Fatale, fatal (Operación Femme Fatale nº 2) 4
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​-​ ¡Qué nervios! —dijo Greta

​-​ Ay, estas cosas nunca me han gustado, igual os pensáis que esto que dicen las galletas se cumple —soltó la pragmática de Emma.

​-​ Ay, no seas aburrida, vamos a ver qué nos tiene preparado el destino —dijo Luis, dando sus características palmaditas de ilusión.

​-​ Igual nos solucionan la papeleta, y no tenemos más que pensar que dedicarnos a disfrutar en la piscina.

​-​ Si claro, Greta, lo que sea por escaquearte, no creo que las galletitas me vayan a decir a quién escoger —resoplé yo con morritos de incomprensión.

Tras un pequeño debate acerca de lo racional o irracional de aquel momento, decidimos que las teníamos que abrir.

​-​ Galletita de Greta: Tus ideas, os llevarán a buen puerto.

​-​ Galletita de Luis: El equilibrio de tu cordura pondrá orden.

​-​ Galletita de Emma: Confía en la magia, vivirás más feliz.

​-​ Mi galletita: Tu vida está a punto de cambiar.

​-​ ¿cómo os quedáis My Friends? —dijo Greta sonriendo de oreja a oreja. ¿A que resulta que la decisión está en mis manos?, qué presión y responsabilidad, creo que debería darme un baño.

​-​ ¡Greta! —gritamos todos.

​-​ ¡Estás de coña!, no sabes a qué se refiere la galleta, a lo mejor es porque nos has traído aquí.

​-​ Ah, pues tienes razón, puede ser eso, pero dice que es buen puerto, lo que quiere decir que de aquí saldrá algo bueno.

Y no dejemos de lado el peso de mis decisiones, no sabemos a lo que se refiere, así que espero que me toméis más en serio a partir de ahora, ¡ja! Qué “ideaza” lo de las galletas.

​-​ Eres imposible.

​-​ Lo que os habrá quedado claro es que yo tenía que venir, ¿no?, lo dice la galleta, soy el equilibrio que os faltaba.

​-​ Ahí te doy la razón Luis, te necesitamos de todas, todas.

​-​ Pues a mí no me ha acertado, qué es eso de que confíe en la magia —dijo Emma indignada.

​-​ Pues hija, que te dejes llevar, que no planifiques todo tanto y confíes un poquito más en el destino, yo creo que ha acertado de pleno. Confía Emma, confía. Le dijo Greta con un aire de sabiduría infinita aportada por la notita de su galleta.

​-​ Sois imposibles, confía, confía, que mira dónde está nuestra amiga, la amante de las aventuras y fiel a su destino. Pues aquí está, en un aquelarre de tarados por seguir a su destino, con una liada que ya veremos cómo solucionamos —dijo Emma con cara de enfado.

​-​ Venga chicas, haya paz. Seamos realistas, estamos en un sitio magnífico, en la mejor compañía, y seguro que nuestra “Perry mayor del reino”, logrará salir de este entuerto gracias a todos nosotros. Confiemos en nosotros.

​-​ Vale, eso me gusta más, confiemos en nosotros —dijo Emma.

​-​ Yo no me he pronunciado todavía, pero está claro que la galleta sabe lo que dice. Me va a cambiar la vida, eso seguro, pero ya podía haber sido un poco más concreta, ¿nos os parece?, me cambiará para bien, para mal, no me ayuda.

​-​ Tranquila, vamos a buen puerto, os llevo yo.

Todos empezamos a reírnos a lo loco. Y con la ayuda de Greta y su risa contagiosa, os podéis imaginar cómo terminamos, llorando y tirados por el suelo, y esta vez sin alcohol de por medio. Qué grande es mi amiga y cómo sabe siempre sacarnos del mal rollo.

Tras recomponernos de aquello (os juro que una buena panzada de risas es como hacer una sesión de abdominales en el Gim, por eso dicen que reír alarga la vida, con Greta llegamos todos a los 100), decidimos volver a nuestra principal tarea que era intentar arreglarme la vida.

Recogimos todo y nos volvimos a la mesa del salón con nuestro kit de papelería para seguir planteando opciones. Ahora tocaba hablar de Isaac.

Como en el caso de mi primer candidato, decidimos hacer el mismo ejercicio y plantear los pros y contras de decantarme por este otro candidato.

Razones para optar por Isaac:

. Es capaz de sorprenderte, al máximo. (A lo loco diría yo, ni en mis mejores sueños me hubiera esperado volver a verle y de esta forma, la postal, los lazos, qué locura).

. Te ha esperado toda la vida, es un romántico. (Desde nuestro viaje a los Alpes), muy fuerte, o al menos eso dice él, no voy a ser mala, me lo creo, porque con todas las posibilidades que tiene, no estaría perdiendo el tiempo con estas cosas, después de tanto tiempo, ¿no os parece?

. Es un chico de palabra. (Eso no lo podemos negar, dijo que lo haría y tras más de veinte años de espera, lo ha cumplido).

. Parece que respeta tu espacio. (Se ha mantenido al margen dejándome vivir, esperando poder llevar a cabo nuestro plan si ninguno de los dos tenía pareja a los cuarenta, muy loco). Ya podía haber aparecido antes, por otro lado.

. Está loco por ti. (Eso me queda claro, si no fuese así, no estaríamos donde estamos ahora, y se hubiera ido tras nuestro fin de semana de ensueño en el Four Seasons).

. Es buena persona. (No ha parado de trabajar para dejar todo resuelto antes de lanzarse a la aventura, y sin saber si le saldrá bien, solo de pensarlo ya me da pena).

. Económicamente, no tiene el más mínimo problema. (No hay más que verlo, vamos, el más mínimo problema, trabajó como loco para poder jubilarse a los cuarenta y poder disfrutar de la vida conmigo).

. Parece sanote. (Eso no lo sabemos, buena pinta tiene, pero eso sin un chequeo, lo cual está descartado y Greta ni ha abierto la boca al respecto, no lo podemos saber).

Contras

. Pudo haber aparecido antes en tu vida, te habría ahorrado mucho sufrimiento. (Ya, pero su plan no se habría cumplido y ahora no estaría forrado y libre).

. Te quiere cambiar la vida, va a ser un antes y un después. (Ya te digo, pero ¿me disgustaría ese plan?)

. Está fuera de tu grupo, muy por encima. (Totalmente de acuerdo, económicamente estoy muy bien asentada pero lo de Isaac es otro nivel).

. Un poco retorcido o infantil. (Hombre, tampoco es para tanto, os recuerdo que aquí la menda ha trazado un plan bastante más loco, y con menudas consecuencias).

- Ese último punto no lo veo—. Dijo Greta, — El chico ha cumplido su palabra y lo único que ha hecho es llevar a cabo su plan. ¡Es tan mono!, esto es como una historia de cuento, ¿no os parece?—.

—Hemos dicho que tenemos que ser neutrales —dijo Luis.

—Ya, pero Emma se ha decantado por James “a cara descubierta” desde el principio…, pues yo hago lo propio. A ver listillo, a ver cómo desempatamos ahora.

La cosa no era fácil, seguíamos en punto muerto. Nada de los contras de ambos era tan grave o importante como para inclinar la balanza. En su mayoría ni eran contras en realidad.

—¿ Y ahora qué hacemos? —dije yo, con cara de desesperación. —¿De verdad que no me puedo quedar con los dos?

—Veamos en qué países está permitida la poligamia —soltó Greta con su peculiar sonrisa picarona.

—¿En serio Greta?, de esta no salimos, os lo digo yo —dijo Emma.

—No te olvides que mi barco nos llevará a buen puerto baby.

Con Greta es imposible no reírse.

Total, que tras unos instantes de búsqueda en Google, Greta sentenció,

—Creo que igual te tienes que cambiar de religión, porque mira la lista.

Países en los que se permite la poligamia:

Afganistán, Argelia, Bahréin, Bangladesh, Benín, Birmania, Burkina Faso, Camerún, Catar, Chad, Comores, Congo, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Gabón, Gambia, India, Indonesia, Irak, Irán, Jordania, Kuwait, Líbano, Liberia, Libia, Malasia, Malí, Marruecos, Mauritania, Níger, Nigeria, Omán, Pakistán,

República Centroafricana, Senegal, Sierra Leona, Somalia, Sudán, Siria, Tanzania, Túnez, Togo, Uganda, Yemen, Yibuti, Zaire y Zambia

—¿Isaac no tiene fábricas por el mundo?, a lo mejor no es tan complicado que te puedas nacionalizar en otro país. Aunque creo que el caso suele ser al revés, que es el hombre quien tiene varias mujeres, y en este caso tú eres la Femme Fatale.

—Eso ni me lo recuerdes —dije cayendo a plomo en el sofá.

—Espero que ni estés valorando por un asomo esta opción ¿verdad? —dijo Emma.

—Secundo la pregunta/afirmación —dijo Luis.

—Que no, ni de coña, que seguro me meten en la cárcel.

—Bueno, es otra opción, aquí la pena es de un año de cárcel, por lo que a lo mejor si te encierran, es la manera de ver cuál de los dos te quiere de verdad y te espera y visita en la cárcel.

—¿En serio Greta?

—Nooooo, no me hagáis caso, ya estoy desvariando. Me cuesta hasta pensar. ¿podemos dejarlo por hoy?—

—Menos mal, pensaba que preferías meterme en la cárcel a encontrar una solución. ¿Os imagináis que estoy embarazada y tengo el niño en la cárcel?—

—Dejad de desvariar ambas, creo que Greta tiene razón y deberíamos dejarlo por hoy, la jornada ha sido más que suficiente, y al menos ya hemos desgranado a los dos protagonistas.

—Sí creo que dado que no hay nada negativo de peso, mañana tendremos que indagar más en los aspectos positivos y lo que te aportaría cada uno tu vida.

—Fantástica idea Emma —dijo Luis. —Pues demos por terminada la sesión 1, “sin fumata blanca”.

Prácticamente ya era la hora de cenar. Se estaba poniendo el sol, por lo que yo, que soy de las de ducha nocturna, decidí darme primero un baño en la piscina antes de que cayese el sol del todo y me comiesen los mosquitos.

Mis amigos, me dejaron sola, yo creo que por la cara que tenía de cansancio extremo.

Aunque no os lo creáis, pensar agota más que una sesión de cardio, y más si estás en un bucle sin salida.

La verdad es que allí en remojo, observándolos desde el agua, me daba cuenta de la suerte que tengo.

Esto creo que ya os lo he dicho antes, pero es verdad.

Ahí los tenéis, tres amigos incondicionales que lo han dejado todo en un segundo para ayudarme.

Metidos en una burbuja e incomunicados del mundo.

Eso es impagable. Hay que reconocer que se lo pueden permitir, pero no todo es el dinero, han dejado sus vidas y sus familias sin pararse ni a pestañear.

Tras un buen rato panza arriba haciendo el muerto y pensando en todo lo que estaba sucediendo, la bruta de Greta se tiró de bomba gritando —¡¡¡a cenar mi lady!!!

—¡Qué tía!, eres de lo que no hay.— Y nos empezamos a reír a lo loco.

Nos salimos del agua y tras una ducha volvimos al salón donde nos esperaba el resto ya en pijama.

—¿Preparados para la Pijama party? —dijo Greta.

—¡Ready to go! —dije yo.

—¿Qué os han dado en la ducha?, ¿o es la piscina?, mañana la pruebo, pero yo estoy agotada —dijo Emma.

—Tranquilas, es broma, yo estoy que desfallezco —dijo Greta.

—Y yo.

—Bueno chicas, ¿qué os apetece de cena?, Greta, dale al mando a ver qué opciones tenemos —dijo Luis.

—Yo pagaría por un McDonald’s —dije con voz de acabada.

—Desde luego en el McDonald’s se suele pagar. Se rio Emma.

Y de repente aparecen en la pantalla un montón de logos de comida rápida entre los que aparece, como no, el logo de McDonald’s.

—No way !No me lo creo.

—¡Pero si esto es como Glovo! —dijo Greta.

—Yo soy más partidario de los menús healthy como los de esta mañana, pero una noche de perreo máximo a nivel basurilla culinaria, no le viene mal a nadie, con la de neuronas que hemos fulminado hoy, es lo que te pide el cuerpo, ¿no os parece? —dijo Luis.

—Yo por supuesto quiero un menú McDonald’s, Royal de Luxe con patatas y Coca Cola Light, pero, por otro lado, empiezo a tener miedito.

¿Os dais cuenta de que nos están escuchando?

, esto es como Alexa, odio la inteligencia artificial, estamos vendidos y en sus manos.

¿No podemos apagarlo? —dije yo con cara de pánico.

—A mí me da que viene de serie —dijo Emma. – Aquí está todo milimétricamente planificado.

—Dejadme ver, a lo mejor se puede mantener un poco de privacidad y apagar estos chismes de vez en cuando. Voy a ver qué dice el manual, esta noche en la cama me lo estudio —dijo Greta con cara de anfitriona responsable.

—Perfecto, ¿cuántos menús? —dijo Luis, y se propuso a realizar el pedido.