CAPÍTULO 85
MARC
Viernes, 10 de enero, 18:00
te estamos esperando
los cumpleañeros están ya??
Se me ha ido el tiempo
no están, tranqui. Rowan
quiere que lo grabemos como
si fuese sorpresa
pobre Nabeel, él quería algo
tranquilo y ya se la hemos
liado
jajajaja
Siguiendo la petición de Rowan, habían colocado una cámara para recibirle y habían actuado con mucha emoción. El cine estaba lleno de globos y velas y la música sonaba a toda pastilla. Había globos con el número diecisiete, por Rowan, y también del dieciocho por Nabeel.
Además de los amigos de ambos, estaban ahí todo el equipo masculino, Dafne, Rain, Saylor y algunas chicas a las que Silas no conocía.
Arturo se había sentado a su lado y encima de él estaba Julia, besándolo y jugando con su pelo.
En ocasiones le resultaba incómodo tenerlos cerca.
Tenía la sensación de que cuando se besaban le estaban mirando.
Por eso, en cuanto tuvo la oportunidad de cambiarse de sitio, se puso al lado de su hermana.
Ahí, hicieron turnos para jugar a la Play en la pantalla gigante.
—Mira, yo me alegro mucho de que estemos celebrando el cumpleaños de Rowan también. Pero ¿por qué ha tenido que invitar a todo el mundo? ¿Y por qué tiene que mirar todo el rato a la cámara como si estuviésemos en un documental?
—No los ha invitado él, han decidido venir por su cuenta. Pero bueno, mejor así, fortalecemos los lazos del equipo y tal —dijo Silas.
Dafne asintió y después frunció el ceño.
—Oye, ¿y Tomás? ¿No venía hoy?
Silas suspiró.
—Se ha quedado unos días más en su casa. Tenía unas cosas que hablar con su padre… ¡Pero volverá esta noche! Se pierde la fiesta, eso sí.
—¿Y cómo estáis? —preguntó Dafne de nuevo.
—Pues muy bien… Supongo. Estas vacaciones han sido geniales y ahora tengo ganas de que venga ya para poder ver cómo afrontamos toda esta relación en Estels. Que, bueno, lo hemos hablado, pero hasta que no estemos aquí juntos…
Su hermana le pasó un brazo por encima del hombro y lo estrechó contra él.
—Venga, no te agobies…
Silas resopló, colocando la cara entre las manos. Nabeel se acercó a los dos en ese mismo momento. Sonreía, pero también parecía cansado.
Silas le entregó una tarjeta de cumpleaños: era una cartulina blanca bien doblada por la mitad en la que se leía simplemente «IT IS YOUR BIRTHDAY», en referencia a un capítulo de la serie The Office que a Nabeel le encantaba. Luego Dafne le entregó el regalo de verdad: un vinilo de Fleetwood Mac.
También le dieron su regalo a Rowan: una funda del móvil personalizada con el escudo del equipo. Los ojos de Rowan estaban brillando. Silas, Marc, Nabeel y Dafne le dieron un abrazo.
—Hacía mil años que no celebraba mi cumpleaños, así que muchas gracias.
Entonces, Arturo carraspeó y Bosco dijo:
—¡Hemos preparado un regalo conjunto!
—Rowan, sabemos que la última vez celebrasteis un cumpleaños preparaste un vídeo. Hoy queríamos hacer lo mismo contigo, porque nos has dado momentos muy muy buenos.
Enseguida, unas imágenes se proyectaron en la pantalla del cine.
El inicio era divertido porque salían todos, pero después se dieron cuenta de qué se trataba en realidad: era una recopilación de momentos de Marc y Rowan que habían sacado de TikTok.
Momentos en los que se abrazaban, entrenaban juntos.
También un vídeo de uno de ellos en la ducha que Silas no sabía cuándo habían grabado.
Las imágenes se sucedían las unas a las otras y, aunque la mayoría vinieran del propio TikTok de Rowan, había otras que daban la sensación de ser robadas.
De fondo, estaba sonando el tema Love Is in the Air y habían editado el vídeo con un tinte rosa pastel y muchos corazones.
Bosco fue el primero en reírse. Después lo hizo Julia. Poco a poco se sumó el resto del equipo.
—¡Venga ya! —exclamó Nabeel—. ¡Hacéis este video de mierda y para colmo usáis una canción de los Beatles! ¡Qué vergüenza!
Silas tenía un nudo en el estómago. A su lado, Rowan y Marc parecían tensos, paralizados. Y Silas, en su mente, realizó una cuenta atrás antes de alzarse y ponerse al lado de Nabeel.
Le dio un empujón a Arturo, con la intención de obligarle a quitar el vídeo.
—¿Qué pasa? ¿No quería que sus vídeos fueran virales? Pues ya los hemos visto todos.
En esos momentos, Rowan se puso de pie y abandonó el cine.
—¡Eres un capitán de mierda! —gritó Silas, antes de seguir a su amigo. En esos momentos y por primera vez no se sentía ni triste ni avergonzado. No. Solo se sentía enfadado—. ¡Rowan!
Él continuó andando por el empedrado del campus. Se frenó delante de la pista de tenis, que estaba ya cerrada, y le dio una patada a la verja metálica. Agarró con los dedos esa verja, metiendo los dedos en los agujeros y siguió golpeando. Después se dio la vuelta y miró a Silas de arriba abajo.
—No hace falta que me sigas. Podéis continuar con la fiesta… Yo tomo un poco el aire y vuelvo a entrar.
—Ni de coña. Nabeel se está encargando de que estos imbéciles se vayan. No tendrían que haber venido en primer lugar. No así.
Rowan negó con la cabeza.
—¿Estás bien?
—Sí. Claro. Es solo… Pfff, pensaba que a estas alturas ya se les habría olvidado o actuarían diferente. Solo quiero que seamos un equipo. Pero, bueno, tampoco quiero darle más importancia de la que tiene. ¿Volvemos dentro?
Silas frunció el ceño y se acercó a él un poco más. Rowan le rehuyó la mirada.
—¿Estás bien? ¿Es en serio?
—Que sí…
—¡Pues no me lo creo! No me creo que estas cosas te afecten tan poco. Parece que vivas en una nube. Como si todo te diera igual y solo te importara el postureo. Además, Marc…
—¿Qué pasa con Marc?
—Pues que no te paras a pensar en él en ningún momento. ¡Y él también sale en los vídeos! No sé a quién pretendes engañar.
Rowan negó con la cabeza y echó a andar de nuevo en dirección a la puerta del cine. Silas trató de agarrarle por el hombro, esperando a que él le respondiera.
—¿Pero tú de qué vas? —preguntó Rowan—. No tiene sentido que me digas esto cuando eres tú quien engaña a todo el mundo.
Silas sintió su corazón latiendo desbordado una vez más. Las palmas de las manos le sudaban. Carraspeó y después afirmó:
—Yo no estoy engañando a nadie.
Rowan alzó una ceja.
—¿Estás seguro? Yo creo que en el equipo opinarían lo contrario. En fin. Me voy dentro…