28 #3
—Sí, te creería. —Stevie sabía que Marvin tenía un nieto, pero nunca había llegado a conocerlo. Terence tenía la piel un poco más clara que su abuelo, pero al verlos uno al lado del otro, Stevie se fijó en que se daban un aire, por lo que habrían sido muy parecidos de tener la misma edad.
—¡Terence! —lo llamó Colby a gritos—. ¡Ven aquí! ¡Te necesito!
Terence frunció el ceño, pero su sonrisa no desapareció en ningún momento.
—Vale… —repuso lentamente, y sus ojos marrones refulgieron del mismo modo en el que solían brillar los de Marvin.
—Nos han dicho que sabes cómo usar este chisme —comentó Colby.
Terence se acercó a ellas y echó un vistazo por encima del hombro de Stevie.
—¿Qué estáis intentando hacer?
—Queremos mejorar el audio de un vídeo, pero no consigo cargarlo en el sistema —respondió Stevie.
—¿Me permites? —dijo Terence, señalando el taburete en el que estaba sentada.
—Sí, claro que te lo permito —murmuró Colby para sí misma.
Stevie fulminó a su amiga con la mirada para pedirle que cerrase el pico, y se levantó para dejar que Terence se sentase en su sitio frente al ordenador.
—Adelante.
El chico tomó asiento en el taburete y empezó a tararear una canción que Stevie no reconoció mientras pulsaba un botón tras otro.
—Se te da muy bien tararear —comentó Colby.
¿«Se te da muy bien tararear »? Stevie se volvió hacia ella con las cejas enarcadas. Colby se encogió de hombros y se acercó un poco más a Terence.
—¿Gracias? Ajá…, ya está. —El vídeo en el que Colby salía medio disfrazada de osito apareció en la pantalla. Colby contuvo el aliento y después saltó hacia delante, interponiéndose entre la pantalla y Terence.
Él esbozó una sonrisa divertida y le lanzó una mirada pícara.
—¿Esa eres tú?
—No —respondió Colby.
Él se inclinó hacia un lado y echó un vistazo a su espalda.
—Pues se parece mucho a ti.
—¡Colby, ¿quieres apartarte de una vez?! —dijo Stevie.
Colby alzó un dedo para mandarla callar.
—Para que lo sepas, no suelo disfrazarme de oso muy a menudo.
—Tomo nota —repuso Terence.
Colby se hizo a un lado y Terence tomó el ratón.
—¿A qué parte del vídeo queríais mejorarle el sonido?
—Está un poco más adelante —respondió Stevie.
—Vale, pues voy a avanzar poco a poco, vosotras avisadme cuando queráis que pare.
Terence arrastró el ratón por la línea de tiempo del editor, y la Colby del vídeo se deslizó por la pantalla, adoptando toda clase de poses muy poco favorecedoras a medida que bajaba por el pasillo de las imágenes.
—¿Te importaría avanzar hasta casi el final de una vez? —gruñó Colby.
—¡Ahí! ¡Para ahí! —dijo Stevie—. ¿Hay alguna forma de que podamos aumentar el volumen del vídeo y limpiar el sonido para oír lo que quiera que estén diciendo tras esa puerta?
—¿Ese no es el camerino de Blair Baker? —preguntó Terence, al leer el cartel que había en la puerta. Se quedó blanco como la cera—. La asesinaron hace poco, ¿no?
—Soy su hermana, y necesito saber de qué estaba hablando en ese camerino el día que la mataron.
Terence parpadeó una sola vez, como si acabase de caer en la cuenta de algo.
—¿Tú eres la otra hija de Frank?
—Sí, y de verdad que necesito averiguar con quién estaba hablando mi hermana ese día.
—Vale —repuso el chico lentamente—, pero ¿no deberíais entregarle este vídeo a la Policía?
—Ya lo tienen. Por favor, Terence, ¿puedes ayudarnos?
Él se pasó una mano por el pelo, que llevaba cortado al ras.
—Claro, ¿por qué no?
—¡Buen chico! —soltó Colby.
Terence negó con la cabeza y le dedicó una pequeña sonrisa a Colby antes de volverse de nuevo hacia la pantalla.
—Debería ser capaz de aislar el sonido y aumentar el volumen de esa parte…
Colby se inclinó sobre el hombro del chico, acercando su rostro al suyo.
—¿Has oído eso, Stevie? Debería ser capaz de aislar el sonido y aumentar el volumen de esa parte.
—Lo he oído, Colby, porque tengo orejas. —Stevie le dio un suave puñetazo en el hombro y gesticuló con la boca: «¡Para de una vez!».
Colby puso los ojos en blanco y se volvió hacia la pantalla.
—Puede que tarde un poco en ajustarlo. —Terence hizo clic en unas cuantas opciones del editor y después empezó a deslizar las manivelas arriba y abajo en el sistema de sonido.
»Vale, veamos si ha funcionado. —Terence le dio a reproducir en la pantalla. Los altavoces crepitaron con fuerza por un momento y después cobraron vida con un silbido, y a Stevie se le encogió el corazón al oír la voz de Blair por encima del crujido estático del vídeo.
—Pero yo sí lo sé. Lo sé.
—¡Esa es Blair! —dijo Colby.
—Shhhh —siseó Stevie. Se echó hacia delante, preparándose mentalmente para oír la voz de Kirk respondiéndole, o incluso a Blair diciendo el nombre de su acosador.
—Sea lo que sea que crees saber, ¿no ha estado Kirk siempre ahí para ti?
Siempre se ha encargado de velar por tus intereses.
Después de todo lo que ha hecho por ti, deberías saberlo.
Lo único que tienes que hacer es dejar de comportarte como una zorra egoísta y seguir cantando. Nosotros nos encargaremos del resto.
—Ese no es Kirk Tyler —soltó Colby—. Ni siquiera suena como un hombre.
Stevie mantuvo la mirada clavada en la pantalla, observando la imagen borrosa que salía justo en ese momento del camerino.
—Eso es porque es Bex Lyons .