CAPÍTULO 102
Anna, Elena, Tanit, Dafne
Domingo, 6 de abril, 20:00
Tanit
¿todo bien, Daf?
Elena
Nos hemos enterado del
chico del equipo de Silas. ¿se
pondrá bien?
sí
Nos hemos quedado asustados,
aún no he podido ver a Silas. En
un rato llegará, supongo
Anna
Las estadísticas de accidentes
cardiovasculares en el fútbol son
una auténtica locura. ¿Saben si
tenía cardiopatías previas?
Tanit
venga no te pongas en plan
médico
no tengo ni idea. Menos mal
que le pudieron atender
enseguida…
Elena
Enhorabuena por el partido,
por cierto!
Tanit
siiii, enhorabuena!
gracias, chicas
Anna
el masculino también ha
ganado, no?
sí!
En fin, es una mierda.
Parece que todo se ha congelado
aquí en el FAR. El año pasado
hicimos una fiesta este mismo
día, para celebrar que nos vhabíamos clasificado en la final.
Obviamente se ha cancelado.
Tanit
poco a poco
sí… En fin, os dejo. Los chicos
llegan ya!
Gracias por preocuparos!
Anna
Hablamos pronto!
—¿Pongo una película? —preguntó Julia.
—No, pero podrías cambiar la canción —respondió Rain.
—¿Qué tienen de malo los villancicos?
—Pues que no estamos en Navidad desde hace un millón de meses —dijo Irati.
Al hablar se incorporó un poco y Dafne tuvo que hacerse hueco a su lado. Estaba tumbada entre ella y Silas, aunque al alzar un poco la mano podía rozar también a Nabeel.
—¿Qué pongo entonces? —preguntó Julia.
—Podríamos estar en silencio… —suspiró Nabeel. Alargó la mano para estrechar la de Dafne.
Aguantaron en silencio exactamente dos segundos. Dafne los contó.
—Yo prefiero la música. Cada vez que me quedo en silencio, oigo el golpe que se dio Rowan al caer sobre el suelo —dijo Marc, en voz muy muy baja. Dafne no logró ubicar de dónde venía su voz—. Sonó como un golpe seco, de repente. No rebotó, ni nada. Puso los ojos en blanco y…
Su voz se perdió entonces. Dafne esperó que alguien le estuviera dando la mano. Ninguno quería dormir solo ese día y habían acabado montando una gran fiesta de pijamas en la habitación de Saylor y Rain.
—Hiciste muy bien en avisar tan rápido al míster… —dijo Silas, tranquilizador.
—Nos matamos a entrenar solo con la esperanza de… yo qué sé. ¿Comprarles una casa a nuestros padres? ¿Salir en los libros de historia? —suspiró Saylor—. Vamos a acabar todos traumatizados.
—Bueno, a mí lo que más me gusta es el sentido de…
grupo —dijo Julia—. De que formas parte de algo especial, más grande que tú.
Mi sueño siempre ha sido jugar en primera y que mi vida sea como un campamento de verano todo el rato.
¡O como una gira de rock! Ya sabes. Viajando de un sitio a otro, en hoteles, fiestas de pijamas como esta, que mis compañeras de equipo sean como mis hermanas…
—Venga ya. ¡Si tú eres la más bicho de todas! —exclamó Saylor.
—¡Oye!
Dafne dejó escapar una carcajada. Se dio cuenta de que su hermano se había reído también.
Saylor carraspeó y después siguió hablando:
—Me muero de ganas de ganar algún partido, lo echo mucho de menos. La adrenalina. Yo qué sé. Creo que es… porque sigo pensando… que llego tarde. Que esto tendría que haberlo conseguido antes… Que si hubiese sido un poco más lista… Yo qué sé.
Dafne se preguntó cómo se sentiría Irati al respecto, pero no dijo nada. Entonces, escuchó un sonido proveniente de un móvil.
—¿En serio estás viendo tiktoks? —le preguntó a Nabeel.
—Es que como sigamos así nos vamos a poner todos a llorar otra vez… —comentó él.
—¿Y Arturo? ¿Ha ido al hospital con vosotros? —preguntó Julia.
—Qué va. No se ha atrevido… Estaba siendo un gilipollas con Rowan —dijo Silas.
—Julia, por alusiones de novio. ¿Sabes algo? —preguntó Marc.
Julia suspiró.
—Le he mandado mensajes pero no me ha contestado. Paso de él… He visto que se ha ido a un centro comercial y ahora está en Estels…
—¿Le has seguido? —preguntó Dafne.
—Lo he visto en su ubicación del móvil.
—Estáis los dos fatal de la cabeza…
Volvieron a guardar silencio un rato más. Escuchó los bostezos de sus amigos, se acurrucó un poco más, dándole la mano a Nabeel y acabó por quedarse dormida.