CAPÍTULO 19 #2
—¡Suéltame o no respondo! —Trató de zafarse, pero él la retuvo.
Ambos se miraron fijamente y ella volvió a intentar separarse. En el forcejeo, se levantó la manga de la muchacha y dejó a la vista un tatuaje en el antebrazo.
Vins lo miró y se detuvo en seco, su agarre perdió fuerza e intentó dar un paso hacia atrás; en cambio, esta vez fue la muchacha quien lo retuvo.
—Eres tú, pero ¿qué…?
En ese momento, imágenes, frases y sentimientos empezaron a llegar en tropel a la memoria de Vincent, haciéndolo sentir mareado, desconcertado y con mucho dolor de cabeza.
—¡Mierda! —se quejó la chica al ver cómo la mirada de Vins cambiaba y se podía leer en ella que volvía a recordarla.
Vins sentía que la cabeza le iba a explotar, dejó libre el brazo de la muchacha y se apretó las sienes en un intento por controlar el dolor. Dio varios pasos hacia atrás buscando un apoyo, pero también tratando de poner distancia entre ambos.
La chica sonrió con malicia, se acercó a él, le tiró del pelo hacia atrás hasta golpearlo contra la pared y lo besó.
—Nos volvemos a ver, amor. —Lo golpeó nuevamente contra la pared y salió corriendo.
La cantidad de información que estaba volviendo apresuradamente a su memoria hizo que Vins no pudiera pensar con claridad para detenerla y, cuando por fin todo empezó a calmarse en su mente, se dio cuenta de que se encontraba solo, sentado sobre una alfombra y empapado en sudor.
Parpadeó un par de veces y se puso de pie con cuidado.
Tenía que hablar con su familia y los reyes de lo que acababa de suceder.
Se dirigió primero hacia la salida en un intento por encontrarla antes de que escapara; no lo consiguió, de modo que fue deprisa a hablar con los reyes.
Los monarcas se habían tomado un descanso y se encontraban en los jardines, paseando o intentando idear un plan para ayudar a rescatar Faroe; ya habían transmitido el mensaje de Alexandra al chico que había escapado del palacio en Faroe y ahora solo podían esperar mientras planeaban cómo reunirse con los príncipes Garik y Alexandra y conseguir liberar al reino del agua de los usurpadores.
Habían pasado varias horas desde que se pusieron en contacto por última vez con Nirso y esperaban que los llamase con la información. Cada minuto que transcurría aumentaba el miedo de que hubiera sido descubierto y arrestado, o algo peor, por su culpa.
Los reyes de Baltrium se encontraban cabizbajos en el salón del trono, sintiéndose muy mal, pues les tocaba revivir lo que había pasado hacía años cuando Saray y Ángel intentaron hacerse con su reino, perdiendo a tantos por el camino.
—No dejaré que Ángel lo vuelva a hacer —afirmó Adrián en voz muy baja—. No puedo permitir que Alexandra sufra por culpa de mi hermano.
—Te entiendo, pero sabes que no debes culparte —respondió Idaira, sabiendo el camino que estaban tomando los pensamientos de su esposo—, tú no eres responsable de las acciones de Ángel, hace mucho tiempo decidió qué ideas guiarían su vida.
—Sí, pe…
—¡No! —lo cortó—. Ayudaremos a Faroe, sin embargo, quiero que te quede muy claro que tú no tienes responsabilidad de ningún tipo por las acciones de un loco taeriano.
—Adrián la miró sorprendido—. Sí, lo que has oído; él podrá tener nuestras habilidades, mas no tiene nuestro corazón y por tanto ya no pertenece a los reinos animales.
El rey de Baltrium sintió cómo su corazón se apretaba y se partía nuevamente, cómo el dolor se volvía a abrir paso y las lágrimas empezaron a rodar por sus mejillas.
—Espero que tengamos pronto noticias y que Fenrir y Emily estén sanos.
Idaira enjugó las lágrimas de su marido justo a tiempo de escuchar cómo las puertas se abrían de par en par y entraba Vins como un energúmeno en su dirección. Ambos se pusieron en pie al verlo llegar con el pelo desordenado y la mirada entre el miedo y la decisión.
—¿Qué ocurre? ¿Estás bien? —Idaira se acercó presurosa a su hijo.
—¡No fueron solo Amadeo y Kyle! ¡También fue ella, y la he dejado escapar!
—¿De qué estás hablando? —Adrián lo guio a un asiento.
—¡Krista, mamá! —Miró a su madre con culpa—. ¡Kleo es Krista! ¡Es ella!
—¿Qué dices? Cariño, ¿estás bien?
—Mamá, sí, ahora lo recuerdo. ¡No sé cómo no me había dado cuenta antes!
—Vincent, mírame —ordenó el rey con voz autoritaria, haciendo que su hijo lo mirara—. Despacio, dinos qué ha pasado.
Vincent intentó organizar sus ideas para contarles a sus padres lo que había descubierto, pero el dolor de cabeza estaba poniéndoselo muy complicado.
—Krista, mi Krista, trabajaba aquí en el castillo, aunque con el nombre de Kleo. Es la muchacha que te ayudaba en el invernadero y que me contasteis que colaboró en apresar a Amadeo y a Kyle.
—Krista era taeriana, ¿cómo sabía que…? —Vins negaba con la cabeza.
—No lo sé. Solo sé que la acabo de ver arriba, saliendo a hurtadillas de la sala de comunicaciones; creo que hablaba con alguien.
—¿Por un dornia real o con una persona? —inquirió el rey preocupado.
—Creo que por teléfono, no salió nadie más. Además —miró al suelo con vergüenza—, ella fue quien me atacó hace unos meses junto a Amadeo y me condujeron a la guarida de Kyle. —Idaira se llevó las manos a la boca.
—¿Qué relación puede tener ella con Kyle?
—No lo sé, papá, no entiendo por qué se hizo pasar por Kleo para trabajar aquí.
—Tenemos que hablar con los reyes y decirles lo que has descubierto. Hay que organizar a los guardias y que salgan a buscarla, necesitamos atraparla y saber qué papel desempeña en todo este asunto.
—Voy. —La reina salió de la habitación.
Una vez solos, Vins miró con vergüenza y culpa a su padre. Debido a su amnesia, no había podido contar toda esa información que seguramente ahora era crucial, tanto para su propio reino como para Faroe.
—Lo siento mucho —se disculpó y una lágrima rodó por su mejilla.
—Nada de esto es tu culpa, ahora que nos has avisado vamos a actuar y arreglaremos todo. —Le apretó el hombro para darle ánimos—. ¿Qué te hizo recordar a Kleo?
—Cuando hablé con ella, al principio se comportó normal; después cambió el tono al ver que no la reconocía y me dio pistas que por un instante me confundieron más.
Luego quiso alejarse, la sujeté y me di cuenta de que tenía un tatuaje con unas letras dentro de una corona.
Fue eso lo que hizo que lo recordara todo.
En ese momento empezaron a llegar las familias reales junto a sus consejeros y tomaron asiento para escuchar los nuevos datos, cruzando los dedos para que no fuera nada malo.
Los reyes de Baltrium explicaron lo sucedido a los presentes y rápidamente empezaron a debatir qué relación podía tener Kleo, o Krista, en realidad, con los planes de Ángel para hacerse con el control de los reinos.
—¡Tenemos que buscarla, necesitamos respuestas! —bramó Lucian, nervioso por saber que su hermano podría estar en peligro.
—He ido a buscarla en cuanto he podido, sin embargo, ya había huido. He venido a avisar al no encontrarla.
—Y yo he dado aviso a todos los guardias para que la busquen por todo el reino, la atrapen y la traigan ante nosotros —declaró Idaira.
—Si no la atrapamos, ¿cómo podremos averiguar qué relación tienen? —se preguntó casi para sí misma la reina Kamilah de Seica.
—Podemos preguntarles a Kyle y a Amadeo —sugirió Verónica.
—¿Crees que nos lo dirán? —preguntó sin esperanza Vins.
—No lo sé, podemos probar.
—Verónica tiene razón, debemos empezar por algún lugar —añadió el rey de Baltrium.