CAPÍTULO 37
Eran casi las doce de la noche cuando llegaron al hotel de Sevilla.
Muchas veces, para los partidos, les acogían en los propios centros de los rivales.
Sin embargo, en esa ocasión, les habían hospedado en un hotel del centro lo que, por lo menos, les había permitido hacer un poco de turismo.
Silas había subido un montón de stories a sus redes y Chat Noir había reaccionado a cada uno de ellos.
Una vez se establecieron en el hotel, Silas comprobó que su compañero de habitación era Rowan.
Deshicieron las maletas y mientras aún estaba ordenando sus cosas, encontró a Rowan en mitad de la habitación, frente a un móvil sujeto en un trípode, con las manos metidas en unos guantes de plástico y sosteniendo un bote de tinte verde.
—¿Qué estás haciendo?
—Teñirme —respondió, concentrado.
—¿Pero de verdad es necesario?
Rowan ni siquiera le hizo caso, entretenido abriendo el bote.
Silas insistió:
—¿No será mejor hacer esto en una peluquería? Tendrían que habértelo decolorado antes y aun así…
—¡Es un verde muy oscuro! Algo se quedará, me da buena suerte, porque soy medio irlandés… Y si no se ve una mierda el verde, pues me da igual. ¡Yo sabré que lo he teñido! Y mis seguidores también, así que si me ayudas a grabar…
Silas dejó escapar una carcajada. Rowan le miraba completamente en serio, mirándole fijamente con esas mejillas llenas de pecas y los brackets de gomas de colores.
—De verdad, qué cruz, qué bien que ahora no compartas cuarto con nadie…
—¡Pues Marc me echa mucho de menos!
Silas aprovechó ese momento para mandarle una foto a Marc, que reaccionó con emoticonos de risas.
Como no tenían más guantes de látex, tuvo que usar sus propios guantes de fútbol de repuesto, para ayudarle.
Juntos embadurnaron bien toda la melena. Se reía con aquello pero había algo de lo que no se olvidaba… Llevaba toda la semana dándole vueltas y fue consciente de que no tendría mejor ocasión que aquella para sacarle el tema.
—Grábame por detrás, ¿vale? Que se vea bien…
—Que sí…
—Pff… Ojalá el vídeo funcione, últimamente tengo muy poco engagement. Sin embargo, en la cuenta anónima no dejo de tener notificaciones, es una locura. Resulta que hablar de cotilleos funciona.
Le enseñó la cuenta, se había encargado de subir algunos posts con fotos suyas y frases agresivas que diseñaban entre todos. Por el momento tenía diez seguidores. ¿Qué entendía Rowan por «una locura»?
—Hoy he escuchado a Raúl, Arturo y Bosco hablar de la cuenta en el bus.
Bosco estaba diciendo que la cuenta era de alguien de Estels, porque las fotos estaban hechas desde ahí…
Tendremos que tener cuidado y disimular mejor.
Arturo ha dicho que no, que seguro que era de algún equipo rival que hubiera hecho las fotos durante algún partido en casa, que podía ser del Barcelona. ¡Así que, en general, esto marcha!
Silas se rascó la frente y después maldijo en voz baja, pues supuso que acababa de mancharse del tinte. No sabía cómo sacarle el tema, así que al final simplemente dijo:
—Esto… Hablando de hate… Te quería comentar una cosa un poco… Bueno, que no sé cómo comentártela.
—¿Qué pasa? ¿Quieres que te ayude con insta o…? Yo creo que podrías subir seguidores en un momento. ¿Te he dicho que este verano ayudé a la frutería de mi pueblo y les fue de puta madre?
Silas suspiró. A veces Rowan le sacaba de quicio.
—¡Escúchame! No, no es eso. Es que… El domingo, en Madrid… Estábamos en el campo y me pareció oír a alguien llamarte marica. ¿Me lo imaginé?
Rowan se pasó la mano por la cabeza.
—Eh… No. Me llamaron marica. Pero bueno, ¡que no lo soy!
—Ya… Esto… No me importa eso. Solo que me quedé rayado. ¿Es la primera vez que te pasa?
—En persona, creo que sí —Rowan se encogió de hombros—. Que yo sepa.
Silas frunció el ceño.
—¿Y por mensaje? ¿Te escriben mensajes?
—Pues sí, pero es normal. Es el precio de la fama.
—¿Y no te preocupa que a Marc le lleguen también esos mensajes? Al fin y al cabo, aparece en la mayoría de tus vídeos. Los dos estáis metidos en… lo que sea que sea esto.
—No hay nada entre nosotros —dijo Rowan, sacudiendo la cabeza. No parecía enfadado, solo sorprendido—. Ya te digo que yo no soy gay, solo grabamos vídeos por diversión.
—Bueno, pero seguro que a él también le mandan mensajes.
—Eh… ¡Ni de coña!
—Si te los mandan a ti…
—Bueno… Es que… No me había parado a pensarlo.
—¿Y no le has preguntado?
—Pues claro que no. Aunque no te lo creas, no me paso el día pegado al móvil —Silas contuvo una carcajada—. Intento tener una vida fuera, ¿comprendes?
—Lo que tú digas…
—Es que no sé a qué viene esto.
—Pues a que es una mierda. No sé. A mí sí me importaría recibir insultos así.
—¿A ti? ¿Por qué?
Silas respiró hondo, intentando controlar esa necesidad de ser honesto. Se mordió el interior de las mejillas, preguntándose qué decir y cómo hacerlo, mientras Rowan continuaba mirándolo fijamente y esperando su respuesta.
Así que no le quedó otra que decir:
—Pues porque yo soy gay.
Bajó la cabeza, pues le daba apuro encontrarse con la mirada de su amigo.
Aunque quizás fue una mala idea, porque lo único que consiguió fue que su mente divagara imaginando reacciones a cada cual más catastrófica.
«Joder, que diga algo», pensó, y finalmente alzó la vista para comprobar la expresión de Rowan, que seguía igual que dos segundos antes.
—Anda. No lo sabía. Ni me lo esperaba, la verdad. Bueno, pásame el tinte que creo que me tengo que marcar un poco más estas puntas…
Silas frunció el ceño. Su falta de reacción le sacaba de quicio. Le había sido difícil ser sincero con él y necesitaba desesperadamente saber cada detalle de lo que estaba pensando.
Rowan se lo quedó mirando y Silas supuso que se había dado cuenta.
—¿Qué pasa? ¿Quieres que lo hablemos más? ¿Y qué tiene que ver esto con Marc? ¿Marc también…? Ni de coña. ¡Me lo habría dicho! ¡Que somos mejores amigos!
Silas respiró hondo, exasperado.
—Yo no te estoy diciendo nada de Marc. Solo te quería hablar de esto porque, bueno, que si tienes algún problema o alguien se mete contigo, me lo puedes contar… Y déjame que te limpie la frente, que te has manchado.
—Nadie se mete conmigo y no tengo ningún problema. Está todo controlado, te lo aseguro —dijo Rowan, moviendo muchas veces la cabeza.
—¿Y hablarás con Marc?
—¡Ni falta que hace! ¡Marc ya me lo cuenta todo! Venga, lo has grabado bien, ¿no? Pues me voy a la ducha, que tengo que limpiarme todo esto…
CRÓNICA DE LA CUARTA
JORNADA DE LA LIGA INTER F.A.R. JUVENIL A
¿Qué han hecho nuestros equipos masculino y femenino?
EL MASCULINO SE CONSOLIDA TRAS LA VICTORIA CONTRA EL SEVILLA
F.A.R. ESTELS, 2 - F.A.R. SEVILLA, 0
El F.A.R. Estels sigue jugando como un equipo descoordinado, pero en esta ocasión han podido salvar el partido. Tomás Rus no encuentra su lugar en el equipo, o quizás no le dejan hacerlo. Sin embargo, ha actuado solo y ha podido marcar uno de los tantos.
El segundo gol ha sido gracias a Nabeel Lasheen y Arturo Valls, compenetrados a la perfección.
El Sevilla ha parecido indefenso.
El equipo se ha mostrado atento a las indicaciones de un Jacobo Palma cuyo equipo no es perfecto, pero progresa adecuadamente.
EL FEMENINO NO REMONTA CONTRA EXTREMADURA
F.A.R. ESTELS, 0 - F.A.R. EXTREMADURA 1
Parece que no podemos tenerlo todo, ¿no? Mientras nuestro equipo masculino ha ido hacia arriba, las chicas se han mostrado despistadas y no han conseguido hacer nada contra sus rivales del extremadura.
Aplaudimos la decisión de incorporar un segundo entrenador tan potente como Hugo Ferris, que seguro que les aporta a las chicas una gran perspectiva y las comprende bien, ya que hace nada él estuvo en su misma situación.
Deseamos que en el próximo partido nuestras chicas se muestren más centradas.
Puedes ver la clasificación actual AQUÍ