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T erence era el único que estaba en el centro.
Stevie lo encontró sentado frente al sistema de sonido, con los cascos puestos, deslizando los controles de arriba abajo, y moviendo la cabeza al ritmo de la música.
Al verla, sonrió y alzó un dedo para pedirle que esperase un momento.
Ella se acercó una silla de escritorio con ruedas, se sentó y pensó en cómo se suponía que iba a proceder con ese interrogatorio.
Aunque, en realidad, solo había una forma posible. Ser directa con él.
El chico encendió un par de interruptores y después se quitó los cascos, dejándoselos colgados del cuello.
—Stevie, ¿qué tal va todo? —Tomó un vaso de agua y le dio un sorbo.
—¿Por qué no me dijiste que estabas trabajando con Blair?
Se atragantó con el agua y la miró como si se hubiese vuelto loca.
—¿Qué has dicho?
—Estabas trabajando con Blair en una canción que iba a sacar. ¿«Romper el silencio» o «Balada para un cerdo»?
Terence abrió los ojos como platos por un segundo, pero fue suficiente para que Stevie supiese que él sabía perfectamente de qué estaba hablando.
Dejó el vaso sobre la mesa y se recostó en su asiento, tratando de parecer lo más despreocupado posible.
—¿Yo? ¿Trabajando con Blair Baker? —Se cruzó de brazos y esbozó una sonrisa falsa—. Tía, tú flipas.
—Terence, te oí tararear la canción, y me apuesto a que, si se lo dijese a la policía, la encontrarían también guardada en ese sistema de sonido tuyo.
Blair también se la mandó a Gunner Trip, así que seguro que podrían rastrearla hasta ti.
Así que ¿qué pasó? ¿Blair decidió sacarla con la ayuda de otro productor? ¿Te enfadaste y la mataste por ello?
—¡No, no fue así! Ella nunca habría hecho algo así. Yo nunca… —Se quedó callado y cerró los ojos.
—Así que sí que estabais trabajando juntos.
Terence volvió a abrir los ojos y asintió con la cabeza.
Stevie respiró hondo. Desde el mismo instante en que había escuchado aquella canción, había sabido que no se equivocaba al pensar que habían estado trabajando juntos, pero ahora que Terence se lo había confirmado, no estaba segura de qué pensar al respecto.
No creía que fuese su asesino, pero si se equivocaba, en ese momento se encontraba a solas con él.
La adrenalina se le disparó, acelerándole el corazón, y tuvo que esforzarse para mantener la voz firme.
—¿Cuándo empezó todo?
Terence se pasó las manos por el cabello.
—Más o menos un año después de la muerte de Aaron. Fue ella quien compró el sistema de sonido para el centro.
Stevie parpadeó con incredulidad.
—¿Fue Blair?
—Un día vino con Frank para echarle un vistazo a este sitio.
Le comenté de pasada que me encantaba la música, y ella se ofreció a echarme una mano.
Yo le mandaba mis canciones, ella las escuchaba y me decía qué pensaba sobre ellas y lo que podía mejorar.
Y entonces, después de que tu sobrina desapareciese, dejó de hablarme de la noche a la mañana.
Llegué a pensar que no volvería a saber nada de ella.
Hasta que un día, de repente, me escribió para preguntarme si quería ayudarla con algo nuevo, pero me dijo que tendríamos que hacerlo en secreto.
Dijo que, cuando la sacásemos, sería una canción explosiva, pero que me ayudaría a hacerme un hueco en el mundo de la música.
—La canción va sobre su representante, Kirk Tyler.
—No fue muy difícil de suponer, la verdad.
Me dijo que quería trabajar conmigo porque creía que era el mejor, pero en realidad sé que lo hizo porque a mí nadie me conocía.
Si Blair contactaba con cualquier otro productor para sacar esa canción, la noticia habría acabado llegando a oídos de Kirk.
Siempre que tenía un hueco en su apretada agenda, venía a verme, y nos veníamos al centro después de que cerrase para trabajar en la canción.
—Pero entonces quiso echarse atrás en el último momento y no sacarla.
—Dijo que tenía dudas. Pero, la noche de antes del concierto, vino a verme. Me dijo que, pasara lo que pasase, quería que la canción saliese.
Así que Blair se había saltado la cena familiar para ver a Terence.
Aquello tenía sentido, y encajaba con el mensaje que Blair le había mandado diciéndole que tenía que ocuparse de algo importante esa misma noche.
Una oleada de emociones de todo tipo la invadieron de repente.
Blair iba a hacer lo correcto. Intentó no dejar que su mente vagase lejos de allí.
¿Y si Blair no le hubiese contado que quería sacar la canción?
¿Y si en realidad le había dicho que eso nunca iba a suceder, arrebatándole así su gran oportunidad?
—¿Dónde estuviste alrededor de las siete de la tarde el día que asesinaron a Blair?
Terence soltó una carcajada fría y amarga.
—No puedes estar pensando en serio…
Se volvió hacia él, fulminándolo con la mirada.
—Solo responde a la pregunta.
Terence apretó la mandíbula con fuerza.
—Estaba en el concierto. Llevé a mi hermana, Zoe, y a su amiga, Tiffany, conmigo.
—¿Tiffany? ¿No creerá por casualidad que tiene una pista de hielo privada en el patio de su casa, no?
Terence frunció el ceño.
—¿Qué?
—Nada, sigue.
—En fin, Blair me había enviado unas entradas para que pudiésemos ir.
Dijo que tenía pensado hacerle una especie de homenaje a Aaron antes de que empezase el concierto.
Me emocionó muchísimo. Zoe, Tiffany y yo nos pasamos toda la tarde en el centro comercial.
Las llevé a cenar pizza y después de eso fuimos directos al estadio. Tengo pruebas que lo demuestran.
Parecía sincero.
—¿Tu relación con Blair iba más allá de solo trabajo?
—No. No me malinterpretes, adoraba a Blair. Hizo muchísimas cosas por mí, pero no compartíamos esa clase de relación. No sé, siempre me pareció que… tenía problemas. A lo mejor todos los famosos son así, pero ella siempre parecía estar envuelta por una especie de neblina de tristeza.
Stevie trató de asimilar lo que le acababa de decir sin mostrar reacción alguna, aunque le dolió darse cuenta de que tenía razón.
—¿Por qué no me dijiste que la conocías?
—Supongo que porque creí que, de saberlo, todo el mundo empezaría a hacerme preguntas al respecto… como estás haciendo ahora.
Stevie asintió, aunque todavía no había decidido si aquello tenía sentido o no.
—¿Y dónde estabas la noche que asesinaron a Aaron?
Terence la fulminó con la mirada y, cuando volvió a hablar, su voz sonó cargada de ira.
—Dime, por favor, que no me acabas de hacer esa pregunta.
—La pistola que mató a Blair fue la misma que usaron para asesinar a Aaron. —Lo observó atentamente mientras decía aquello, para ver cómo reaccionaba.
El chico se quedó inquietantemente inmóvil por un momento. Y entonces tomó su vaso de agua y le dio un sorbo, aunque las manos le temblaban un poco.
—¿La misma pistola?
—Sí, y teniendo en cuenta que tuviste relación con ambos de una manera u otra, comprenderás por qué te lo estoy preguntando.
Terence negó con la cabeza y alzó la mirada hacia el techo.
—Por eso Colby me hizo todas esas preguntas sobre Aaron. Estupendo. Yo creía que podría haber algo entre nosotros, ¿y ella solo vino a hablar conmigo porque pensaba que era un asesino?
—En realidad, creo que Colby está deseando que no lo seas.
Terence esbozó una pequeña sonrisa.
—Es muy amable por su parte. —Entonces su expresión se tornó seria de nuevo—. Ese día estuve en casa con mi hermana y con mi madre. Puedes preguntárselo si quieres, aunque preferiría que no lo hicieses, no me gustaría que fueses por ahí reabriendo viejas heridas en mi familia.
—Y a mí me gustaría que mi hermana no estuviese muerta —replicó Stevie.
Él levantó las manos.
—Vale, pues pregúntaselo si quieres. Te estoy diciendo la verdad.
Stevie le sostuvo la mirada. No tenía forma de saber si estaba mintiendo o no. Aunque en realidad daba igual si lo había hecho, porque al final acabaría descubriendo la verdad. Por eso pasó a la siguiente pregunta.
—¿Sabes si Blair quedaba con alguien más cuando venía a Honeyville de visita?
—Hasta donde yo sé, solo contigo.
—Nunca quedó conmigo.
—Pues entonces, no lo sé, a mí solía decirme que había quedado con su hermana. Claro que puede que me estuviese mintiendo.
¿Blair se estaba viendo con alguien más en Honeyville durante sus visitas secretas? ¿Y ese alguien era quien la quería muerta?
Stevie se levantó. Ya había oído suficiente. Terence parecía estar diciéndole la verdad.
—¿Y ya está? ¿Me crees que yo no maté a tu hermana o Aaron?
—Me acabas de decir que tienes coartadas para los dos asesinatos, así que supongo que no me queda otra. —Se encaminó hacia la puerta, pero se detuvo antes de abrirla—. ¿Qué vas a hacer con la canción?
Terence se encogió de hombros.
—No sé qué es lo que puedo hacer, sobre todo ahora que Blair ya no está.
—Creo que deberías sacarla.
Él la observó con la cabeza ladeada y los ojos entrecerrados.
—¿En serio?
—Blair la compuso por un motivo: quería que la gente la escuchara .