Famosa hasta la muerte 42
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M adre mía, madre mía, madre mía! —repitió Colby—. ¿Cómo es posible que Terence Thompson conociese la canción de Blair? ¿Estás segura de que era esa melodía la que estaba tarareando?

Stevie y Colby estaban sentadas dentro del coche, todavía en el aparcamiento del motel. Colby estaba fuera de sí, y Stevie estaba haciendo todo lo posible porque no le diese un ataque de nervios. ¿Por qué Terence Thompson no les había dicho que conocía a Blair?

—Sí —dijo Stevie—. Estoy un noventa y nueve por ciento segura de que era esa misma canción. Creo que él era el productor joven con el que Blair estaba trabajando. Quizás también era con él con quien se reunía todas las veces que vino a Honeyville en secreto.

Colby cerró los ojos con fuerza.

—¡Tienes que estar de coña! Al final va a resultar que Terence es el asesino, ¿a que sí? —Levantó los brazos en el aire—. ¡Siempre tengo malísima suerte con los chicos! ¡Pues claro que va a ser el maldito asesino!

—Puede que no fuese él —repuso Stevie—. Aunque sí que resulta bastante sospechoso que no nos dijese que conocía a Blair.

Quizás la mató porque iba a dejar de trabajar con él.

Gunner ha dicho que Blair acabó echándose atrás con lo de sacar la canción sobre Kirk.

—Su cerebro estaba haciendo malabares para unir todas las piezas del rompecabezas—.

Y también está el tema de que Shiralee dijo que, la noche que asesinaron a Aaron en el aserradero, no vio a nadie con él, pero Terence y él eran mejores amigos y, después de todo, esa noche estaba demasiado oscuro como para ver nada, a lo mejor estaba escondido en el aserradero esperándolo.

—¿Y por qué iba Terence a disparar a Aaron si era su mejor amigo y su primo?

—No lo sé, a lo mejor discutieron, quizás fue un accidente. Pero, si había alguien con Aaron esa noche en el aserradero, tiene sentido que fuese Terence.

—Por Dios, fue él, ¿verdad? —Colby sacudió la cabeza y suspiró con pesar—. Un asesino jamás debería poder tener unos hoyuelos como los suyos.

Stevie se volvió a mirarla con incredulidad.

—¿Qué?

—Solo quiero decir que es injusto que un asesino tenga unos hoyuelos tan bonitos.

—Pero ¿tú te estás oyendo? —soltó Stevie, aunque Colby tenía razón o, bueno, parte de razón.

Terence no encajaba precisamente con el papel de asesino.

Al menos, no comparado con Kirk Tyler—. Si…

—empezó a decir, pensando en voz alta—. Si Kirk pensaba que Blair iba a abandonarlo y a sacar una canción como la de «Balada para un cerdo», eso podría haber acabado con su carrera.

—¡Sí! —gritó Colby, tan alto que Stevie se sobresaltó—. ¡Seguro que habría querido matarla por eso! ¡Es más probable que fuese él quien le disparase que Terence!

—Por desgracia, creo que todavía no podemos descartar a ninguno de los dos, sobre todo si tu argumento principal a favor de Terence son sus hoyuelos.

—Vale, bien, tiene sentido. Pero ¿qué hacemos ahora? ¿Le enviamos la canción a la policía? ¿Nos enfrentamos a Terence?

Probablemente lo mejor habría sido que les comunicasen a las autoridades lo que habían descubierto, pero Stevie quería hablar con Terence primero, descubrir si estaba en lo cierto antes de mandar a la policía a buscarlo.

Marvin ya había sufrido bastante con lo de Aaron, y Stevie, tras la desaparición de Mia, había acusado a uno de sus profesores de ser el responsable, y las consecuencias de aquello habían sido terribles.

Esta vez necesitaba estar segura antes de decir nada.

Le echó un vistazo al reloj en el salpicadero.

—Son las nueve y media. Yo voto porque volvamos a casa y mañana vayamos al Centro Comunitario Aaron Taylor y le preguntemos a Terence por qué nos ocultó que estaba trabajando con Blair. Y ya después decidiremos qué hacer con la canción.

Stevie dejó a Colby en su casa y después se pasó por un restaurante para comprar algo para cenar.

Sus padres ya estaban dormidos para cuando llegó a casa.

Sinceramente, se sintió aliviada de que fuese así; si Frank hubiese estado despierto, habría tenido que preguntarle por lo que Bex Lyons había dicho sobre su corazón, por lo que había insinuado cuando había hablado del «tipo de familia» que eran.

Se quitó los zapatos de una patada y los dejó en el recibidor.

Tenía que centrarse en resolver una sola cosa, no en cientos a la vez.

Y en ese momento, en lo único en lo que podía concentrarse era en cómo le estaba rugiendo el estómago y en comer algo.

Después de eso, se centraría en Terence Thompson.

A lo mejor lograba encontrar alguna fotografía en la que saliesen Blair y él juntos que les hubiese sacado algún paparazzi que pudiese demostrar que se conocían.

Ahora que sabía que era con él con quien Blair había estado quedando durante todos esos meses, a lo mejor le resultaba más sencillo identificarlo en una fotografía.

Stevie se adentró en la cocina y desenvolvió el burrito que se había comprado para cenar.

Le dio un buen mordisco, cerró los ojos y soltó un gemido satisfecho.

No había nada mejor que un Crispy Chicken Supreme.

Ya había devorado la mitad del burrito para cuando se fijó en la caja que había sobre la encimera.

Le dio un vuelco al corazón. ¿Otro regalo de Eric Corder?

No, imposible, seguía encerrado en una celda en la comisaría.

Y sus paquetes nunca venían con una etiqueta, mientras que ese sí que tenía una.

No todo tenía que ver con el asesinato de Blair. Tenía que relajarse un poco.

El paquete iba dirigido a ella. Pero Stevie no había pedido nada por internet, ni tampoco estaba esperando que le llegase nada. Se chupó la crema agria de las manos y usó las llaves del coche para cortar la cinta adhesiva que pegaba la tapa.

Una vez abierto, sacó un montón de papel de seda rojo de su interior.

—Pero ¿qué…?

Al fondo de la caja había una muñeca de Blair Baker. Alguien le había arrancado la cabeza y la había dejado a un lado, después de sacarle los ojos.

También había una tarjeta donde habían escrito: «Deja de investigar o serás la siguiente», en negrita.

Tomó la cabeza por el pelo. A lo mejor BBSera_mia se había cansado de los correos electrónicos y había pasado a mandarle amenazas mucho más tangibles.

Encajaba con lo que sabía sobre él. Pero entonces no pudo evitar pensar en otra cosa.

Acordarse de algo que Bex Lyons había dicho antes, hacía tan solo unas horas.

«Os sugiero que volváis a casa a jugar con vuestras muñecas».

No era una amenaza especialmente sutil. Era ella. Tenía que serlo. ¿Las habría seguido hasta el motel? ¿Sabría también lo de la canción?

Tomó la caja e intentó encontrar alguna pista de su procedencia.

Pero no había ningún sello, por lo que debían de haberla entregado en mano.

Estaba a punto de comprobar las grabaciones de la cámara de seguridad de la puerta cuando comenzó a sonarle el teléfono y el nombre de Colby se iluminó en su pantalla.

—Colby, ¿te ha llegado a ti también una…?

Su amiga la interrumpió antes de que pudiese terminar de formular la pregunta.

—Stevie, ha ocurrido algo horrible.

Se colocó el teléfono entre el mentón y el hombro, para tener las manos libres, y le dio la vuelta a la caja.

—¿Tú también has recibido una?

Colby se sorbió los mocos con fuerza al otro lado de la línea. Sonaba como si estuviese llorando.

—¿Si he recibido una qué? Stevie, es mi madre. —Se le rompió la voz—. Está en el hospital.

Stevie tardó un momento en comprender lo que le estaba queriendo decir.

—¿En el hospital? ¿Está bien?

—Ha tenido un accidente. Esto es malo, Stevie, muy malo.

—¿Dónde estás?

—En casa.

Stevie dejó la caja de nuevo sobre la encimera. Aquello tendría que esperar.

—Quédate allí, ya voy. Yo te llevo al hospital.

Stevie se quedó en el pasillo esperando mientras la médica hablaba con Colby frente a la habitación de Faith.

¿Estaba mal que estuviese escuchando a escondidas?

Tal vez, pero necesitaba saber a qué iba a tener que enfrentarse Colby cuando atravesase esa puerta.

La médica le explicó a Colby lo que podía esperar encontrarse en el interior de la habitación.

Faith estaba inconsciente pero estable. Habían tenido que operarle de urgencias el bazo cuando había llegado.

Todo había salido bien, pero tendría que pasar un tiempo hasta que Faith recuperase la consciencia.

También había sufrido un buen golpe en la cabeza, ya fuese porque se hubiese estrellado contra un árbol o porque se hubiese golpeado con alguna parte del coche.

Aún no habían podido evaluar el impacto de ese golpe.

La médica le dijo que Faith estaba conectada a unas máquinas para monitorear sus constantes vitales y que Colby iba a ver muchos tubos y cables conectados a su cuerpo que probablemente le diesen un poco de miedo, pero que estaban ahí para mantener a Faith con vida.

Stevie se dio cuenta, por cómo estaba mirando la médica a Colby, y por la amabilidad con la que le estaba hablando, que las cosas no iban nada bien.

Colby parecía tan pequeña y asustada en ese momento, que a Stevie le entraron ganas de correr hacia ella, abrazarla y decirle que todo saldría bien, pero no sabía si aquello sería verdad o no.

Stevie se quedó sentada en la sala de espera, cerró los ojos y se masajeó la frente.

¿Qué haría Colby si moría su madre? No tenía a nadie más.

Se preguntó si Frank y Marnie estarían dispuestos a adoptarla.

Tenían habitaciones libres en casa. Pero hizo aquella idea a un lado, la pobre mujer todavía estaba viva, y Stevie ya estaba pensando en qué hacer si estiraba la pata.

—Stevie, ¿qué estás haciendo aquí?

Alzó la mirada y se encontró con su tío Jimmy acercándose a ella. Echó un vistazo a su espalda para ver si Oliver lo había acompañado, pero se le rompió un poco el corazón al darse cuenta de que venía solo. Se regañó mentalmente por comportarse de una forma tan patética.

—La madre de Colby ha tenido un accidente —respondió Stevie.

—¿Esa era la madre de tu amiga? Yo fui el agente que acudió a socorrerla cuando nos llamaron para alertarnos de que había habido un accidente.

—¿Y sabes qué fue lo que pasó?

—Seguramente iban demasiado rápido. Se salieron de la curva en Westville Drive. A esa hora del día, cuando empieza a ponerse el sol por el horizonte, hay muy poca visibilidad en esa zona.

Stevie sabía perfectamente a dónde se refería.

—Ahí fue donde Hal tuvo el accidente.

—Sí, pero al contrario que tu hermano, ellos se salieron de la carretera y cayeron por la colina, a través del bosquecillo, y el coche solo se detuvo cuando impactó contra un árbol.

—¿Ellos?

—Su novio iba en el coche con ella. —El tío Jimmy apretó la mandíbula—. Me temo que él no sobrevivió.

Stevie se cubrió la cara con las manos.

—¿Mike ha muerto ? —No conocía al hombre de nada, y lo poco que había coincidido con él tampoco había hecho que fuese santo de su devoción, pero, aun así, ¿estaba muerto? Aquello era horrible.

—Yo fui el primero en llegar al lugar del accidente, y te aseguro que la madre de Colby tiene suerte de seguir con vida. —Sacudió la cabeza y respiró hondo—. Va a ser complicado sacar ese coche de ahí abajo. ¿Sabes qué tal se encuentra?

—Colby está con ella ahora mismo. Creo que Faith sigue inconsciente. Y, por lo que parece, no pinta muy bien.

Jimmy le dio un suave apretón en el hombro para tratar de animarla.

—Voy a dejarles mi número para que me llamen y poder tomarle declaración cuando se despierte.

Jimmy se acercó al mostrador para hablar con la recepcionista.

Un momento después, apareció una doctora que se lo llevó a un lado para decirle algo.

Stevie se recostó contra la pared y cerró los ojos.

¿Debería volver a casa para comprobar las grabaciones de la cámara de seguridad de la entrada desde su ordenador?

Quería hacerlo, pero antes tenía que asegurarse de que Colby estuviese bien.

Ojalá no se hubiese borrado la aplicación del móvil, pero su psicóloga le había aconsejado que lo hiciese después de que se pasase horas y horas revisando las grabaciones del día que Mia desapareció.

—Si estás cansada, deberías irte a casa.

Stevie abrió los ojos y se encontró con Jimmy ahí de pie, frente a ella.

—Lo haré, en cuanto sepa que Colby está bien.

Justo en ese momento, Colby salió de la habitación de su madre. Jimmy también la vio.

—Os dejo a solas —dijo.

Stevie se levantó de su asiento, observando a su amiga con preocupación. Colby se estaba mordiendo el labio inferior y comenzó a temblarle el mentón. Stevie se acercó a ella a la carrera y la envolvió en un fuerte abrazo. Colby se hundió contra su pecho y lloró desconsolada.

—Es culpa mía. Todo es culpa mía.

Stevie la abrazó más fuerte.

—No, no lo es. ¿Cómo iba a ser culpa tuya?

Colby sacó su teléfono del bolsillo y se lo tendió a Stevie.

Había recibido un mensaje de Bex Lyons.

Te advertí que no subieses nada sobre Kirk Tyler o habría consecuencias.

A Stevie se le quedó la boca seca.

—¿Cuándo has recibido eso?

—Debió de mandármelo cuando estábamos de camino aquí. Stevie, creo que el accidente de mi madre no fue realmente accidente .