5 #2
Ahora que lo pienso yo también, pero sigo estando perdida. Los dos son un partidazo a mi entender. De ahí la liada. Creo que ha llegado el momento de una parada técnica.
- Chicos, son las once, ¿Tea time?... bueno o ¿Coffee time?, creo que tras este pequeño avance con el análisis de James toca un descansito merecido antes de meternos a destripar a Isaac, ¿no os parece?
Todos aceptaron mi propuesta y como siempre que se trataba de nuestro estómago nos propusimos a darle al mando y llamar a nuestro querido amigo dron al que habíamos bautizado Ambrosio, como el mayordomo de Ferrero Rocher (esto a las milenials les sonará a chino, pero podéis preguntar a Google,
hay un video del anuncio de 1993 que os pondrá en situación, por supuesto espero que entendáis el toque cómico y de coña al haberlo bautizado Ambrosio).
Qué maravilla de bollería, y de tés de sabores, podría quedarme a vivir aquí una temporadita.
Media hora después del pequeño almuerzo, el buche lleno, y con energías renovadas, y como siempre que estábamos juntos, muchas risas, aunque alguna miradita que otra de preocupación y complicidad de reojo, nos propusimos a analizar qué pasaría con mi vida si me decantaba por Isaac.
Auguro que este va a ser más complicado. Ya veremos.
- Señoras y señores, ahora viene lo bueno —dijo Greta.
- ¿A qué te refieres?
- Emma, ¿pues a qué va a ser?, este chico nos va a costar más seguro, y por otra parte también hay que decir que está muy bueno, al menos hace veinte años, así lo estaba y por lo que nos ha contado aquí la amiga tras su finde en el Four Seasons, la cosa mejora con los años.
- He de decir que ese no es el problema, el concurso de belleza lo pasan los dos con medalla de oro —dije yo henchida de orgullo, recordando a ambos ejemplares.
- Las hay con suerte —dijo Emma.
- No tenemos la culpa de que te decantases por un cerebrito como tu marido. Aunque he de decir que sus gafitas de ingeniero sabiondo también tienen su puntito.
- ¡Greta!, no hables así de mi marido. Tiene su encanto y tampoco está tan mal, lo que pasa que no se le nota tanto —rio Emma.
Por primera vez se le había escapado una risita picarona recordando a Charly, que he de decir, que pese a todo lo cerebrito que es, porque es un coco, es un encanto y la horma del zapato de Emma. Por eso le perdono que se la haya llevado tan lejos.
- Chicas, me encanta saber que todas estáis tan bien acompañadas pero creo que debemos centrarnos en nuestra tarea. Nos toca Isaac, vamos.
- ¡Señor, sí señor! —contestó Greta a Luis poniéndose firme como un militar.
Nos sentamos de nuevo, Emma y yo nos habíamos levantado de golpe al ver a Greta, e hicimos exactamente lo mismo, somos unas payasas.
- Lo dicho, al trabajo. Luis como siempre nuestro guía espiritual, o delegado de la clase, recogió al rebaño.
Si hacíamos esas payasadas era porque todas sabíamos lo complicado que era y cada paso que dábamos era más agotador y parecía un laberinto. ¿llegaríamos a alguna buena conclusión con todo esto?
- Volvamos a hacer lo mismo que hemos hecho con James pero enfocado en Isaac, ¿os parece? —dijo Luis.
- Perfecto —asentimos todas.
- Isaac, al igual que James parece muy buen chico, pero yo no le pillo del todo el punto. Es demasiado misterioso. Su silencio tantos años. ¿Nunca pensó que podría perderte? —dijo Emma confundida.
- Sí, pero fue nuestro pacto. Supongo que como es muy planificador, como yo, se puso sus objetivos para estar seguro de llegar a los cuarenta con todo hecho.
- En eso estoy contigo. Sois igualitos, todo lo hacéis con un objetivo en el horizonte.
- Bueno, todo menos esto, mirad dónde estoy.
- A ver, chicas, yo creo que pensando en cómo afectaría Isaac a tu vida, creo que te la va a poner patas arriba —sentenció Greta.
- ¿Y eso? —dijeron Emma y Luis al unísono.
- Yo pensaba que te gustaba —dije yo estupefacta.
- Pues claro, imagínate, un chico que está forrado, que ha terminado todo lo que tenía que hacer a nivel profesional para que sus negocios marchen solos y él no tenga que preocuparse más que de la mujer a la que ama y de disfrutar de la vida.
Eso descompone a cualquiera. Eso sí, en el buen sentido, pero menuda liada —dijo Greta con cara de confusión total.
- Nos acabas de hundir Greta. Esto tenía que ser fácil pero menudo lío —dijo Luis.
—Mejor enfoquémoslo desde el punto material y financiero, que aunque sé que no os gusta nos ayudará a descartar.
Según lo que comenta Greta, Isaac no va a suponer una carga en lo económico, no lo necesita.
Una cosa menos de la que preocuparse. Pero ¿cómo afectará eso a tu profesión?
- ¿A qué te refieres? —dije yo.
- Pues a que con él, no tienes la necesidad de trabajar realmente, él quiere enseñarte el mundo o recorrerlo contigo, ¿cómo lo vas a hacer si eres una workaholic?, todavía no me explico que no estés con el mono en estos momentos sabiendo que no tienes el móvil del trabajo.
Eso era cierto, no paro de trabajar, porque me encanta, adoro lo que hago, mi equipo, mi empresa, los viajes por el mundo. Luis tenía razón, ¿qué pasaría con eso?
- Chica, disfruta de la vida. ¿En serio te lo planteas?, yo dejaba de trabajar mañana si tuviera tanto dinero como Isaac y tu juntos. Además si resulta que al final estás embarazada, quizás sea lo mejor que te podría pasar.
- Otro enfoque, sí señor —dijo Luis.
Esto iba de mal en peor.
- Con todo lo que te has esforzado en conseguirlo, ¿lo dejarías todo por irte con él? Me preguntó Emma con mirada amenazante.
- No lo sé. Por eso os necesito para tomar la decisión.
- Yo creo que Isaac te daría tranquilidad y pocas preocupaciones, aunque quizás te aburra no estar trabajando —dijo Luis
- ¿En serio?, ¿aburrirse?, pero si va a poder hacer todo lo que quiera, y recordad que un bebé, hace de todo menos dejar que te aburras.
Olvídate del aburrimiento. No vas a echar nada de menos el trabajo porque no tendrás tiempo para nada.
Aunque bueno, igual tienes 10 nannys que te hagan la tarea de madre primeriza. Terminó diciendo Greta.