FAR El precio de un sueño (Bilogía F.A.R 2) CAPÍTULO 110
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CAPÍTULO 110

Dafne tuvo que contener las lágrimas mientras se movía por el campo, desesperada. Ese había sido un partido de luchas perdidas. Todos sus intentos de alcanzar la portería rival habían sido frustrados. Incluso esa ocasión en la que su equipo había logrado meter gol… este había sido anulado.

Y las jugadoras del Madrid… Ellas habían tenido más suerte. O más destreza. Habían conseguido marcar. Al final todo se reducía a eso.

En su cabeza se peleaban dos ideas: la de seguir luchando hasta el final, y la de súbita aceptación. Porque tan solo quedaban dos minutos para el final de ese partido. El último que jugaría con sus compañeras.

Solo tenía dos minutos.

Rain llevaba un balón consigo. Bruna la seguía de cerca. Julia se lamía un mechón de cabello que se le había salido de las trenzas. Parecía que le sonreía con los ojos. Parecía que ella quería decir: «¿Un último intento?».

Se centró en eso: un último intento desesperado.

El tridente se unió de nuevo. El balón regresó al hogar que eran sus pies, justo donde debía estar.

El público gritaba, aullaba, aplaudía. Las del Madrid estaban deseando alcanzar su tan ansiada victoria, recuperar el título que ellas les habían arrebatado.

Pero seguían jugando en casa. En Estels. Así que Dafne dio un último esfuerzo.

Lanzó el balón a portería y… falló.

No llegó. Se le fue del larguero. No tuvo claro si había cometido un error de cálculo o si la guardameta había desarrollado poderes telequinéticos.

Fuera como fuere, el balón no alcanzó la red.

Dafne no marcó. La portera utilizó su rodilla derecha y el balón fue un proyectil que alcanzó una de las rivales y que empezó a rodar por ese campo interminable.

—Falta un minuto.

Dafne se centró en correr, porque seguía siendo lo que más le gustaba y porque sabía a ciencia cierta que, cuando no tenía nada más que hacer, podía aferrarse al camino que recorría con sus zancadas.

No se rindieron en ningún momento. Al menos se sentirían orgullosas. ¿Sería algo por lo que las halagaría el míster? No podía creer que Gutiérrez fuera a ser padre. No podía creer que ya nunca más sería su entrenador.

Ese era su último partido juntas y, ¿así lo fastidiaba?

Le daba miedo mirarle y encontrar sus brazos cruzados y los ojos cargados de decepción. Pero, aun así, miró. Porque faltaban treinta segundos. Gutiérrez no parecía decepcionado. Triste sí, quizás. Pero no decepcionado.

—Es oficial, ha llegado el final del partido. ¡Las chicas del F.A.R. Madrid se han hecho con la victoria de la liga Inter F.A.R. Juvenil A! ¡Enhorabuena!

Dafne dejó de escuchar. Todas sus compañeras se habían detenido. Se fijó en Julia y se dio cuenta de que trataba de ocultar las lágrimas. Dafne se acercó a ella y le dio una palmada en la espalda. Ella le abrazó. A ese abrazo se unieron unas cuantas más.

Hugo también parecía estar llorando, al lado del míster.

Rain sollozaba, como el cielo lloviendo por primera vez en siglos. Le sorprendió, porque, de todas, era la que esperaba que se mantuviera más entera.

Después, corrió a la primera fila de las gradas. Al otro lado de la barrera protectora estaba Irati, que lloraba también. Irati sacó el cuerpo por encima de la barrera para sujetarle la cara y darle un beso. Después, la abrazó con fuerza.

A su lado, otras chicas celebraban y sus lágrimas eran de alegría. Nunca dejaría de resultarle extraña esa mezcla de sentimientos. Le habría encantado conocer también las historias del resto y todo el esfuerzo que habrían hecho sus rivales para llegar hasta ahí

y arrebatarle

lo que consideraba

suyo.

Qué absurdo.

¿Cómo iba a considerar suyo un título que pasaba de club en club año tras año?

Y, aun así, no podía evitar sentirse triste. Y aun así no podía evitar sentirse decepcionada.

EL F.A.R. ESTELS FEMENINO PIERDE LA LIGA INTER F.A.R. JUVENIL B EN CONTRA DEL F.A.R. MADRID

«Algunas veces se gana y otras veces se pierde, pero tenemos derecho a sentirnos decepcionados y orgullosos a la vez. Los dos sentimientos son perfectamente compatibles», ha declarado Gutiérrez, el entrenador del equipo, visiblemente emocionado, tras la derrota del equipo femenino.

Este ha sido un año realmente duro para estas chicas; sin embargo, han tenido una temporada impecable. Tras este partido, Dafne Cabezón, la capitana del equipo, se ha mantenido como la máxima goleadora, seguida por Julia Blas y Rain Holt.

Nos va a dar mucha pena dejar de verlas con los colores de este equipo, pero sabemos que encontrarán unos nuevos. Su futuro está escrito en las estrellas.

EL F.A.R. ESTELS MASCULINO ZANJA UNA DEUDA AL GANAR CONTRA EL BARCELONA

«Cada partido es independiente y el presente es todo lo que tenemos. Sin embargo, esta victoria parece de justicia. Zanja una batalla épica que se inició el año anterior tras la derrota contra el Barcelona. No podría ser más merecido», ha declarado Jacobo Palma, entrenador del F.A.R.

Estels masculino.

Se le ha visto visiblemente feliz y emocionado, sosteniendo el trofeo junto a todos sus jugadores.

Y es que este partido no solo ha sido la culminación de una temporada brillante, sino que, en sí mismo, ha sido uno de esos que hemos disfrutado viendo. Uno de esos que se disfrutan cada segundo.

Al igual que hemos comentado con nuestro equipo femenino, las dificultades hacen que esta victoria sea aún más dulce. Fue complicada la adaptación de Tomás Rus al nuevo equipo, el traspaso de poderes de Arturo Valls a Nabeel Lasheen y la hospitalización de Rowan Murphy.

No nos importa repetirnos: ganar está bien, pero ante todo deseamos verlos brillar después del F.A.R. Estamos seguros de que lograrán grandes cosas.