CAPÍTULO 34
FAMILIA CABEZÓN
Martes, 22 de octubre, 07:00
Buenos días, chicos. No os
preocupéis pero acabamos
de llegar a Estels, os
recogeremos. Los profes
están avisados.
Quéeee?
Aapapá
la abu se ha caído y está en el
hospital, quiere que vayamos
a verla
Ese día habría salido a correr, después desayunado, después entrenamiento y una clase de Física en la que les explicarían el temario para examen. Seguro que sus amigas le pasarían los apuntes y definitivamente no sería imprescindible en el entrenamiento…
«¿Qué hago pensando en esto en vez de en mi abuela?».
«Mamá ha dicho que no nos preocupemos, seguro que se pone bien».
«Ahora ya entiendo por qué estaban tan rara en las últimas videollamadas».
Sus padres les habían recogido bien temprano.
Le resultó extraño verlos de nuevo en Estels.
Aquello le recordó directamente al curso anterior, al momento en el que sus padres fueron al F.A.R. para hablar con Holt.
Si bien se sentía una persona completamente diferente, cuando los vio al final de aquella colina, las tripas se le revolvieron e incluso un sudor frío se acumuló en su nuca.
Fue como regresar a ese momento.
Como no habían tenido tiempo de desayunar, su padre les había preparado unos bocadillos, guardados en el mismo saquito de tela que utilizaban para el almuerzo cuando iban al colegio.
Pararon en una gasolinera, comieron el bocata y bebieron unos cafés en silencio.
Silas y ella no habían hablado hasta ese momento, sumidos en el cansancio y la preocupación. Por fin, Dafne preguntó:
—¿Qué se ha hecho exactamente?
—Pues que se ha caído y se ha hecho un esguince un poco feo en la rodilla y se ha roto la muñeca. Han tenido que operarla, pero la operación fue perfectamente…
—¿Y por qué no nos avisasteis de la operación? —intervino Dafne.
—Pues para no preocuparos… —respondió su padre.
Entonces, Dafne se dio cuenta de que su madre no había abierto la boca y parecía realmente triste. Se le encogió el estómago
—Cada vez se nota más lo mayor que está —fue lo único que dijo.
—¡Pero mala hierba…! —empezó a exclamar su padre, que después se llevó las manos a la boca para contenerse a sí mismo. Al menos, logró que su mujer sonriese.
—La abu tiene muchas ganas de veros y le vais a dar mucha fuerza. Vuestros primos vendrán también esta tarde, creo que no llegaréis a verlos, pero os mandan recuerdos.
De vuelta en el coche, su padre hablaba mucho, constantemente. A su madre en cambio había que sacarle las palabras de la garganta. Supuso que por eso pusieron la radio, para que su madre no tuviera que hablar.
Dafne estaba sentada pegada a la ventanilla izquierda.
Su hermano en la derecha. Habían sido sus sitios desde siempre.
Lo veía con la frente pegada a la ventanilla y la mirada perdida en el móvil.
Hizo un esfuerzo para ver con quién estaba hablando.
Leyó el nombre del grupo de WhatsApp de su equipo, el de Tomás y también otro que no pudo descifrar…
—¿¡Qué haces!? —exclamó Silas, escondiendo el móvil.
Dafne le lanzó una mirada asesina, con la que pretendía regañarle por hablar tan alto, pues corrían el riesgo de que sus padres los escucharan.
Silas, también con la mirada, le dejó claro que sus padres estaban muy concentrados en la carretera y que además la radio estaba puesta y sonaba lo suficientemente alta como para crear una barrera.
Después, bajó la vista hacia su propio teléfono.
Nabeel le había mandado un mensaje deseándole ánimo.
Respondió rápidamente e hizo como si no hubiera escuchado a su hermano.
—En serio. ¿Cómo tienes tanta cara de mirarme el móvil? —insistió Silas.
—¡No miraba nada! Es que en un rato te estarás quejando de lo mucho que te mareas y será culpa tuya.
—¿Pero tú me has oído quejarme? —preguntó Silas, bufando. El pelo le había crecido tanto que se apartó un mechón de cabello castaño de los ojos—. Además, tú también estás mirando el móvil ahora. Fijo que hablando con Nabeel.
—Pues claro que hablo con Nabeel. Al menos si te quejaras abrirías la boca…
—No todos tenemos la necesidad de llenar el silencio con palabras…
—¿En serio vas a seguir siendo tan infantil?
—¿Infantil por qué? —preguntó Silas.
—Pues porque sigues enfadado conmigo y te has enfadado con Nabeel, que el pobre no te ha hecho nada. Y para colmo no me diriges la palabra incluso ahora que vamos al hospital a ver a la abuela.
Silas respiró hondo de una manera tan exagerada que puso a Dafne de los nervios, como si estuviera haciendo un esfuerzo sobrehumano por no abrir la puerta y saltar del coche en marcha.
—Nabeel me mintió, ¿vale? O me ocultó la información. Contigo ya estoy acostumbrado, pero de él no me lo esperaba… ¡Y sí que te estoy hablando!
—Perfecto, porque yo no te voy a pedir disculpas.
—Genial.
Dafne puso los brazos en jarra e intentó pasar de él. Pero fue en vano. Enseguida le habló otra vez, pues tenía muchas incógnitas con respecto a su hermano que estaba deseando resolver.
—Oye, y aprovechando que me estás hablando… Me he enterado de lo de la cuenta de Instagram que habla de vosotros. ¿Con quién me tengo que pegar?
—No te tienes que pegar con nadie. No pasa nada…
—Hombre, sí que pasa. Me preocupa…
Silas puso los ojos en blanco y respiró hondo antes de responder:
—Somos nosotros.
—¿Qué?
—Que la hemos creado Marc, Rowan, yo… Nabeel también está implicado, aunque no te haya dicho nada. La idea es que en el equipo piensen que los de la cuenta son los del Barcelona y así crear un poco de pique.
—¿Y está funcionando?
—Pues sí.
—Yo no me fiaría mucho de un plan de Rowan.
—Ahí estamos de acuerdo…
El coche se detuvo. La radio se apagó. Dafne se dio cuenta de que quizás si había hablado tanto era para ocultar el malestar que sentía por dentro: no quería que su abuela estuviera mal.
Miró a su hermano y supo que él pensaba lo mismo.
Cuando salieron del coche, su padre se acercó a ambos y los estrechó contra él.
Ya estaban frente el hospital.
Respiró hondo.
F.A.R. JUVENIL A EQUIPO FEMENINO
Martes, 22 de octubre, 14:00
Julia CLASE
oye Daf, todo bien?
Rain
eso!!! Como está tu abuela?
Bien, creo que feliz de que
hayamos ido a verla
Estaré para el entrenamiento
de la tarde
Julia CLASE
no te escribimos para meterte
prisa eh! Un beso!