CAPÍTULO 33
Tercer partido, primera vuelta
F.A.R. Estels vs. F.A.R. Madrid (casa)
Silas no podía creerse la suerte que había tenido. ¡Habían anulado el gol que le acababan de marcar! Sí, era cierto que había sido debido a un fuera de juego, pero Silas estaba tan preocupado que no se había dado ni cuenta.
El partido contra el Madrid estaba siendo una lucha constante.
El marcador se había mantenido en un 1-2, ahora en 1-1, una pelea por ver quién aguantaba más tiempo en la que ninguno de los contrincantes desfallecía
—Por favor, por favor, por favor… —pidió en voz baja a la espera de que el gol se anulara definitivamente.
Así fue y el partido se retomó.
Después de una jugada fallida en el que Tomás no había logrado llegar a portería, todo el equipo rival se dirigía de nuevo hacia él.
Entonces, uno de los blancos cayó al suelo.
—¡FALTA! —exclamó el árbitro.
El partido volvió a detenerse.
—¡Joder, es que no arrancamos nunca!
Silas sintió la tensión agarrotando su cuerpo de nuevo mientras sus compañeros se ordenaban en la línea defensiva. Y, por desgracia para él, esta vez Silas no fue capaz de parar el gol.
—¡A la segunda va la vencida!
—Joder…
—¡No pasa nada! ¡Aguanta, Silas! ¡Aguanta! —los gritos iban dirigidos hacia él, las órdenes. Sintió el peso de la responsabilidad en sus hombros.
«¿Dónde he dejado el imperdible de la suerte cuando tanto lo necesito? ¿Faltará mucho para que acabe la primera parte? No me puedo rendir. No me puedo rendir. No me puedo rendir…».
En un parpadeo, habían pitado la mitad del partido. De camino a los vestuarios todos arrastraban los pies y tenían los hombros caídos.
—Estos son los partidos en los que demostráis cómo sois de verdad —afirmó el míster, mesándose el pelo—. Los partidos en los que todo parece ir mal y, aun así, no te rindes, te mantienes firme. Estos son los partidos en los que tienes que mantenerte firme. ¿Queda claro? ¿¡Queda claro!?
—¡Sí, chef! —exclamó Rowan.
—¡Que estoy hablando en serio! —refunfuñó, acercándose a él y dándole una colleja.
—¡Ay!
Así, poco a poco, todos recuperaron los ánimos y se sumaron a cánticos y abrazos. Silas encontró el imperdible de Dafne y lo apretó, solo por si acaso.
«Concéntrate, Silas. Concéntrate».
Lo único que les consolaba era saber que sus rivales estaban igual de alicaídos que ellos. Habían llegado todos al campo a la vez, rozándose los hombros, escupiendo en el suelo. Entonces, vio a un rival chocando con el hombro de Rowan y diciendo con claridad:
—Aparta, marica.
Las palabras le dolieron. Las sintió como uñas afiladas clavándose en su garganta y estrangulándole. Le pareció que el mundo se había congelado a su alrededor y le dolió tener que andar con normalidad y recuperar su posición en la portería.
Porque seguro que no era el único que lo había oído, ¿verdad?
O quizás sí, porque nadie dijo nada. Nadie se movió. Incluso Rowan actuó con normalidad.
Las palabras le cerraron la garganta, lastraron sus movimientos.
«Concéntrate, Silas. Concéntrate»
No era fácil cuando había una palabra martilleando en su mente y derrumbando todo a su alrededor.
ESTELS, 1 - MADRID, 2
DAFNE
Domingo, 20 de octubre, 13:40
No me puedo creer que los dos
hayamos empatado!!!! En fin.
Enhorabuena por no perder,
supongo!