FAR El precio de un sueño (Bilogía F.A.R 2) CAPÍTULO 83
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CAPÍTULO 83

Érase una vez una chica que siempre vivió conteniendo el aliento.

Desde que era pequeña, sentía que lo mejor era andar de puntillas, no hacer mucho ruido.

Siempre se había sentido al margen, como si fuese demasiado diferente a todas las personas en su vida.

Quizás una sirena en un mundo de humanos: habría respirado bien debajo del agua, con branquias perfectamente desarrolladas. Pero es que su mundo estaba fuera.

Cuando le dijeron que había algo distinto en ella, en su cuerpo, no le pareció una maldición sino un alivio, una constatación de sus propios temores.

Era diferente. Y ya está.

Por ello, se esforzó aún más por pasar desapercibida. Pero entonces se enamoró. Dos veces.

La primera, del fútbol. La segunda, de ella.

Rain

Jueves, 2 de enero, 00:02

TRANSCRIPCIÓN DE MENSAJE DE VOZ

Hola… Esto… ¡Feliz año! Eso lo primero de todo. Feliz año, Rain. Sigue escuchando este mensaje, ¿vale?

¿Qué hago antes? ¿Te pido perdón o te doy las gracias?

Podría empezar contándote que nunca te esperé ese día en el que tu hermana me dijo una cerdada y yo me fui llorando del comedor. Nunca te esperé, pero de pronto ahí estabas, lista para hablar conmigo y para hacerme reír y para hacerme sentir vista y comprendida.

Me pareciste un torrente de alegría. Más que la lluvia, el arcoíris, la recompensa que se dibuja en el cielo justo después de una tormenta. Tu pelo era la lluvia y tus ojos dos canicas que guardaban todos los colores del mundo.

Quiero que te quede claro que contigo solo he sentido alegría.

Que besarte siempre ha sido como comer caramelos de estos que te estallan en la lengua, que son dulces y ácidos a la vez.

Que desde que te conozco no ha habido ni un solo día en el que no me haya ido a dormir con ganas de charlar contigo al día siguiente.

Un día me confesaste que te aterraba ser solo una buena amiga de fiesta… Una amiga de esas que sirven para celebrar alegrías, pero para nada más. Que no servías para ayudar, que nadie te tomaba en serio para aquello.

Yo… joder, Rain. Lo siento mucho. Siento mucho haberte hecho pensar eso.

Te juro que te equivocas… Te juro que…

Te juro que eres la compañera que cualquiera necesita para las cosas fáciles, pero sobre todo para las difíciles.

Porque justo así nos conocimos. Porque tú apareciste en mi vida cuando yo estaba a nada…

no me ves, pero estoy juntando los dedos mucho, mucho, mucho…

de irme del F.A.R, convencida de que tampoco encajaba en el único lugar en el mundo en el que esperaba encajar.

Pero tú me hiciste reír y por eso me quedé.

Y menos mal.

Rain, siento haberte hecho daño. No quiero romper contigo, Rain.

Hoy nos vemos, ¿vale? Te contaré todo lo que ha pasado. Te quiero.