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Puff, que peso me acabo de quitar de encima.
Necesitaba acabar con todo esto y creo que mis amigos están conformes con la decisión.
Aunque no debo olvidarme de que la cosa, no acaba aquí.
Todavía me queda lo peor. Solucionar todas las dudas sobre mi maternidad y posible paternidad antes de la llegada de James.
Y a ver cómo se lo toma Isaac. No puedo dejarme embaucar por sus encantos, la decisión está tomada y debo ir en modo escudo protector para no sucumbir a sus encantos.
Además tengo que conseguir su ADN sin que se entere para poder hacer la prueba y descartarlo como posible padre.
De James tengo su cepillo de pelo, se ha ido dejando cosas en casa por lo que podré ver si él es el padre, o se trata de mi caballero rojo, o de cualquiera de la interminable lista fatale, que han sido unos cuantos, pero como sabéis yo iba a ser madre soltera,
por lo que lo que realmente necesito saber es si alguno de estos dos, James o Isaac, es el padre, del resto no debo preocuparme porque es algo que no va a trascender.
Y James será su padre sea o no el biológico, porque de no ser el padre espero que no se note mucho y se parezca a su madre, tendré que inventarme un tío lejano y encontrarle el parecido.
Opciones múltiples a parte, la decisión está tomada.
Esta semana va a ser de lo más movidita, estoy casi más nerviosa que antes de haber venido a este cónclave..
- Y digo yo —dijo Greta. —Después de todo lo que hemos pasado estos días aquí contigo. No crees que deberíamos ser testigos del momento de saber si estás embarazado o no?, ¿Por qué no lo hacemos aquí y ahora?
- ¡Eso, eso! —dijo Emma.
- Pero ¿cómo lo hacemos?, te has traído un test? —dijo Luis
- Que va, cómo me voy a traer un test si casi me habéis secuestrado.
- Tranquilos, tengo la solución, este sitio es una caja de sorpresas y vamos a ver qué tenemos en la sección farmacéutica —dijo Greta.
- ¿Sección farmacéutica? preguntamos todos a una.
- Claro, aquí tienen de todo, hasta veterinaria, me lo estudié el primer día en el manual.
Cogió el mando y empezó a darle a los botoncitos, cuando en la pantalla apareció un botiquín y multitud de cosas que seleccionar.
- Vamos a ver, sección ginecológica, aquí lo tenemos, ¡test de embarazo!
- Alucino.
- Tienen hasta la píldora del día después, ya os digo yo que aquí han tenido que suceder muchísimas cosas —soltó Greta mientras guiñaba un ojo con cara de Sherlock.
- Quita, quita, nada de píldoras que lo que queremos es tener un bebé por todos los medios.
- Solicitado, a ver cuánto tarda nuestro amigo Ambrosio.
En unos minutos, que se pasaron volando mientras cotilleábamos sobre todos los fármacos disponibles en aquel catálogo surrealista a disposición de los huéspedes, sonó el timbre y nuestro dron, al que como sabéis habíamos bautizado Ambrosio,
hizo acto de presencia con una bolsita de papel colgando en la que se veía perfectamente una cruz verde y la palabra FARMACIA.
- Con este servicio, la gente no debe querer irse nunca de aquí, madre mía —dijo Emma.
- Chicos, ¿estamos seguros?, ya he desayunado, ¿no dicen que es mejor hacerlo en ayunas?
- No ves cómo estás embarazada, estás despistadísima, que no te vamos a sacar sangre. ¿has hecho pipi? —dijo Greta
- No, me levanté a las 5 de la mañana y no he vuelto.
- Lo ves, tu ángel de la guarda sabía lo que iba a pasar. Estás lista para hacerlo.
- Está bien. Más vale hacerlo con vosotros presentes y quitarme la angustia de encima.
- Bueno, no hace falta que estemos presentes mientras derramas tu lluvia dorada sobre ese chisme, te esperamos aquí —soltó Luis mientras el resto nos partíamos de risa.
- Allá voy, vuelvo en unos minutos.
- Te acompaño —dijo Greta
- Siempre igual, las tías siempre en pareja al baño.
- No quiero que haga trampas.
- ¡Greta!
- Es broma. Pero quiero ser testigo del momento más importante de su vida, o eso espero.
- No me pongas más nerviosa que a ver si no me va a salir.
- ¿te hago pssss, pssss?
- ¡Greta!
- Eso funciona, ya me están entrando ganas a mí.
Después de parar de reír y hacer pis en un vasito, no vaya a ser que no apuntase bien sobre el artefacto, lo introduje en el vaso y empezó a empaparse subiendo el líquido hasta la zona de absorción. Como los test COVID, ya sabéis. Lo tapé y a esperar cinco minutillos.
Nos fuimos al encuentro del resto que estaban en el sofá mientras esperábamos a que aquel chisme hiciese su trabajo.
- Qué nervios —dije
- ¿Han pasado ya?
- Emma, no seas como los niños, paciencia —dijo Greta, saliendo corriendo como una poseída gritando —¡YA!, ¡quiero ser la primera!
- Nooo, Greta, eso no vale.
Tras un silencio sepulcral. Greta apareció con el test en la mano y dijo con cara muy seria…
- Lo siento amiga…
- ¿qué pasa?, ¿es negativo? —dijo Emma.
- Siento decirte que te esperan nueve meses del horror, ¡olvídate de las caipiriñas por una temporada!
- ¿en serio?, déjame verlo —grité como una loca.
- No hay duda, positivísimo.