con varios hombres ha tenido dos hijos, cada uno de un padre.
Si eso te sucede, te prometo que es ya lo que nos faltaba, pero claro, opciones hay y bastantes.
Se llama superfecundación heteropaternal.
Ya te vale, como no vas a tener baja la reserva ovárica si los vas expulsando de dos en dos.
- Sería muy loco, ¿no crees?
- Pues igualito que la madre.
- No te mofes, que soy consciente de mis actos, era todo por un plan mayor y el resultado lo he conseguido.
- ¡Y por partida doble!
- Eso está por ver.
- Poniéndonos en lo peor, que contigo, va a ser lo mejor, ¿qué harías si eso sucede?
- Pues seguir con el plan. Ahora lo más importante es solicitar una cita con este laboratorio especializado para que me hagan la prueba y ver quién es el padre.
- O padres, no lo olvides.
- O padres, me ha quedado claro.