Fatale, fatal (Operación Femme Fatale nº 2) 5
18%

5

¡Qué barbaridad!, nos sentó la cena como en la vida, mañana nos arrepentiremos de ello, pero nos supo a gloria.

Y ahora que lo pienso no nos planteamos ninguno de nosotros, cómo aquel lugar era capaz de tener semejante servicio, y cómo en medio de la nada, nos podían entregar un menú, aparentemente del McDonald’s, vía dron en muy poco tiempo de espera, media hora aproximadamente,

que es lo que tarda si te lo pides en casa.

Muy raro todo, era cómo mágico. Todo estaba al alcance de los deseos del cliente.

Tras la cena y un ratito de tele, decidimos irnos a la cama porque mañana iba a ser un día igual de intenso o más que el día de hoy. Habíamos avanzado un poco, pero nada concluyente, nada de nada.

No sé si os lo había dicho antes pero como Luis había sido el invitado inesperado, a él le tocó la supercama que escondía el sofá, digo súper, porque el sofá era King size, por lo que os podéis imaginar cómo se quedaba la cama una vez se abría, enorme, ahí cabíamos los cuatro y sin rozarnos.

Lo dicho, cada mochuelo a su olivo, o en este caso, a su burbuja, yo caí en mi cama de princesa derrotada.

Era precioso, si mirabas hacia arriba, encima de tu cabeza lo único que veías era un manto increíble de estrellas bajo la oscuridad de la noche.

¡Qué maravilla! Te podías quedar así embobada observando el cielo toda la noche.

Pero yo caí al poco rato. Estaba cansadísima, pero también muy agobiada por si no éramos capaces de tomar una decisión.

Y aunque la decisión era solo mía, en este caso pluralizo porque no me veía capaz de tomarla yo sola.

A las ocho en punto como un reloj británico, Luis nos despertó a todas poniendo en el hilo musical una canción que nos activó de inmediato.

“Holding out for a Hero “sonaba en todas nuestras burbujas a un ritmo increíble.

¡Qué tío! Cuando le tocó venir a por mí se subió en mi cama y comenzamos los dos a saltar y cantar como locos..

I need a Hero!!! (aunque en mi caso, tenía dos, debería decir mejor ¡¡¡Me sobra un Hero! !!

Bromas aparte, esa fue la mejor manera de comenzar el día, con súper buena energía, entre amigos y con las pilas cargadas para volver al trabajo, en este caso, volver al cónclave privado que nos habíamos montado.

Hablando de trabajo,— ¡NOOOOOOOOO! —grité como loca buscando a mis amigas.

—¡Me he olvidado de avisar a la oficina y con las prisas de la salida no tengo el móvil del trabajo!

—Tranquila, baby. Me he encargado de todo. Estás ahora mismo en Suiza porque acaban de operar a Emma —soltó con cara de pilla Greta.

—¿Cómo?, que me acaban de operar?, ¿de qué? —protestó Emma.

—De algo gravísimo, te has tenido que ir con lo puesto. Ya pensaremos cuando todo esto termine la trama perfecta. Pero tranquila, saben que Emma es como tu hermana, bueno y yo también, que conste, por lo que han sido súper comprensivos y han dicho que ni te preocupes.

—Desde luego Emma, eres tremenda, pero he de decir que estás en todo.

Pues primer drama del día resuelto y nos propusimos a volver a nuestro cónclave. Bueno sin olvidarnos del desayuno que yo sin algo en el estómago no soy persona.

Como os podréis imaginar, el desayuno era espectacular.

Mil cosas a elegir en la pantallita esa interactiva y todo riquísimo.

Me encanta desayunar, podría desayunar varias veces al día.

Pero versión mediterránea, nada de huevos con bacon ni rollos americanos, todo sanísimo, fruta, tostadas, yogurt, y un té de rosas que me pirra y bollería francesa de la buena, de esa que sabe a mantequilla de verdad.

En fin dejémonos de manjares culinarios que el resto es lo importante.

Nos volvimos a sentar en nuestra mesa, con el kit de papelería listo para ser utilizado, y esta vez ya con las cosas un poco más claras o al menos, tras haber leído todas vuestras opiniones y analizado los pros y contras de los candidatos a “papa”, y nunca mejor dicho con esto del cónclave.

(Sin planearlo me ha salido un chiste)

Hoy tocaba comenzar por qué me aportaría cada uno a mi vida.

Pese al cansancio del día anterior todos empezamos con muchas ganas, y el sol que nos rodeaba, radiante, te daba energía y ganas de ponernos a ello.

No os he contado que aunque la burbuja era transparente, el sol no pasaba, es decir tu recibías toda la claridad y luz, pero no te quemabas, la climatización era perfecta.

Comenzamos a barajar la opción de que me decantase por uno de ellos y cada uno empezó a opinar acerca de lo que supondría para mí y mi posible bebé, de haberlo.

Comenzamos por James.

​-​ Creo que es muy buen chico, y te va a dar estabilidad a tu vida y tranquilidad —dijo Emma.

​-​ ¿Te recuerdo lo del disfraz de árabe en un vuelo a Shanghái? —exclamó Greta. —Yo creo que tranquilidad no, pero diversión un montón. Aunque estoy de acuerdo con eso de estabilidad porque llevaba toda la vida en la misma empresa, se le ve formal y responsable profesionalmente hablando.

​-​ Yo me uno a eso, que es bastante importante, ya eres tú bastante loca para que la locura se eleve al cuadrado y pueda trastocar tu brillante carrera profesional. James parece serio en ese aspecto, aunque también he de decir que no lo conocemos tan bien como tú —sentenció Luis.

​-​ Eso es cierto —dijeron las otras dos.

Pues sí, la única que lo conoce de verdad soy yo, y creo que mis amigos tienen razón.

Es muy serio en su trabajo, y en ese aspecto no me estoy planteando que nada cambie en mi caso, lo mío me ha costado estar donde estoy, muy feliz a nivel profesional, justo donde quería, por lo que esta nueva etapa de mi vida no debería afectar en nada a mi trabajo.

Creo que con James eso se mantendría sin problema.

En ese punto, me pongo en su piel y creo que está siendo demasiado generoso conmigo, pero como dice él, “dicen que si queremos estar juntos alguien debe renunciar a algo, pero en mi caso no es una renuncia, sino una ganancia infinita”. —¡Es tan mono!

​-​ ¿Todavía existen los tíos así?, no ocultará algo, ¿verdad? —dijo Greta rompiendo ese halo de romanticismo empalagoso que nos sobrevolaba.

​-​ ¡Greta!, ¿pero tú no estabas súper a favor de este chico, precisamente porque tiene las mismas ocurrencias locas que tú? —gritó Emma.

​-​ ¡Eso!, no la liemos más, tenemos que avanzar, si cada paso que damos sembramos una duda, esto puede ser interminable —dijo Luis

​-​ Menos mal que tenemos a Luis, chicas vamos a centrarnos que necesito decidirme.

​-​ Pasemos a otro tema —dijo Luis. — ¿Qué pasaría con la casa? Porque eso también es importante, puede suponer un gasto extra.

​-​ Como eres Luis, siempre con la cabeza fría, nuestra amiga no tiene problemas financieros, y si se cambia de casa, siempre podría alquilar la suya, podría pedir bastante dinero hoy en día, y si la vende ni te cuento —dijo Emma.

—Además un amor para toda la vida, no depende solo de la parte económica, algo aportará también James, ¿no?

​-​ Sí, desde luego, su intención es alquilar, o al menos de manera temporal, tipo Airbnb, su palacete en el centro de la ciudad.

Yo le he dicho que esa propiedad no la puede vender, es demasiado bonita.

Y si como puede que suceda, está en plenas negociaciones con su jefe, quizás no le dejen ir, le han propuesto trabajar a distancia con ciertas visitas mensuales, por lo que necesitará su casa, es mejor que estar siempre de hotel.

​-​ Anda, eso no lo sabíamos, o sea que no va a perder su empleo.

Punto positivo, y lo de la segunda fuente de ingresos por ambas partes si tú también alquilas o vendes tu casa, me parece estupendo, porque intuyo que si os cambiáis la nueva casa será más grande y tal y como está el mercado inmobiliario ahora mismo y en plena capital,

preparaos para un buen desembolso.

Aunque siempre podéis esperar por si la cosa no cuaja.

​-​ ¡NOOOO! Luis por favor, céntrate, te has levantado demasiado materialista esta mañana.

​-​ Tranquilas chicas, no lo torturéis, en cierto modo tiene razón, no me voy a lanzar a lo loco sin pensarlo todo bien.

Para eso estamos aquí. Pero para que os tranquilicéis todos, le he dicho a James que de momento se instale en mi casa, que aunque no está pensada para una familia, por ahora, seríamos dos, por lo que creo que nos podemos apañar y mirar bien las cosas.

Por lo que cero gastos de vivienda en lo que a propiedad se refiere porque está totalmente pagada, y él aportaría con los rendimientos de la suya.

En ese sentido James es cero materialista, podría vivir en una caravana si fuese necesario, aunque temporalmente, porque si veis su casa os daríais cuenta de que es de morro fino como yo, ¡jajajaja!

... Si en un futuro nos tenemos que mudar, me va a costar tanto dejar esa finca y sobre todo a Pepe, mi adorado portero, contaba con él de abuelo de alquiler si esta falta se convierte en un pequeñín.

​-​ Como veis nuestra querida amiga lo tiene todo bajo control —dijo Greta.

​-​ Bueno con la Operación Femme Fatale se le fue un poco de las manos —dijo Emma.

​-​ ¡Chicas, chicas!, que nos desviamos. Sigamos con lo que estábamos. Cerró el debate Luis.

​-​ Por lo que hemos hablado la opción de James es prudente, económicamente hablando, no afectaría a nuestra chica preferida en su vida laboral, y de momento tampoco en lo económico ni en donde ubicarla.

Creo que si pensamos en lo que afectaría a su vida, la opción de James por el momento tiene muchos puntos a favor.

​-​ Luis, ¿puedes ser menos financiero y ponerte en modo Perry?

, oído así suena tan triste… La opción de James es mucho más que segura y prudente.

Es un hombre que lo deja todo por ella y la va a hacer súper feliz, renunciando a cosas por estar con ella.

Creo que tiene más que muchos puntos a su favor —sollozó Emma súper acelerada.

​-​ ¡Aleluya! Madame de la Fayette ya no teme al amor —soltó Greta, a lo que todos empezamos a reír sin control, sus ocurrencias no se las espera nunca nadie.

​-​ ¡Ya era hora que despertases del letargo, esa es la energía que necesitamos!

​-​ Ok, creo que por unanimidad hemos entendido que James se trata de un buen partido y creemos poder dejar en sus manos a nuestra chica —dijo Luis.

​-​ ¡Si! —gritamos todas.