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- Ni de coña, nada de Nannys, eso lo tengo claro, quiero vivir la maternidad de verdad, como se ha hecho siempre, no quiero extraños en casa con mi primer hijo y mi recién estrenada situación sentimental, me niego —dije con cara súper seria que no dio pie a seguir con ese tema.
Los dos, si finalmente me quedo con alguno, viviremos el estrés y sufrimiento que padecen todos los padres al principio.
- ¿Alguna otra conclusión acerca de Isaac? —dijo Greta.
- Yo lo veo más fácil en lo que a economía doméstica se refiere, pero en este caso la que tendrás que renunciar a cosas, o al menos puedes asumir que algo te cambiará la vida, a mejor, eres tú, pero claro no todo es dinero.
Él también te quiere a rabiar, y desde luego es un tío de palabra, si no estuvieras sola no habría aparecido —dijo Luis.
- Oye, oye, referente a lo que comentas, ¿cómo sabía que estabas sola?
, ¿te ha seguido todo este tiempo?, igual ha contratado a un investigador privado para seguirte “a lo guardaespaldas” durante todo este tiempo y con lo liada que vas siempre ni te has enterado, ¿sabrá lo de la Operación Femme Fatale y todas tus aventuras exprés en tiempo récord?
, de ser así, nos ahorrábamos una preocupación, porque tras tanto candidato, le ha dado igual y ha aparecido a conquistarte, celoso no parece.
- ¡Greta!, no seas ridícula. No sabe nada.
Simplemente me ha investigado en la distancia, registro civil, viajo sola, vivo sola.
Pero no se ha inmiscuido tan intensamente en mi vida como para estar al tanto de todo al detalle.
Sabe que estaba empezando algo porque se lo dije a medias cuando nos rencontramos, pero quiere que decida.
- Viéndolo así, yo lo tengo claro. Si Isaac ya sabe que se ha presentado en un momento complicado, quizás sea el que menos sufra ¿no os parece?, porque el pobre James, creo que no lo va a contar —dijo Emma con cara de haber sentenciado una verdad indiscutible.
- Viéndolo así, nos facilitaría bastante la cosa, ¿nos os parece? —dijo Luis.
- A ver, que esto no va de quitarnos el marrón de encima —dijo Greta. —Yo quiero que nuestra amiga sea feliz, y que nunca diga luego, “¿qué hubiera pasado si hubiese tomado la otra decisión?”.
- Yo también te quiero Greta, pero olvídate, en este caso eso siempre se quedará en mi cabeza, de ahí la liada, me quedaría con los dos sin dudarlo, pero el enfoque de Emma, me ha hecho ver que quizás tenga razón.
¿Os parece que lo dejemos por hoy y disfrutemos un poco de la piscina esta tarde?
, quiero consultarlo con la almohada, pero creo que mañana habrá fumata blanca, no lo podemos demorar mucho más, y a lo hecho pecho.
Tras esta reflexión, mis amigos se quedaron con cara de pasmados porque no se esperaban que ya lo tuviera claro. Lo cierto es que estaba en el mismo punto de partida pero creo que sí sabía la decisión que debía tomar.
- ¿No lo harás con prisa porque no tienes el móvil del trabajo, verdad?, en serio te digo que está todo ok en la oficina, puedes estar tranquila, me dijeron que te tomases el tiempo que fuera necesario —dijo Greta con cara de agobio.
- Tranquila, que no es eso, de verdad, hoy disfrutemos y mañana hacemos la última reflexión. Aunque he de decirte que si no estuviera con tal lío en la cabeza, no habría quien me aguantase por el síndrome de abstinencia del trabajo, ya me conocéis.
- Y que lo digas —dijeron todos
- Qué bien te va a venir la maternidad, te vas a olvidar de todo eso en un plis —dijo Emma con una sonrisa de mamá orgullosa.
- Ojalá, ya sabéis que ese es mi principal objetivo y la causa de mis últimas aventuras.
Como todos estaban allí por mí, acataron sin rechistar mis órdenes.
Yo me puse a recoger todos los blocks y notas que había sobre la mesa, para que el ambiente fuese vacacional y no de “trabajo forzado”, como habían sido los últimos días.
Quería disfrutar de aquel sitio tan extraño pero a la vez alucinante, porque pronto tendría que volver a la cruda vida real, que nada tendría que ver con mi vida de los últimos años.
Y todo esto sin saber si además hay bebé en camino, que todavía lo cambiaría todo mucho más.
Me llevé las notas a mi cuarto, quería echarles un último vistazo por la noche y corrí a ponerme el bañador. Me di una ducha primero para lanzarme de cabeza sin pensármelo dos veces, y como diría mi abuela para que no se me corte la digestión (es broma, aunque ella siempre lo decía).
Emma y Luis hicieron lo propio y en nada estábamos los tres chapoteando y riéndonos un poco de lo cansados que nos sentíamos, aquellos días habían sido toda una experiencia y una paliza.
Nos había dejado K.O. Menudo cónclave, aunque en ocasiones habría parecido un aquelarre como bien decía Luis desde el principio.
- ¿Dónde está Greta?, ¿No viene?
- Ni idea, seguro que estará tramando alguna de las suyas —dijo Luis riendo.
- A saber —dijo Emma.
Ni que nos hubiera escuchado porque enseguida apareció portando una bandeja con unos vasos con pajitas y sombrillitas.
- Hello!, no pensaríais que nuestro merecido descanso no iba a estar acompañado de unos cócteles a la altura de este sitio, ¿verdad? Pues he pedido un surtido, tenemos de todo, Caipiriña, Mojito, Bloody Mary, Piña colada… y no me sé más nombres pero he pedido el catálogo completo.
- Eres la bomba.
- Lo sé.