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S tevie? ¿Qué estás haciendo aquí? Te estaba esperando en el…
Stevie abrió los ojos de golpe. Estaba recostada contra una pared de ladrillo, demasiado caliente en contraste con la fría piel de su espalda. Vio el saco que le habían puesto en la cabeza a su lado y se levantó de un salto, con los puños en alto, aunque sin poder dejar de temblar.
Oliver se acercó a ella con las manos en alto y las palmas vueltas hacia ella.
—Stevie —dijo, con la voz cargada de preocupación—, ¿te encuentras bien?
Stevie echó un vistazo a su alrededor, en guardia.
—¿Cómo has venido?
Oliver frunció el ceño.
—En coche. He aparcado un par de calles más allá, ¿por qué?
—¿Cómo has sabido que estaba aquí ? —Lo fulminó con la mirada, con la respiración acelerada, tomando aire con fuerza por la nariz.
—Stevie…
Ella se puso a gritar y sacó el espray de pimienta del bolso.
—¡¿Cómo has sabido que estaba aquí, Oliver?!
Él bajó la mirada hacia el espray y abrió los ojos como platos al darse cuenta de lo que era. Intentó esbozar una sonrisa tranquilizadora.
—¿A qué viene el espray de pimienta?
—¡Tú responde a la maldita pregunta!
Oliver señaló hacia donde estaba el parque.
—Te estaba esperando junto a los columpios. Al ver que no aparecías, decidí que lo mejor sería irme… —Hizo una pausa. Parecía desconcertado, sonaba desconcertado—. Stevie, ¿sabes que tienes la boquilla del espray apuntándote a ti?
¿Otra vez? ¿En serio?
Stevie frunció el ceño y le dio la vuelta al espray.
Oliver siguió hablando con dulzura, tratando de calmarla.
—Me estás empezando a preocupar… ¿Qué te pasa?
Stevie se lo soltó sin tapujos, para ver cómo reaccionaba.
—Alguien me ha puesto un saco en la cabeza, me ha metido a la fuerza dentro de un coche y me ha amenazado con matarme, eso es lo que pasa.
Y ahora, de repente, aquí estás. —Lo observó fijamente, clavando la mirada en sus ojos con intensidad, tratando de presionarlo para que le diese alguna explicación.
Oliver frunció el ceño y entreabrió los labios, como si de verdad estuviese preocupado por ella.
—¿Te han hecho daño?
Stevie no sabía si creérselo o no.
—No.
—¿Alguien te ha amenazado ?
—Sí, menuda locura, ¿no crees? —repuso, con el tono cargado de sarcasmo—. Supongo que querían que dejase de investigar el asesinato de Blair. ¿Y sabes qué más es una locura? Que todo esto ha ocurrido justo después de que recibiese tu pequeño regalo.
—¿Mi regalo? —le preguntó, al tiempo que recorría su rostro con la mirada—. ¿De qué estás hablando?
—Déjate de tonterías, Oliver. Te vi, en las grabaciones de la cámara de seguridad de la entrada. Fuiste tú quien me trajo un paquete a las 19:56 anoche.
—No entiendo qué tiene eso que ver con lo que acaba de ocurrir. Stevie, si alguien ha intentado secuestrarte, tengo que llevarte a la comisaría y abrir un informe del caso. Y creo que deberías hablar con alguien sobre…
—¡¿Que no entiendes qué es lo que tiene que ver ?! —escupió—. ¿Fuiste tú? ¿Fuiste tú quien mató a Blair?
—¡Pues claro que no! —respondió él, prácticamente a gritos.
Oliver respiró hondo para tratar de calmarse, se masajeó la frente y, cuando volvió a hablar, lo hizo un poco más tranquilo—.
Stevie, lo siento mucho… Solo estoy intentando entender qué es lo que me estás queriendo decir, pero nada de esto tiene ningún sentido…
Stevie lo interrumpió, incapaz de seguir escuchando sus mentiras.
—Me enviaste una muñeca de Blair descabezada y una tarjeta en la que ponía: «Tú eres la siguiente». Y después, cuando quedo contigo para hablar sobre el tema, alguien va y me secuestra por el camino. Así que sí, ¡a mí me parece que todo tiene bastante que ver!
Oliver la miró fijamente, boquiabierto.
—Stevie, te prometo que… no he intentado secuestrarte y tampoco fui yo quien te mandó esa muñeca… Yo jamás haría algo así. Pero tienes que informar…
—Te vi, Oliver.
—Stevie, por favor, párate un momento a pensarlo.
¿En serio crees que me acercaría a la entrada de tu casa, sabiendo que tenéis instalada una cámara de vigilancia en la puerta, para dejarte un regalo amenazante?
Estás en shock , lo que es totalmente comprensible, teniendo en cuenta lo que acaba de ocurrir, pero nada de esto tiene que ver conmigo.
—Pero… —Titubeó. La cabeza le daba vueltas, tratando de unir todas las piezas del rompecabezas, las mismas que no lograba encajar por más que lo intentase—. Te vi.
—No sabía que había dentro de esa caja cuando la dejé en tu casa, te lo prometo.
—Entonces, ¿de dónde la sacaste? —A Stevie le temblaba la voz, y tuvo que secarse con el dorso de la mano una lágrima rebelde que le cayó por la mejilla. Quería confiar en él, pero no sabía si podía hacerlo.
—Si te lo digo, no quiero que saques conclusiones precipitadas.
Estoy seguro de que debe de haber alguna explicación razonable.
Me la encontré y se me ocurrió que yo podía serte de ayuda y llevártelo a casa.
Sinceramente, también lo hice porque me apetecía volver a verte y comprobar qué tal estabas.
Stevie sacudió el espray de nuevo.
—¿Dónde encontraste ese paquete, Oliver?
Él tragó con fuerza.
—¡Oliver!
—Lo encontré en el asiento trasero del coche patrulla de Jimmy. Me lo llevé a la comisaría para preguntarle si debería pasarme por tu casa para dártelo, pero él no estaba allí y, cuando volví a salir, el coche también había desaparecido. Así que decidí ir solo a tu casa para dártelo.
—¿Lo tenía mi tío Jimmy? —Stevie bajó el espray y dejó caer el brazo a un lado.
—Lo más probable es que se lo hubiese encontrado y se lo llevase como prueba antes de que lo encontrases. Te estaba protegiendo. Debería haberle preguntado antes de llevártelo.
Stevie se sorbió los mocos. ¿Eso era todo? ¿Ese era el verdadero motivo?
—¿De verdad crees que lo hizo para protegerme?
—Estoy seguro. Y seguro que fue Eric Corder quien te lo envió.
Stevie negó con la cabeza.
—No, la muñeca no tiene nada que ver con los otros regalos que me dejó Corder.
—¿Qué quieres decir? ¿Crees que Jimmy está detrás de todo esto? —Oliver soltó una carcajada incrédula.
Stevie guardó silencio. ¿Y si Jimmy sí que estaba detrás de todo eso? ¿Podría haber sido él quien la había secuestrado? ¿Era su voz distorsionada la que la había amenazado hacía tan solo un momento? No estaba segura de si aquello había sido cosa suya o no.
—Stevie, venga ya, ¿Jimmy? Lo conoces, sabes que él jamás te haría daño.
Pero ¿de verdad lo conocía? Cuando lo había visto en el bosque, no había reconocido a la persona que tenía delante.
La manera en que se había comportado, lo enfadado que había estado…
Pero había sido Bex Lyons quien les había advertido a Colby y a ella que dejasen de investigar a Kirk, y quien después había añadido que volviesen a casa a jugar con sus muñecas.
Tenía que ser ella quien estuviese detrás de la muñeca descabezada. No Jimmy.
—Todavía estamos intentando identificar al otro acosador de Blair, al que llamó al programa, pero esta muñeca, y el intento de secuestro… Todo esto encaja con lo que sabemos sobre él —comentó Oliver, observándola atentamente. Lo más probable es que creyese que se estaba volviendo loca.
—Creo que fue Kirk Tyler. Creo que fue él quien mató a Blair porque…
Oliver la interrumpió.
—Stevie, tiene coartada. He repasado las declaraciones de todos los testigos varias veces porque sabía que seguías teniendo dudas sobre él, pero te lo prometo, no fue él.
—Pero Bex Lyons me advirtió de que dejase de investigarlo y…
Oliver suspiró con fuerza y se pasó una mano por el pelo.
—¿Cuándo hablaste con Bex Lyons?
—Colby y yo fuimos a verla ayer, y después de eso fue cuando recibí esa muñeca y la madre de Colby tuvo un accidente, y creo que…
Oliver le dejó caer las manos sobre los hombros y la miró fijamente a los ojos.
—Stevie, para. Respira. Has vivido una situación traumática.
Y entiendo que necesites investigar la muerte de tu hermana para pasar página, de verdad, pero creo que deberías parar.
Está claro que, al hacerlo, te estás poniendo en peligro y te está afectando demasiado.
No puedes ir por ahí interrogando a todo el mundo, tienes que dejarles esa parte a los profesionales.
Stevie lo miró fijo, sintiendo cómo una oleada de ira la invadía lentamente.
—Crees que estoy perdiendo la cabeza.
—No, nada de eso, pero sí que creo que te has puesto en peligro. Si lo que me acabas de contar de que alguien te ha metido a la fuerza en los asientos traseros de un coche es cierto…
Stevie se zafó de su contacto.
—¿Qué quieres decir con que «si es cierto»? ¿Es que no me crees?
—Pues claro que te creo. Y justo por eso creo que debería llevarte de vuelta a casa. Estás en shock , ¿es que no lo ves? Estás temblando.
—Estoy temblando porque estoy enfadada. —También porque estaba en shock , sí, pero no pensaba admitirlo—. Creo que Kirk sabía que Blair iba a sacar una canción que lo inculparía y…
—Stevie, por favor, ya basta. Tienes que parar. —Sonaba como si se lo estuviese suplicando—. Puedes contarme todo lo que te preocupa luego, cuando te hayas tranquilizado y hayas tenido tiempo para recuperarte.
¿Todo lo que la preocupaba ? No era como si se estuviese quejando sobre una maldita habitación de hotel o algo así.
Quería hablarle de lo de la canción de Blair, y de que creía que el accidente de la madre de Colby no había sido ningún accidente, y de cómo Kirk había abusado de muchas más chicas y no solo de Melissa Carter, pero se dio cuenta de que, en ese momento al menos, Oliver se había cerrado en banda. Bueno, pues ella también podía hacerlo.
Su expresión se endureció.
—Muy bien. Pues llévame a casa.
—Stevie, no te pongas así, por favor. Escucha, te prometo que hablaré con Jimmy y descubriré de dónde ha salido ese paquete.
Y también investigaré más a fondo a Kirk.
Pero, te lo digo en serio, creo que la persona que llamó a Noche con las estrellas, la misma que llamó a Blair desde Honeyville justo antes de que muriese, es la verdadera responsable de su asesinato, y tal vez también podamos vincularla con el envío de esa muñeca siniestra.
—¿El otro acosador? ¿De verdad crees que fue él?
Oliver asintió enfáticamente, mirándola fijo a los ojos para que supiese que estaba siendo sincero.
—Sí, Stevie, lo creo. ¿Tú no?
Quizás tenía razón. Tal vez sí que había sido él.
Oliver abrió la puerta del copiloto para dejar bajar a Stevie.
Había llamado a Jimmy por la radio en cuanto se habían montado en el coche patrulla, pero no había obtenido respuesta, por lo que había decidido esperar en Clover Lane y vigilarla hasta que Jimmy se pusiese en contacto con él.
Stevie solo quería que dejase de mirarla.
Sí, era evidente que Oliver estaba preocupado por ella.
Pero aquello era lo último que necesitaba en ese momento.
Lo único que quería era descubrir quién había asesinado a Blair, y en ese momento Oliver estaba siendo más un obstáculo que una ayuda.
Se volvió a mirarlo desde su asiento.
—¿Te importa si me quedo esperando en el coche y tú entras primero? No quiero tener que contarles yo lo que ha ocurrido.
—Claro. —Su expresión se suavizó, pero su mirada no rehuyó la suya en ningún momento—. Te prometo que encontraré a quien te ha hecho esto y a quien asesinó a tu hermana.
Stevie asintió ligeramente con la cabeza y lo vio subir por el camino de la entrada de su casa. Y entonces, cuando Oliver llamó al timbre, se sacó las llaves de su coche del bolsillo y salió corriendo hacia donde lo había dejado aparcado.
Había sido muy amable por su parte ofrecerse a ayudarla y a resolver el caso de su hermana, pero iba a ser ella quien descubriese quién le había puesto ese saco en la cabeza y quién había asesinado a Blair.
Y como él no parecía dispuesto a escucharla, iba a tener que ir a hablar con un posible acosador, e incluso también posible amante, sobre cierta canción que su hermana había estado a punto de publicar .