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S tevie llamó a la puerta de la suite Jefferson del hotel Sable & Stone.
El plan era enfrentarse a Bex directamente.
Decirle que tenían testigos que estaban dispuestas a testificar contra Kirk Tyler por haber agredido sexualmente a menores.
Y también le mostrarían el vídeo en el que se la veía saliendo del camerino de Blair el día que la asesinaron, para ver qué tenía que decir al respecto y ver si podían descubrir algo más.
Cuando lo habían ideado en la habitación de Stevie, les había parecido un buen plan, pero en ese momento, de pie frente a la puerta de la habitación de Bex, a Stevie estaban empezando a invadirle las dudas.
Bex abrió la puerta y les echó un vistazo de arriba abajo con sus fríos ojos grises. Llevaba una camisa blanca y unos pantalones negros de traje perfectamente planchados.
—Ya creía que no ibais a venir.
—Ya, lo siento, hemos tenido un encontronazo con un tipo llamado Eric Corder. Era uno de los acosadores de Blair, pero no fue él quien la mató —repuso Stevie. Observó a Bex atentamente, para ver cómo reaccionaba ante aquella noticia y si el nombre le sonaba de algo.
Bex permaneció impasible.
—Será mejor que entréis de una vez.
Stevie y Colby intercambiaron una mirada cómplice antes de seguirla al interior de la habitación, hasta el pequeño salón del que disponía.
Bex señaló el sofá.
—Sentaos.
Stevie y Colby se dejaron caer en el sofá al mismo tiempo. Bex se sentó frente a ellas, con la mirada clavada en Stevie.
—Entonces, ¿este tal Eric Corder no fue quien disparó a Blair?
—No, tiene coartada.
La mujer apretó la mandíbula con fuerza.
—Una pena.
Stevie aguardó a que añadiese algo más. Pero no lo hizo, se limitó a quedarse mirándola fijamente.
Ella se encogió bajo la intensa mirada de Bex, removiéndose en su sitio. ¿Cómo se suponía que tenía que mencionar el hecho de que Kirk Tyler era un pedófilo?
—Queríamos preguntarte si… tal vez… estabas al corriente de algunas de las… actividades que Kirk Tyler pudo haber llevado a cabo y de las que Blair estaba al tanto. Actividades que eran un poco…, no, totalmente inapropiadas.
Sí, estaba claro que así no. Porque había dicho muchas cosas, pero nada de lo que quería decir en realidad.
—¿De qué estás hablando? —soltó Bex.
Stevie tironeó del cuello de su camiseta y volvió a intentarlo.
—Es solo que creemos que es posible que Blair supiese lo que Kirk había estado haciendo. Y, por lo tanto, es posible que eso pudiese haber provocado su muerte. Posiblemente.
—Lo siento, pero no tengo ni la menor idea de lo que estáis hablando —dijo Bex.
—Que tu jefe es un pedófilo y que creemos que mató a Blair porque ella iba a contárselo a todo el mundo. ¿Así mejor? —repuso Colby.
Stevie tragó con fuerza, con tanta que incluso pudo oír el sonido que produjo al hacerlo.
Bex se recostó en su asiento y pasó un brazo por encima del respaldo del sofá, antes de hablar despacio y con cautela.
—Esas son unas acusaciones muy serias.
—Pues claro que lo son —dijo Colby—. Y hemos encontrado a unas chicas que están dispuestas a contarle a la policía con pelos y señales lo que les hizo Kirk.
—Y supongo que estas chicas tendrán pruebas que lo demuestren, ¿no? Pruebas de lo que supuestamente les hizo.
—Sí, bueno, no tienen pruebas como tal… —Colby parecía nerviosa y se volvió hacia Stevie con una mirada de pánico—. Pero ¡tienen sus voces y la verdad de su parte!
—¿Sus voces y la verdad de su parte? —repitió Bex, y dejó aquellas palabras en el aire.
Entonces ladeó la cabeza—. Con eso no bastaría para condenar a alguien, ¿no creéis?
—Le dedicó una sonrisa engreída a Stevie, pero las observó con frialdad—.
Quizás todavía no sea necesario informar de todo esto a nuestros abogados.
A Stevie se le formó un nudo en la garganta, y toda la confianza que había mostrado hasta ese momento la abandonó de golpe. ¿En serio habían creído que podrían venir aquí y conseguir que Bex Lyons lo confesase todo así sin más? Debía de llevar años cubriendo a Kirk Tyler.
—¿Qué quieres decir? —insistió Colby—. ¿Es que no me has oído?
Bex juntó las manos y se las llevó a la barbilla.
—Eres Colby, ¿verdad? ¿Me permites darte un consejo?
Colby la fulminó con la mirada.
—Adelante.
—Te han mentido.
—¿Que me han mentido? —repitió Colby, confusa.
—Tu voz no es importante. Sé que te han dicho toda tu vida que tu opinión importa.
No es culpa tuya, te han engañado todos esos influencers, asesores de vida y el sistema educativo.
¡Siempre te han dicho que tenías que hacerte oír y expresar tu opinión!
Pero la verdad es que tu opinión es irrelevante, insignificante.
Tu voz no vale de nada frente a un tribunal si no tienes pruebas que fundamenten tus argumentos.
Así que, a menos que alguna de estas chicas que habéis encontrado Dios sabe dónde tenga una prueba visual de que Kirk Tyler haya llevado a cabo…
¿Cómo lo habéis llamado? —Se volvió hacia Stevie, con esa sonrisa engreída dibujada de nuevo en su rostro—.
Ah, sí, «actividades» que podrían haber sido «un poco, no, totalmente inapropiadas», entonces, os sugiero que volváis a casa a jugar con vuestras muñecas.
Si no, os vais a meter en un buen lío. Kirk Tyler es un hombre poderoso.
Y, os lo aseguro, no os conviene cruzaros en su camino.
Stevie parpadeó con fuerza. Bex sabía lo que Kirk Tyler había hecho, la clase de hombre que era, y le daba absolutamente igual.
—Y ahora, creo que ya hemos acabado. —Bex se levantó del sofá.
—En realidad, no —repuso Stevie, con voz tranquila y segura.
—¿Disculpa?
—Acabas de decir que, para que un tribunal nos haga caso, debemos tener pruebas.
Bex ladeó la cabeza.
—Sí, ¿y?
—El caso es que sí que tenemos pruebas. Aunque no de Kirk, sino de ti. —Stevie le hizo un gesto con la cabeza a Colby—. Enséñaselo.
—¿Enseñarme el qué? —dijo Bex. Su voz seguía sonando firme, pero Stevie se fijó en cómo un destello preocupado cruzaba su mirada, y entonces sintió cómo recobraba su anterior confianza.
Colby sostuvo su teléfono en alto, se llevó una mano a la cintura y le dio a reproducir.
—Esta eres tú, saliendo del camerino de Blair el día que murió. Y estabas discutiendo con ella —dijo Stevie.
Bex soltó una carcajada seca y amarga.
—¡Es imposible saber si esa soy yo! ¡Podría ser cualquiera!
—Hemos mejorado el audio del vídeo. Eres tú, sin duda.
—¿Y qué si lo soy? Blair era una chica complicada. Siempre estaba discutiendo con todo el mundo.
—Pero tú no le dijiste nada de eso a la policía. De hecho, cuando te mostraron este mismo vídeo, mentiste y dijiste que no tenías ni idea de quién era la persona que salía del camerino de Blair.
Bex se cruzó de brazos, poniéndose a la defensiva.
—¿Y?
—Y que eso resulta un tanto sospechoso, ¿no te parece, Colby?
—¡Ya te digo! —dijo Colby—. Y estoy bastante segura de que mentirle a la policía durante un interrogatorio podría llegar a considerarse obstrucción a la justicia.
—Ese vídeo no demuestra nada.
Stevie se encogió de hombros.
—A lo mejor. A lo mejor no. Depende de sobre qué estuvieseis discutiendo.
—Ni siquiera me acuerdo. Blair siempre estaba dando problemas por todo.
—Yo creo que Blair te estaba diciendo que iba a contarle a todo el mundo que Kirk era un pedófilo.
Y después, tan solo unas horas más tarde, alguien le disparó, silenciándola para siempre.
Me pregunto qué pensará la gente si publicamos este vídeo en internet.
A los fans les encanta sacar teorías nuevas.
—Yo que vosotras tendría mucho cuidado con a quién amenazáis.
—Bex las observó con los ojos entrecerrados—.
Si ese vídeo sale a la luz, me aseguraré de que todo el mundo sepa de qué tipo de familia provenía Blair Baker.
—Se echó hacia delante, se llevó una mano a la comisura de los labios y añadió en un susurro—: Y te aseguro que no querrás que se descubra, Stevie. Porque lo que sé es malo, muy malo.
Stevie vaciló por un momento.
—¿Qué…? ¿Qué quieres decir con eso?
Bex soltó una sonora carcajada y se recostó de nuevo en su asiento, volviéndose a hacer con el control de la situación.
—No creo que la pobre Marnie pudiese soportar otro golpe más, ¿no? Y tu padre, con sus problemas de corazón… ¡Ah! —Bex se mordió una uña y ladeó la cabeza—. Porque eso es lo que le pasa, ¿no? Tiene problemas de corazón. Porque, a ver, él jamás mentiría sobre algo así, ¿verdad?
—No…, ¡pues claro que no!
—¡Vale, vale, lo que tú digas! —repuso Bex, animada—. Bueno, me lo he pasado muy bien hablando con vosotras, pero supongo que ya hemos terminado, ¿verdad? —Señaló la entrada de la habitación con un gesto de la cabeza—. Ya sabéis dónde está la puerta.
Stevie no se movió, no podía hacerlo.
Colby le tomó la mano y tiró de ella hacia la salida, pero entonces se detuvo y señaló a Bex con un dedo acusador.
—Para que conste, ¡no tengo muchas muñecas!
Solo tengo una. Una figurita coleccionista de Blair Baker, y la tengo de decoración, ¡no juego con ella!
Y creo que tú, señora, eres una persona horrible, pero como has dicho que mi opinión no importaba nada, ¡¿qué te parece esto?
! —Intentó volcar una mesa que había en el recibidor en señal de protesta, pero pesaba demasiado, así que al final optó por arrancar un cuadro de la pared y, mirando a Bex fijo, lo tiró al suelo.
—Me da absolutamente igual —repuso Bex.
—¡Habla chucho que no te escucho! —gritó Colby, antes de sacar a Stevie a rastras de la suite y cerrar la puerta de un portazo a su espalda.
Una vez fuera, Colby se dejó caer contra la pared.
—Bueno…, eso no ha salido como esperábamos. Ni siquiera hemos podido preguntarle sobre los ochocientos mil dólares que le pagaron a mi madre. Y probablemente ahora no podamos volver a entrar ahí.
—No, probablemente no. —Stevie tan solo la estaba escuchando a medias, porque no podía dejar de pensar en lo que Bex había dicho sobre su familia.
Primero, Hilton había insinuado que a lo mejor estaban escondiendo algún secreto del que ella no tuviese ni idea, y ahora Bex había sugerido algo parecido.
¿Y qué había querido decir con lo de los problemas de corazón de su padre?
—No va a delatar a Kirk, eso está claro.
Yo sugiero que le enviemos el vídeo a Hilton Moore de todos modos, que sugiramos la teoría de que quizás el equipo de Blair podría estar involucrado en su muerte de alguna manera.
A ver si se muestra un poco más dispuesta a hablar cuando sienta que le pisamos los talones.
—Pero ha dicho que…
Colby la interrumpió.
—Seguro que estaba yendo de farol con todo eso de que tiene algo que podría arruinar a tu familia.
Stevie se volvió hacia la puerta de la suite.
—¿Y si no es así? —susurró para sí misma .