50
S tevie sacó su teléfono para llamar a Colby de camino al hospital.
Tenía catorce llamadas perdidas de su madre y de su padre, y de Oliver.
También le habían enviado innumerables mensajes, suplicándole que les devolviese las llamadas.
Luego, Oliver le había mandado otro mensaje para avisarle que tenía que irse y que iba a intentar encontrar a Jimmy para hablar con él.
Stevie no les había respondido, en cambio, había optado por llamar a Colby.
—¡Hola, Stevie!
—Voy de camino al hospital, acabo de salir del Centro Comunitario Aaron Taylor.
—¡Estupendo! —respondió Colby, entusiasmada.
—Terence me ha dicho que tiene coartada tanto para el asesinato de Blair como el de Aaron. Y yo le creo.
—¡Eso es una maravillosa noticia! —Parecía demasiado animada, incluso viniendo de ella.
—¿Por qué te estás comportando de una forma tan rara? ¿Qué tal va todo en el hospital? ¿Has conseguido desbloquear el teléfono de tu madre?
—Está despierta y no muestra signos de daño cerebral —respondió Colby, animada.
—Eso es estupendo. Me alegro mucho, Colby.
Stevie oyó cómo una puerta se abría y después cerraba al otro lado de la línea.
—Stevie, no he podido hacerle desbloquear su teléfono —le dijo en un susurro—. Tu tío está aquí, y lleva haciéndole preguntas del accidente desde que se ha despertado. Lleva aquí ya bastante rato, la verdad.
—¿Y qué ha dicho tu madre que ocurrió?
—No te lo vas a creer. La primera vez que tu tío se lo preguntó, dijo que lo único que podía recordar era que, cuando había doblado la esquina, de repente, había perdido el control del coche.
—Vale, eso tiene sentido.
—Pero luego Jimmy le dijo que podría estar enfrentándose a cargos por homicidio involuntario, porque está claro que iba conduciendo de forma temeraria para perder el control del coche o que, al menos, iba a más velocidad de la permitida.
Entonces ella lo fulmina con la mirada y suelta: «Y supongo que el que me arrestaseis en 2022 no me va a ayudar de nada en este caso, porque ya tengo antecedentes».
Algo que, en mi opinión, no ha sido demasiado inteligente por su parte, porque ¿por qué ha sacado ese tema?
, y en ese momento, justo cuando estaba empezando a pensar que el accidente quizás sí que la había afectado mentalmente, va Jimmy y se remueve en su asiento, como si estuviese nervioso, y dice: «Colby, ¿por qué no nos traes un par de cafés? ».
—¿Por qué la arrestaron en 2022?
—Se metió en una pelea en el Lacey’s. Da igual, el caso es que en ese momento se me pasa por la cabeza que no debería ir a por unos cafés y que debería quedarme allí con ellos…
porque la habitación está sumida en un ambiente extraño, pero mi madre se pone en plan: «Sí, vete a por unos cafés, Colby».
Así que me marcho a comprar esos malditos cafés y, cuando vuelvo a la habitación, de repente, la historia ha cambiado.
Y mi madre está diciendo que era Mike quien conducía de forma temeraria y que fue él quien perdió el control del coche.
Stevie se mordió el labio inferior. Pero ¿qué cojones…?
—Pero Jimmy dijo que era ella quien conducía, y lo sabía porque fue él quien los encontró.
—La cosa es que, por algún motivo, tu tío pareció creerse esa nueva versión de los hechos.
Lo que supongo que, por una parte, es una buena noticia, porque así no acusarán a mi madre de homicidio involuntario.
Pero, Stevie, las dos vimos cómo estaban pinchados esos neumáticos.
Y luego, Jimmy se pone a tomar notas para el informe y dice: «¿Así que solo habíais salido a dar un paseo en coche?
». Y mi madre está en plan: «Sí, sí», como si el salir a dar un paseo en coche fuese lo más normal del mundo.
Y entonces va Jimmy y le pregunta por su teléfono, y ella le dice que no sabe dónde está y él se pone supernervioso, y yo me quedo a llí sentada, con el teléfono del que están hablando bien guardado en el bolsillo y, si te soy sincera, no entiendo qué narices está pasando, pero está claro que pasa algo, y creo que necesito ver qué es lo que esconde mi madre en su teléfono, pero no puedo hacerlo con Jimmy pululando por aquí.
—Vale, ya voy, yo me encargo de librarme de él, llego en cinco minutos.
Stevie colgó la llamada y llamó a Jimmy. La llamada dio varios tonos antes de que saltase el buzón de voz, por lo que volvió a intentarlo. Y al final respondió en el cuarto intento.
—Stevie, estoy trabajando.
Ella se echó a llorar.
—Jimmy, esto es muy importante. El agente Dean te ha dejado un mensaje antes, pero no le has devuelto la llamada.
—Un momento.
Stevie le oyó salir al pasillo.
—Vale, Stevie, ¿qué pasa?
—Alguien me ha secuestrado y amenazado cuando estaba de camino al parque. Y creo que ha sido el asesino de Blair.
—Por Dios. ¿Y eso cuándo ha sido?
—Hace un par de horas. Tengo miedo, Jimmy. Papá y mamá dicen que no entienden por qué no estás aquí con nosotros y todos están muy disgustados, ¿podrías venir, por favor?
—Vale, tú intenta mantener la calma. Ya voy para allá.
Stevie colgó la llamada y aparcó en una calle paralela al hospital, y esperó hasta ver el coche de Jimmy alejándose de allí.
Entonces le mandó un mensaje a Colby.
¿Has conseguido desbloquear el teléfono?
¡Salgo en un segundo!
Volvió a arrancar el motor y se adentró en el aparcamiento del hospital, al mismo tiempo que Colby salía a la carrera por las puertas automáticas. Stevie tocó el claxon con fuerza y Colby se acercó a ella corriendo, y se subió al asiento del copiloto de un salto.
—¿Te ha dado el código?
—No. Le puse el teléfono en la cara y después salí corriendo. Lo más probable es que se esté preguntando qué narices me pasa. Cuando me pregunte luego, le diré que estaba alucinando por culpa de los medicamentos que le están dando. ¿Cómo está Terence?
—Como es lógico, no muy contento porque hayamos sospechado que podría ser un asesino.
—Espero que esto no haya arruinado mis posibilidades de salir con él.
Stevie parpadeó con incredulidad.
—Creo que ahora lo vas a tener un poco más complicado para conquistarlo.
Colby esbozó una sonrisa divertida.
—Eso ya lo veremos.
Stevie le dio un suave codazo en el costado.
—¿Podemos volver a centrarnos en lo importante?
Colby le hizo un saludo militar y después abrió la aplicación de mensajería en el teléfono de su madre. Y empezó a revisar todos los mensajes.
—¿Por dónde empiezo? Aquí hay cientos de mensajes.
—Empieza por los de Mike. Si estaban yendo a alguna parte el día del accidente, a lo mejor habían hablado de ello antes de subirse al coche.
—Bien pensado. —Entró en la conversación de «Mike el Grandullón». De repente, apareció una fotografía en la pantalla. Colby la observó con la cabeza ladeada—. ¿Qué narices es eso?
Stevie se inclinó hacia ella para poder verla mejor. Y supo exactamente qué era.
—¡Por el amor de Dios! ¡Cierra eso! ¡Ciérralo!
Colby se quedó paralizada, con los ojos como platos, y después se puso a chillar y le lanzó a Stevie el teléfono de su madre.
—¡Colby! —Stevie entrecerró los ojos y borró el mensaje sin mirar—. ¿En serio acabamos de ver el pene de un hombre muerto?
Su amiga parpadeó con fuerza.
—Sí, eso creo.
Qué horror. Stevie se apartó el teléfono y lo sostuvo en alto.
—A partir de ahora, voy a proceder con suma cautela.
—Menudo apodo más irónico, Mike el Grandullón , sobre todo si tenemos en cuenta que eso era de todo menos grande —murmuró Colby.
—Sinceramente, no me apetece tener nada de eso en cuenta ahora mismo, Colby. Estoy a solo un segundo de echarme un buen chorro de lejía en los ojos a ver si así me olvido de lo que he visto.
—Tiene sentido. —Colby se estremeció—. Aunque admito que es difícil de olvidar, ¿no?
—Vamos a centrarnos mejor en lo que tenemos que hacer, ¿te parece?
Stevie siguió revisando el resto de los mensajes de Mike, preparándose para volver a encontrarse con algo que no quisiese ver. Se detuvo cuando llegó a un mensaje de la tarde del accidente que Mike había mandado a las 18:01.
Tienen dinero de sobra. Pagarán.
—¿De quién crees que están hablando? —preguntó Stevie.
Colby se encogió de hombros.
—No tengo ni idea. Vete al principio de la conversación.
Stevie siguió subiendo por los mensajes. Y entonces se volvió hacia Colby.
—¡Creo que he encontrado algo?
¿Te han dicho algo?
Aún no.
Llama otra vez.
Ya lo he intentado, no responde.
Pues sigue intentándolo…
¿Y?
Nada aún.
Recuérdale que lo sabes.
Dice que me reúna con él en el Kavannagh a las 20:00.
¡Qué te había dicho! ¡Nos vamos a forrar, nena!
Te recojo a las 19:30.
—Mi madre estaba chantajeando a alguien. —Colby apartó la mirada de la pantalla, anonadada—. Sabía algo que alguien no quería que se descubriese, y lo estaba chantajeando.
—¿A Kirk Tyler? —dijo Stevie, con el corazón latiéndole a toda velocidad—. Ya le había pagado antes. Y lo vimos hablando con ella en el aparcamiento del estadio después de la vigilia de Blair. Seguro que sabe algo sobre él. Y, sea lo que sea, esa información casi hace que la maten.
Colby se llevó las manos a la cara.
—Y yo aquí pensando que todo era culpa mía… —murmuró—. Que habían ido a por ella porque nosotras estábamos investigando a Kirk.
—Si tu madre ha estado chantajeando a gente peligrosa, Colby, nada de esto es culpa tuya. —Stevie se llevó los dedos al mentón—. El Kavannagh está fuera de la ciudad, ¿no? Y tienes que tomar sí o sí la carretera de Westville Drive para llegar hasta allí.
—Así que alguien, seguramente Kirk o Bex, sabían que Mike y mi madre iban a tener que pasar por allí más o menos a esa hora —repuso Colby—. ¿Se puso en contacto con ella de alguna manera?
Stevie revisó el registro de llamadas y mensajes, y sintió cómo la adrenalina le corría acelerada por las venas cuando se topó con las iniciales «KT».
—KT. Ese debe de ser Kirk Tyler, ¿no?
Colby asintió, mordiéndose las uñas.
—¿Le mandó algún mensaje para quedar con ella en el Kavannagh?
Stevie negó con la cabeza.
—Solo hay una conversación en su hilo de mensajes, y es de la mañana de la vigilia de Blair.
Tenemos que hablar.
Ya llegamos a un trato.
Necesito más.
Blair está muerta. Por mí, puedes contárselo a todo el mundo si quieres.
Stevie se quedó mirando fijamente aquellos mensajes, sin poder apartar la mirada de las palabras «Blair está muerta». Tan directas. Tan definitivas.
Se obligó a volver al presente, a tratar de encontrarle algún sentido a aquellos mensajes.
—¿Qué querrá decir con eso de «por mí, puedes contárselo a todo el mundo si quieres»?
—Está claro que le estaba pidiendo más dinero para mantener la boca cerrada —comentó Colby—, pero a él no le dio la gana pagarle.
—¿A lo mejor después cambió de opinión? Voy a buscar el Kavannagh entre todos los mensajes a ver si encuentro algo.
Solo apareció una conversación con un tal «Red de seguridad».
070422. Si quieres que mantenga el pico cerrado, tendrás que pagar por ello.
El Kavannagh, a las 20:00, esta noche.
—¿Qué crees que significan esos números? —le preguntó Colby—. ¿Y quién narices es «Red de seguridad»?
Stevie se volvió hacia Colby.
—No tengo ni idea, pero creo que, quienquiera que sea, es el responsable de que tu madre haya acabado ingresada en el hospital.
—Podría ser Bex Lyons, solo que la hubiese guardado en sus contactos con otro nombre —comentó Colby.
—Tengo su número guardado. Díctame el número de ese tal Red de seguridad, voy a buscarlo entre mis contactos a ver si encuentro algo.
—803555…
Stevie introdujo aquellos números en el buscador de sus contactos.
—Sigue.
—0134.
El corazón le dio un vuelco y los dedos se le quedaron helados sobre la pantalla.
—Stevie, 0134… ¿Por qué no lo estás escribiendo?
Se le formó un nudo en la garganta.
—No necesito seguir escribiéndolo porque ya lo he encontrado.
—¿Es el de Bex Lyons?
Stevie apenas pudo articular palabra.
—No, es el de otra persona .