CAPÍTULO 14 #2
—¿Con vosotros? Espera, eso lo he leído por aquí. —Hubo una pausa y los príncipes se miraron sin comprender—. Si Garik consigue la primera misión de rescatar a… Vale, ya está —dijo Félix casi para sí mismo—. ¿Has salvado a la princesa?
—¿A qué estás jugando? —inquirió molesto por la forma de contestar de su interlocutor.
—Yo soy un NPC, personaje no jugador de este juego de rol.
Rebeca me dejó algunas respuestas por si os poníais en contacto, soy algo así como vuestro guía barra enlace con la resistencia —rio—.
Por eso solo puedo daros algunos datos. Lo siento.
—Volvió a meterse en su papel en el juego—.
Si has salvado a la princesa y ambos estáis juntos, tienes que mantenerte oculto con ella, los villanos acechan y son peligrosos.
—Soy la princesa —dijo arrebatándole el móvil a Garik—. ¿Quién viene?
—A ver… Si llama la princesa —leyó nuevamente su guion para sí—. Bienvenida al juego, esperamos que estés sana, has perdido tu reino a manos de tus enemigos, que ahora lo controlan, pero, tranquila, la resistencia está a tu lado, tienes más amigos que enemigos.
—¿Cuándo podremos hablar con Baltrium? —Alexandra se sentía intranquila por lo que estaba escuchando.
—¿Baltrium? Eso no sé lo que es, imagino que cuando sigáis cumpliendo misiones.
Garik le concedió un poco de credibilidad a Rebeca, pues aparentemente no le había revelado nada de su mundo a su hermano, aunque por otro lado le pareció que se estaba burlando de la situación al tratarla como un juego, como el tal Félix había dicho.
—¿Cuándo se pondrá en contacto Rebeca? —inquirió Alexandra
—En cuanto lea mi mensaje, imagino; llamará a este mismo número. —Se fijó en la pantalla—. ¿No estáis en España? —preguntó al ver el prefijo.
—Llamaremos entonces nosotros cada dos horas. —Félix frunció el ceño, pues los comentarios que estaba haciendo no le parecían normales.
—De acuerdo. ¿Queréis preguntar alguna otra cosa?
—No, de momento no, muchas gracias —contestó la princesa.
—En cuanto pueda, estoy seguro de que Rebeca se pondrá en contacto. Si llega antes, ¿le digo que os llame o que espere a que vosotros llaméis?
—Que se ponga en contacto, nosotros estaremos pendientes del móvil.
—Okey; si necesitáis cualquier otra cosa y os puedo ayudar, decídmelo.
En cuanto colgaron, los príncipes se miraron un tanto desconcertados.
Por una parte, estaba claro que Rebeca le había dicho eso a su hermano para tenerlos informados sin revelar la existencia de Faroe y el resto de reinos, y por otro era una manera de saber si se ponían en contacto con ellos y necesitaban ayuda; de cualquier forma, con esto Rebeca demostraba que era leal a los reinos animales guardando el secreto.
Las palabras del hermano de Rebeca volvieron a resonar en su mente cuando colgó.
—¿A qué se refería Félix con eso de que ahora ellos controlan Faroe?
—¿Sería posible que tu padre se lo hubiera cedido?
—Imposible, ama su reino, nunca lo pondría en manos de mercenarios y mucho menos de Saray y Ángel.
—¿Mercenarios?
—Cuando nos emboscaron el día del concilio, los hombres que ayudaban a Ángel eran taerianos, por eso Colin y yo apenas tuvimos problemas para escapar en cuanto nos transformamos delante de ellos; su sorpresa fue genuina y la aprovechamos para huir.
—Se quedó pensativa—. Puede que mis padres piensen que me han capturado, es la única explicación para que hayan abandonado la protección de Faroe. Mi padre teme que me hagan daño.
—En eso tienes razón. Pero ¿sabes qué? —Alexandra miró a Garik sin poder ocultar el miedo y la angustia—. Vamos a recuperarlo. Juntos salvaremos tu reino y a tus padres, Lexie. Te devolveré tu hogar.
La princesa sintió que las palabras de Garik le daban fuerzas y energía para no dejarse vencer antes siquiera de haber emprendido la lucha, de modo que respiró hondo y le apretó la mano, agradecida por sus promesas. Se tomó unos instantes para recomponerse y volvió a pensar con la mente fría.
—Garik, ¿dónde vive Rebeca? Está claro que su hermano acababa de despertarse, pero tenemos que saber en qué huso horario se encuentra para calcular bien .
—España; dijo que había conocido al príncipe Víctor en Cartagena de España.
Alexandra se quedó pensativa y empezó a contar. Garik la contempló asombrado, pues se mantenía serena y parecía controlar perfectamente la situación. Cuando ella se percató de lo embelesado que la observaba, se ruborizó y cambió de postura para intentar disimularlo.
—Imagino que estarán ya en verano —dijo para sí—, así que allí serán las cuatro y media de la tarde. —Garik frunció el entrecejo sin comprender sus palabras—. España y Ecuador tienen una diferencia de siete horas en horario de verano, por eso aquí son las nueve y media de la mañana.
—Entonces va a ser un problema ponernos en contacto con Rebeca.
—Sí, sobre todo porque no le hemos dicho al hermano en qué país estamos. Por eso le resultó tan extraño ver el número con el prefijo y nos preguntó si no estábamos en España.
—Espero que Rebeca y los demás nos puedan ayudar y darnos más información. ¿Qué vamos a hacer ahora?
—Estaremos atentos a su llamada y, si no se produce, volveremos a contactar nosotros cuando transcurra el tiempo establecido; mientras tanto, tenemos que ir a ver al señor Galo y comprarnos algo para el cumpleaños de Margarita.
—¿Te parece que sea buena idea?
—No demasiado, pero según Félix debemos mantenernos ocultos, y creo que puede ser divertido a la par que seguro estar en un lugar con muchas personas.