Famosa hasta la muerte 51
89%

51

S tevie, ¿de quién es? —insistió Colby.

A Stevie le temblaron las manos.

—Colby, ¿cuál es el número de tu madre? —La voz le salió débil y temblorosa.

—¿Qué tiene que ver el número de mi madre con todo esto?

Stevie respiró hondo.

—¿Acaba en 4276?

Colby la observó con la cabeza ladeada.

—Sí, ¿cómo lo sabes?

Stevie bajó la mirada hacia su regazo.

—Él es Red de seguridad.

—¿Quién?

Stevie tragó con fuerza, con un nudo tenso cerrándole la garganta.

—Mi padre.

—¡¿Cómo?!

Alzó la mirada para encontrarse con los ojos de Colby, que la observaban con la misma incredulidad que sentía ella.

—Fue mi padre quien le dijo a tu madre que se reuniese con él en el Kavannagh.

—¿Mi madre estaba chantajeando a tu padre? ¿Por qué?

—Sé qué significan esos números. Es una fecha: el cuatro de julio de 2022.

—Ese fue el Cuatro de Julio que arrestaron a mi madre por meterse en una pelea en el Lacey’s. ¿Por qué iba a estar chantajeándolo con eso?

—Porque ese también fue el día que dispararon a Aaron Taylor en el aserradero.

—¿Y qué tiene ella que ver con eso?

—Creo que puede que tu madre sepa algo sobre el asesinato. Mi padre trabajó en ese caso, pero mintió en el informe, y después entró en depresión antes de dejar el cuerpo de Policía, y ahora va tu madre y tiene un accidente yendo a encontrarse con él fuera de la ciudad.

Colby negó con la cabeza.

—No, tu padre no, Stevie.

—Él sabía perfectamente lo peligrosa que puede llegar a ser esa curva.

Fue allí donde también Hal tuvo el accidente de coche, y no le habría costado mucho conseguir una cadena de pinchos.

También tenía el teléfono de tu madre guardado en sus contactos como «Número Desconocido».

Y ella le llamó el otro día. —Stevie negó con la cabeza, uniendo de repente todas las piezas, porque ahora el rompecabezas por fin estaba completo—.

El otro día, cuando mi madre fue a comprar, al pagar, le rechazaron la tarjeta.

Al principio pensaba que solo había sido porque estaba nerviosa por la muerte de Blair y había metido mal el PIN o algo así.

Pero… creo que en realidad fue porque no había dinero en la cuenta, porque mi padre ha estado pagándole a tu madre para que mantuviese la boca cerrada y no le contase a nadie lo que sabe.

—¿Qué crees que es lo que sabe, Stevie?

—Creo que sabe exactamente qué le ocurrió a Aaron Taylor, y también creo que tiene algo que ver con mi padre.

—¿Crees que tu padre mató a Aaron? Pero… ¿eso significa que también crees que fue él quien mató a tu hermana?

—Sinceramente, no lo sé —repuso—. Lo único que sé es que creo que tenemos que hablar con tu madre.

Colby le sostuvo la pajita a Faith Green contra los labios. Esta tomó un par de sorbos y después asintió con la cabeza, haciéndole saber a su hija que ya había bebido suficiente. Y entonces se volvió hacia Stevie.

—Pregunta lo que quieras —le dijo, con voz ronca.

—¿Qué sabes sobre el asesinato de Aaron Taylor?

Faith apartó la mirada.

—Bueno, ¿y por qué piensas que yo sé algo sobre ese tema?

—Déjate de tonterías, mamá. Hemos leído tus mensajes. Estabas chantajeando a Frank Baker porque sabías algo de lo que ocurrió ese Cuatro de Julio.

Faith se recostó contra los almohadones.

—Supongo que la verdad tenía que salir a la luz tarde o temprano. En realidad, nunca debí haberle contado nada a Mike. Yo solo quería dejar las cosas estar, al fin y al cabo, Kirk ya me había pagado más que suficiente para que mantuviese el pico cerrado, pero Mike insistió en que lo hiciera.

—¿Te importaría empezar desde el principio? —le preguntó Stevie—. ¿Qué es lo que sabes exactamente sobre Aaron Taylor?

—Ese Cuatro de Julio había salido al Lacey’s a emborracharme.

El chico con el que estaba saliendo por aquel entonces, Jason, se metió en una pelea con otro tío por una estúpida partida de billar.

Las cosas fueron escalando poco a poco, y al final acabamos los dos arrestados.

Yo tuve que venir al hospital a que me diesen puntos en la cabeza, y después me llevaron a la comisaría.

Stevie se deslizó hasta el borde de su asiento. No lograba comprender cómo aquello podía estar relacionado con la muerte de Aaron Taylor.

—Dejaron a Jason encerrado para seguir interrogándolo, pero a mí me liberaron a la mañana siguiente.

Estaba sentada detrás de la comisaría, en un poyete, fumándome un cigarro, cuando tu padre y su compañero, tu tío, aparecieron de la nada.

No se dieron cuenta de que estaba allí, porque estaba justo detrás de unos contenedores, pero pude oír todo lo que dijeron.

Stevie se aferró al borde de la camilla de Faith.

—¿Qué dijeron?

—Tu tío estaba bastante alterado. Lloriqueando y lamentándose porque decía que su carrera estaba acabada, que estaba jodido.

No paraba de repetir: «No era una pistola, no era una pistola».

Tu padre estaba intentando calmarlo. Le quitó la pistola y le dijo: «Jimmy, podemos hacer que todo esto se quede en nada.

Nadie tiene por qué enterarse. Diremos que la testigo vio a dos personas escalando la verja, que iban armados y que probablemente le disparó su acompañante».

Entonces Jimmy dijo: «¿En serio crees que se lo tragarán?

¿Y qué pasa con el casquillo de bala perdido?

», a lo que tu padre respondió: «Somos policías, podemos hacer que de repente aparezca un casquillo».

Y Jimmy repuso: «Pero fui yo quien le disparé, Frank».

Y entonces tu padre lo agarró de los hombros y soltó: «No, Jimmy, no fuiste tú».

Fue más tarde, esa misma noche, y gracias a la obsesión de Colby por todo lo que tenía que ver con Blair Baker, que me di cuenta de quién era Frank en realidad y que comprendí que la información que tenía valía dinero. Muchísimo dinero.

El tío Jimmy había matado a Aaron Taylor, y su padre lo había encubierto.

Stevie intentó tragar saliva, pero tenía la garganta cerrada, con un nudo tenso que, por suerte, estaba también impidiendo que se pusiese a vomitar en ese mismo instante.

Ahora tenía sentido que su padre se hubiese hundido tras ese caso.

Había sido por la culpa que sentía al tener que estar viviendo una mentira.

Y había sido esa misma culpa la que le había llevado a trabajar como voluntario en el centro comunitario.

Como si el dar de vez en cuando unas cuantas clases de carpintería pudiese compensar el haber ayudado a robar una vida inocente.

—Joder —soltó Colby, con voz entrecortada—. Pero ¿por qué te pagó Kirk Tyler para que mantuvieses la boca cerrada?

—Primero le escribí a ese tal Hilton Moore.

Le dije que tenía una historia que le interesaría publicar sobre la familia Baker, sobre que en realidad no todos eran tan perfectos como la gente creía.

Pero entonces me di cuenta de que él no era quien tenía realmente el dinero que andaba buscando.

Sino Blair. Así que la llamé, le conté todo lo que sabía y, antes de que me diese cuenta de lo que estaba ocurriendo, Kirk me estaba entregando un cheque de Satellite Entertainment y exigiéndome que le contase todo lo que sabía sobre la familia de Blair.

Así que eso hice, se lo conté todo y tomé el dinero, y juré que mantendría la boca cerrada.

Pero sabía que la gente empezaría a hacer preguntas si de repente pasaba de tener problemas de dinero a estar literalmente nadando en billetes, así que me inventé que había ganado la lotería.

Incluso mandé imprimir un cheque enorme y todo para cubrir las apariencias.

—No me puedo creer que me tragase que habías ganado la lotería —murmuró Colby.

—Pero entonces esa mujer, Bex Lyons, se presentó un día en casa diciendo que quería formalizar los términos de nuestro acuerdo. Digamos que lo hizo para asegurarse de que no me iría de la lengua, y después de aquello fue cuando las cosas empezaron a torcerse.

—Así que Blair lo sabía —dijo Stevie—. Sabía que había sido Jimmy quien había matado a Aaron, que papá lo había encubierto, e hizo que te pagasen para protegerlos, por eso también le ofreció a Hilton la historia de Hal a cambio de que nos dejase en paz.

No me extraña que no pudiese dejar a Kirk, que no pudiese hablarle a nadie sobre lo que él había hecho, porque Kirk también sabía algo que podía usar en su contra si quería. —Algo horrible.

Stevie clavó la mirada en el vacío. Entonces, ¿Blair había empezado a relacionarse con Terence Thompson porque se sentía culpable?

—Pero luego alguien mató a Blair y decidiste que era el momento adecuado para pedir más dinero —repuso Colby.

—Como he dicho antes, eso fue cosa de Mike.

Pensó que una historia como esa valía millones.

Yo le dije una y otra vez que no debíamos enfrentarnos a Kirk Tyler, pero él no me hizo caso.

Aunque claro, cuando intentamos chantajear a Kirk, nos dijo que le daba igual, así que Mike optó por cambiar de víctima.

Entonces fue cuando habló con tu padre. Al principio, Frank no quiso entrar en razón, se enfadó y se enfrentó a él, y Mike le puso el ojo morado.

Aun así, Frank no cedió. Pero después de la muerte de Blair y de que todo el mundo pareciese volverse hacia vosotros, Mike volvió a intentarlo.

Creo que fue entonces cuando tu padre se dio cuenta de que no pensaba dejarlo estar, por lo que le pagó a Mike unos cuantos miles de dólares.

Stevie se pellizcó el puente de la nariz. Había tenido razón al pensar que la tarjeta de Marnie había sido rechazada en el supermercado porque la cuenta de sus padres estaba en números rojos.

—Aunque supongo que tu viejo se acabó vengando por ello.

—¿Qué quieres decir?

—Bueno, Mike está muerto, ¿no es así? Supongo que tu tío le está devolviendo a tu padre el favor al encubrirlo.

—Por eso se creyó tan rápido la historia de que era Mike quien conducía —soltó Colby.

—No se la creyó, fue él quien la sugirió. Me dijo que, si mantenía el pico cerrado, me libraría de la condena y pondría en el informe que había sido un accidente. Si no, se encargaría personalmente de que me condenasen por la muerte de Mike.

Stevie se levantó, con las piernas temblorosas. Las lágrimas le anegaban los ojos. Ya había oído todo lo que necesitaba oír.

—¿A dónde vas? —le preguntó Colby.

—A casa. Tengo que preguntarle a mi padre qué narices hizo con la pistola.

—¿Quieres que te acompañe?

—No. Llama a Oliver. Y cuéntaselo todo .